A confesión de parte

¿Es tan grave el momento que atraviesa la coalición?
Muerte, funeral, crisis, refundación, enojo, molestia, pelea. Necesidad de recuperación, de autocrítica, de renovación.

Esas no son palabras comunes para incentivar a militantes o buscar el voto. Pero fueron de las más repetidas durante los meses que duró la campaña electoral para elegir mañana a un presidente del Frente Amplio.

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"¿Cuatro candidatos o un funeral?", era la consigna de una mesa de debate organizada por las redes frenteamplistas con los postulantes, para discutir si el partido de gobierno está cerca de su fin. La conclusión a la que llegaron es que no hay un funeral porque falta el muerto. Pero ese tono, con matices, primó durante toda la campaña.

De boca de los candidatos o incluso en los spots de campaña salieron decenas de palabras de ese estilo. Más que una campaña electoral, pareció por momentos un grupo de autoayuda.

¿A confesión de parte, relevo de prueba? Es cierto. El Frente Amplio está en una situación crítica, con una disociación fuerte entre el partido y el gobierno y con niveles de intención de voto históricamente bajos según todas las encuestas.

¿Pero es tan grave la situación? Es casi unánime el diagnóstico. Nadie duda de que el FA necesita una reforma. Ideológica, pero sobre todo orgánica. Y que necesita también una renovación, ante liderazgos añosos. Pero sobre todo se debe una actualización de su proyecto de país, porque tres períodos desgastan incluso las ideas. En el 2005 llegó con muchos planes y proyectos. Ya en la última elección tuvo que inflar propuestas y promesas. Ahora debe pensar qué país promoverá para adelante.

El asunto es la dimensión de la crisis y qué se hace para cambiar la situación. Hasta ahora solo asoma como una autoflagelación compartida.

¿Exagerada? Tal vez. El FA tiende a tirarse muy abajo. En primer lugar para tomar impulso. Nada le vino mejor al oficialismo en 2014 que las encuestas marcaran 39% la intención de voto para las elecciones nacionales. "El susto despertó al mamado", dijo Lucía Topolansky. Y hay algo de eso. A veces los dirigentes sienten que deben saltar las alarmas para que los frenteamplistas aparezcan a defender a su partido y al gobierno.

El segundo motivo por el que políticamente les sirve flagelarse previo a esta elección, es para que una vez conocido el resultado no resulte tan grave la evaluación.

En las elecciones internas del 2012 las alarmas ya saltaron. Del entorno de los 220 mil votantes de 2002 y 2006, la participación bajó a 170 mil. Ese año, cuando la elección incluso tenía un valor más fuerte porque de allí salía presidente para la coalición, fue un sacudón al ánimo frenteamplista. Para este domingo los más optimistas hablan de 70 mil votos.

En el medio de esta situación, algunos frenteamplistas desencantados ya decidieron no ir a votar, incluso como método de protesta.

La cara visible de ese movimiento es la del publicista Esteban Valenti. El exasesor astorista entiende que la elección no va a cambiar los graves problemas que tiene el FA, que son de estructura (ver recuadro).

Pero más allá de abstenciones, presencias o ausencias, el futuro presidente del FA tendrá una lista larga de problemas para solucionar.

¿Cómo se vota?

Cinco elecciones. En realidad no es una elección, son cinco: la presidencia del FA, los representantes del Plenario Nacional de los sectores políticos y de las bases, los presidentes de las departamentales y la representación en los plenarios departamentales de sectores políticos y de las bases. Hay que poner en total, cinco papeletas.

Horario y lugar. Los circuitos estarán abiertos de 9 a 19 horas. En los comités de base y locales de sectores políticos. El FA publicó en su sitio web el plan circuital de Montevideo, del interior y del exterior. De todos modos los votantes pueden hacerlo en cualquiera de los circuitos. Quienes residen en el exterior pueden votar de manera presencial en los locales previstos en algunos países o hacerlo de forma epistolar.

¿Quiénes pueden votar? En estas elecciones pueden votar los afiliados al FA que sean mayores de 14 años, siempre que presenten su cédula de identidad. Si no son afiliados, pueden adherirse a la fuerza política en el momento de la votación.

El dilema de algunos frenteamplistas

El descontento de los simpatizantes del FA fue advertido por los propios candidatos, quienes a lo largo de la campaña centraron sus discursos en la necesidad de la fuerza política de escuchar las críticas y de incentivar a sus militantes a una mayor participación.

Uno de los ejemplos más gráficos fue el spot que impulsaba la candidatura de Alejandro Sánchez, que se ofrecía a ir a la casa de los frenteamplistas enojados a escucharlos, en un intento de lograr un acercamiento con su electorado.

A pocos días de que se concrete el acto electoral, surgieron posturas contrapuestas con respecto a esa decisión de si votar o no. Una fue la del expresidente del Sodre Fernando Butazzoni. En la mesa del programa de radio En Perspectiva, como frenteamplista incentivó a los simpatizantes a participar de la elección, aunque sea para votar en blanco. "No ir a votar es simplemente debilitar una organización política muy importante con una historia muy importante", dijo, lo que provocó un debate con el otro integrante de la mesa, Esteban Valenti, que también es militante frenteamplista pero que en el último tiempo se ha mostrado crítico con la fuerza política.

Él ya había señalado que no votaría este domingo porque consideraba que no será una elección que remueva la estructura de la organización, con la que no está de acuerdo. "Estoy todavía más convencido de que en estas elecciones no se definen los problemas fundamentales del Frente Amplio", argumentó. Dijo que las decisiones más importantes del FA se toman en instancias que representan "cada día menos al sentimiento y a la participación del pueblo frenteamplista".

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