A fuerza de bombas, el ejército sirio recuperó un bastión del Estado Islámico

El gobierno tomó la ciudad de Palmira, considerada estratégica

El Estado Islámico (EI) fue expulsado por el Ejército del presidente Bashar al Asad, de Palmira, una ciudad en el centro de Siria considerada estratégica. Las fuerzas del gobierno, con gran apoyo aéreo de Rusia, lograron que los milicianos perdieran el territorio que habían capturado el año pasado.

El presidente Asad calificó la liberación como "un logro importante", en especial porque se trata de la victoria más grande del régimen sirio desde que Rusia interviene en el conflicto desde setiembre pasado. Es "una nueva prueba de la eficacia de la estrategia del ejército sirio y de sus aliados en la guerra contra el terrorismo, en comparación con la falta de seriedad de la coalición liderada por Estados Unidos" contra el EI, dijo.

Palmira fue tomada por el EI en mayo de 2015 y habían dinamitado algunos de sus antiguos templos. Esa ciudad histórica –de más de 2.000 años– se caracteriza por sus ruinas grecorromanas que fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La expulsión del grupo islamista representa una gran pérdida para el EI, desde que proclamó un califato en 2014 en grandes zonas de Siria e Irak.

Más de 400 yihadistas murieron durante los 20 días de enfrentamientos, lo que representa "el peor balance para el EI en una sola batalla desde su aparición" en 2013, según el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos, una ONG con redes de fuentes militares, civiles y médicas en el país. Asimismo, 188 combatientes de las fuerzas prorrégimen perdieron la vida.

Palmira se convertirá en una "plataforma de lanzamiento para ampliar las acciones militares" contra el EI en esa zona, explicó Asad. La idea es "tensar el nudo sobre el grupo terrorista cortando rutas de suministro" y de esa manera continuar ganando territorio ocupado por los combatientes del EI. Sin embargo, el ejército sirio aún continúa desactivando las bombas y minas colocadas por los yihadistas en la ciudad.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, expresó su satisfacción por la recuperación de la histórica ciudad. "Estamos animados y somos afortunados" de que el ejército sirio haya logrado expulsar al EI de esa zona, dijo. Asimismo, explicó que "los terroristas no solo han matado brutalmente a gente, sino que también han estado destrozando la civilización humana", en relación con los daños que fueron causados a algunas de las ruinas históricas.

Por su parte, el presidente ruso saludó por teléfono a Asad. Durante la conversación, Vladimir Putin "felicitó a su homólogo por la liberación de la ciudad de Palmira, reconquistada por los militares sirios ante los terroristas, y subrayó la importancia de salvaguardar esa ciudad histórica, única para la cultura mundial", informó el Kremlin.

La recuperación de Palmira coincide con un alto al fuego en Siria, del que está excluido el EI. Desde que la ciudad fue ocupada, tres torres funerarias del siglo I D.C. fueron destruidas; el templo de Bel, el templete de Bal Shamin y el arco del triunfo. Las autoridades sirias planean, en conjunto con la UNESCO, restaurar algunos de los monumentos que fueron dinamitados por los yihadistas.

La ayuda rusa

La intervención de las fuerzas de Putin inclinaron el enfrentamiento a favor de Asad. A pesar de que el presidente ruso anunció que retiraría la mayoría de la presencia militar, decenas de ataques diarios con helicópteros rusos fueron ejecutados sobre Palmira.


Fuente: Agencias

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