A la espera de una recuperación

Columna de opinión publicada en El Observador Agropecuario
Como siempre pasa en la producción agropecuaria, se hace difícil generalizar en un balance del año porque a unos les fue bien, a otros no tanto, y a muchos les fue mal.

Después está el otro inconveniente que es la variedad de puntos de vista a partir de los cuales se puede analizar la realidad. A riesgo de cometer omisiones, nos parece que vale la pena intentar un repaso para que el lector saque sus conclusiones.

En ganadería, el stock vacuno tuvo un leve aumento el último año agrícola 2015/2016 y acaricia los 12 millones de cabezas. La producción de carne se incrementó alrededor de 7%, al subir la faena a 2,25 millones de cabezas y el peso de las carcasas, según datos del Instituto Nacional de Carnes (INAC).

Las exportaciones de carne vacuna llegaron a 424 mil toneladas este año, el mayor registro de la última década. Sin embargo, la facturación cayó. Los precios soplaron como un viento en contra. No solo para las haciendas, que terminaron muy por debajo de las aspiraciones de los productores, sino también para las exportaciones.

Las exportaciones de carne vacuna llegaron a 424 mil toneladas este año, el mayor registro de la última década. Las exportaciones de carne vacuna llegaron a 424 mil toneladas este año, el mayor registro de la última década.

Fue mucho más complicado el panorama para los agricultores. Al conocerse los primeros análisis de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa), del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), ya se vio lo que ocurrió con la soja: la producción cayó casi una tercera parte, el volumen de exportaciones descendió 25% y las divisas que ingresaron al país bajaron 23%.

El área de soja, el principal cultivo de la agricultura uruguaya, cayó 15% y la adversidad del tiempo en verano y otoño –con un exceso de lluvias que no se veía hace décadas en el país, que derrumbó los rendimientos– fueron causas principales.

El área de soja, el principal cultivo de la agricultura uruguaya, cayó 15%

Como en otras materias primas, el precio de la soja tuvo oscilaciones en un escenario económico mundial frágil –con trabas importantes al comercio, algunas de carácter político–. En los últimos meses repuntó, pero siempre a la sombra de súper cosechas que no la dejan levantar vuelo.

Los agricultores, que venían de una mala zafra de cultivos de invierno, sobre todo el trigo, cerraron así un año agrícola para el olvido. En el caso del trigo, los precios desalentaron tanto que la superficie volvió a caer para la zafra que termina. Salvó un poco el partido la buena performance de la cebada, que duplicó el área.

En la lechería, los tamberos –al igual que la industria– vivieron un año adverso. Si bien es cierto que ha sido un sector en permanente crecimiento, 2016 resultó el año del freno.

La producción de leche en los tambos mermó y la remisión a industrias cayó 11% en 2016

La producción de leche en los tambos mermó y la remisión a plantas industriales termina el año con una caída de 11%. La adversidad climática jugó un papel fundamental en esa retracción con sequía en verano y lluvia en exceso en otoño. Por lo tanto, las exportaciones disminuyeron y el precio obtenido por los lácteos tuvo momentos de derrumbe para luego remontar en los últimos tres meses del año. El retiro de Venezuela como mercado –uno de los principales– fue decisivo en el bajón.

Cabe mencionar la forestación, un rubro importante que quizás cuando se cierren las cuentas del comercio exterior encabece las estadísticas superando a la carne, luego de dos años completos de actividad de las dos plantas de celulosa.

Finalmente Opypa presentó el miércoles pasado su proyección del Producto Interno Bruto (PIB) agropecuario, que tendrá una caída de 1,4% en 2016, en tanto pronosticó cierta estabilidad para 2017, abonando la esperanza de una recuperación.

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