A los tiros en el fútbol

La AUF analiza aumentar los controles en tercera división luego de que un guardia de seguridad resultara baleado en un partido entre Rampla y Cerro
Eran las 10 de mañana y con menos de 30 minutos de partido, Rampla acababa de atajarle un penal a Cerro, en el complejo Sebastián Bauza del Club Atlético Bella Vista, donde ayer se jugaba el clásico de la villa de tercera división. Un grupo de unos 100 hinchas de ambos equipos compartían la única grada de esta cancha, ubicada en pleno Montevideo rural, cuando menos de diez personas llegaron en seis motos y comenzaron a insultar a los jugadores.

A unos 50 metros de allí, el técnico de la primera división de Rampla, Luis "Ronco" López, miraba a algunos de los jugadores de su equipo principal a los que había descendido para que pudieran disputar este partido, tras no haber tenido actividad el fin de semana. Cuando los que minutos antes habían llegado en moto se percataron de que entre los espectadores estaba el "Ronco", se abalanzaron contra él.

"¿Qué haces acá?" le gritaron los atacantes a López, y entre insultos, uno de ellos llegó a darle una piña en la cara. Miguel Servetti, guardia de seguridad del club y padre de Claudio y Pablo, dos jugadores que alternan entre la Tercera y la Primera ramplense, se interpuso para intentar proteger a López, cuando se oyeron dos disparos.

"¿Qué haces acá?" le gritaron los atacantes a López, y entre insultos, uno de ellos llegó a darle una piña en la cara.

Una de las balas impactó en la espalda de Servetti, quien quedó tendido en el suelo. Tras el disparo, los atacantes caminaron sin apuro unos 50 metros, se subieron a las motos en las que habían llegado, y abandonaron el lugar.

El técnico de Rampla, Claudio Nichele dio su versión de los hechos y del momento que se vivió en el partido: "Cuando escuchamos el tiro, fuimos para el vestuario, vimos que estaba el papá de Servetti, atinamos a estar con los hijos, de unir a los jugadores, tratar de tranquilizar. No vimos bien lo que pasó, pero fue un momento muy difícil".

Con el partido ya suspendido, una ambulancia y tres patrulleros llegaron al lugar. El hombre baleado fue trasladado en el momento, y según dijo el presidente de Rampla, Juan Castillo, está fuera de peligro.

Un grupo de personas llegó al complejo en seis motos y se ubicaron lejos de las gradas, donde unas 100 personas entre hinchas de Rampla y Cerro miraban a sus equipos sin inconvenientes.

En tanto, el plantel de la tercera división de Rampla debió abandonar el complejo escoltado por dos móviles policiales.

El pasado fin de semana, el equipo dirigido por López venció a Cerro, después de más de nueve años de derrotas clásicas. Por esta razón, el técnico dijo fuera de aire a periodistas de Sport 890 que creía que la bala iba dirigida a él.

Si bien el presidente de Cerro Alfredo Jaureguiverry, en declaraciones al programa Último al arco de Sport 890, dijo que la persona que disparó está identificada, la jueza penal Blanca Rieiro dijo a El Observador que hasta la tarde del miércoles no había ninguna persona detenida por el incidente.
La magistrada agregó que hoy esperaba tener novedades de parte de la Policía.

A última hora de este miércoles se reunían directivos de Rampla para discutir qué pasos dar ante lo ocurrido esa mañana. En tanto el herido fue dado de alta.

El fin de semana también se registraron hechos de violencia adentro y fuera del estadio Tróccoli donde se jugó el clásico de primera división. Allí, hinchas de Cerro abrieron el portón y se metieron en el sector del pulmón, lanzaron proyectiles e intercambiaron insultos con sus tradicionales rivales.
Aunque la intervención de la seguridad de ambos equipos logró por momentos calmar la situación, el clima quedó caliente y los enfrentamientos continuaron fuera de la cancha una vez terminado el encuentro.

Fuera de la órbita de seguridad

Un representante del equipo de seguridad de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) se trasladó al complejo Sebastián Bauza en la mañana de este miércoles para enterarse de primera mano lo que había ocurrido con el objetivo de sugerir medidas de seguridad para próximos encuentros. Según dijo el responsable de este equipo, Rafael Peña, "no es comprensible que ocurran hechos de violencia en un encuentro familiar, donde hay entrada libre".

Peña dijo que la tercera división no está en la "órbita de la comisión de seguridad" ya que a estos partidos suelen asistir familiares de los jugadores y no son considerados de riesgo pero que a partir de ahora lo estudiarán.

Por esta razón, las medidas, que a juicio del responsable de seguridad de la AUF están empezando a dar resultado para pacificar al fútbol -como la lista de hinchas violentos, la venta de entradas con documento de identidad y las cámaras de reconocimiento facial- no se aplican.

Peña dijo que la tercera división no está en la "órbita de la comisión de seguridad" ya que a estos partidos suelen asistir familiares de los jugadores y no son considerados de riesgo pero que a partir de ahora lo estudiarán.

A pesar de eso, Peñarol y Nacional pidieron recomendaciones para evitar hechos de violencia en el clásico que se disputó hace tres semanas.

Para ingresar a un partido de tercera división los clubes habilitan un número limitado de entradas, las cuales deben ser adquiridas con cédula de identidad de mano de cada club.
Las medidas de primera

La creación de una lista negra, con la que se impide el ingreso de hinchas violentos al fútbol, y la instalación de cámaras de reconocimiento facial, que permite monitorear el comportamiento en tribunas, están sirviendo para reducir los episodios de violencia en primera división, según aseguró el responsable de seguridad de la AUF.

“No es comprensible que ocurran hechos de violencia en un encuentro familiar, donde hay entrada libre”

Peña afirmó que hasta ahora son más de 200 las personas vetadas del fútbol debido a que tienen antecedentes penales asociados a actos de violencia en el deporte, o fueron detenidos e identificados por la AUF o el club del que son hinchas. Entre ellos también se encuentran los jugadores de Peñarol Nahitan Nández, Lucas Hernández y Matías Mier, quienes fueron procesados por el delito de riña e inhabilitados de asistir a estadios (como hinchas) durante dos meses luego de los incidentes que se registraron al finalizar el partido entre Peñarol y Palmeiras (Brasil) por la Copa Libertadores.
Cuando comenzó el campeonato eran poco más de 100 los hinchas violentos identificados, cuyo nombres fueron aportados por el Ministerio del Interior.

Según dijo Peña a El Observador, la AUF y la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República están comenzando a trabajar en un estudio que permita explicar por qué se producen actos de violencia en el fútbol.

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