"A mí el cannabis medicinal realmente me hace bien"

Dos pacientes contaron cómo sobrellevan sus enfermedades desde que empezaron a consumir marihuana medicinal; instan a comprar el producto de forma legal
"Cuando me mandó la droga, le dije: 'No, doctora, de ninguna manera. Yo estoy en contra de las drogas'". Hace dos meses que Miriam (76) toma cannabis medicinal por recomendación de su médica, ya que sufre fibromialgia, una enfermedad invalidante que produce fuerte dolor tanto en los músculos como en los huesos. Sin embargo, el camino para que Miriam accediera a tratarse con aceite de marihuana no fue fácil, ya que en su cabeza –al igual que en la de muchos urugayos– esa sustancia estaba asociada al consumo abusivo.

Hoy se siente mejor. Si bien los dolores continúan, porque el tratamiento no le va a curar su patología, Miriam ya no se queda "trancada" como le ocurría antes por no poder mover sus brazos o sus piernas. Además, antes tomaba morfina dos veces por día y ahora solo una, porque la intensidad del dolor también disminuyó. "La verdad es que a mí el cannabis medicinal realmente me hace bien", afirmó.

La vicepresidenta de la Sociedad Uruguaya de Endocannabinología, Julia Galzerano, dijo a El Observador que el uso de marihuana medicinal podría disminuir el consumo de opiáceos e hipnóticos, como la morfina o la benzodiacepina.

Si bien no hay registro de cuántos pacientes reciben tratamiento con cannabis –porque hay usuarios que lo compran de forma ilegal–, hay personas como Miriam que optaron por una alternativa natural para evitar los efectos secundarios de los fármacos tradicionales. "Los problemas de ansiedad y de insomnio en este Uruguay son muchos, la gente usa muchísima medicación. Entonces nosotros decimos: 'Busquemos lo que le haga menos mal a la persona y ahí está el cannabis'", sostuvo Galzerano.

Miriam toma ocho gotas de aceite de marihuana en la mañana y repite la dosis en la noche. Al principio empezó con cinco, pero su médica decidió aumentarle la graduación porque no lograba calmarle el dolor. Luego de tragar el aceite, el cuerpo de Miriam se relaja, como si hubiera tomado un analgésico potente. Sin embargo, en ningún momento siente los efectos psicoactivos que se asocian a la marihuana, ya que el cannabis que consume no tiene tetrahidrocannabinol (THC), la sustancia que produce ese estado.

En ese sentido, Galzerano hizo hincapié en no comprar aceite de cannabis en el mercado negro, porque en esos casos no se pueden graduar sus dos componentes: el THC y el cannabidiol (CBD), que no es psicoactivo y produce efectos sedantes. Según explicó la especialista, no todos los pacientes necesitan el mismo producto, sino que debe ajustarse a las enfermedades. Hasta que no se habilite la venta local, Galzerano recomendó comprar el producto en el extranjero, porque esa es la única forma de que esté verificado.

"Espero seguir mejorando"

Eduardo (69) tiene párkinson y también toma aceite de cannabis, pero empezó hace 15 días. En este caso, no fue su especialista quien se lo recomendó, sino que él conocía otras personas que consumían marihuana medicinal y decidió consultar. Si bien hace poco que comenzó con el tratamiento, destacó que el cannabis ya lo ayudó a empezar a mitigar los movimientos involuntarios que le produce la enfermedad. "Antes se movían los dos brazos y ahora es uno solo", contó a El Observador.

En su caso, toma tres gotas de aceite tres veces al día. Eduardo señaló que su especialista no tiene previsto aumentarle la dosis en el futuro, si bien es una posibilidad. La marihuana medicinal también lo ayudó a aliviar los dolores de espalda que padecía, aunque espera que los efectos mejoren con el correr de los meses. "Mi esposa me dijo: 'Cambiaste el semblante, porque tenías uno mucho peor'", sostuvo.

Al igual que Miriam, Eduardo adquiere el cannabis en Estados Unidos y paga US$ 250 por cada frasco de 100 mililitros. Comprarlo por la vía legal le implica llenar dos formularios y presentarlos en el Ministerio de Salud Pública para que la Dirección de Farmacoviligancia lo autorice. Además, su médico debe adjuntar recetas de estupefacientes, como las de morfina. Si bien este proceso puede resultar engorroso, Eduardo reconoció que "ligó" y que consiguió los permisos más rápido de lo que pensaba.

"No puedo esperar un disparate con 15 días de medicación pero espero seguir mejorando", concluyó.

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