Acción sanitaria busca evitar pérdidas en mercados cárnicos

Concientización y extensión sobre la garrapata y tristeza parasitaria
Por Hugo Ocampo, enviado a Tacuarembó

La campaña de concientización y extensión sobre el daño que generan la garrapata y la tristeza parasitaria busca más que evitar las pérdidas anuales, que los productores estiman en más de US$ 50 millones; el país cerró filas para no tener pérdidas de mercados de la carne, que potencialmente pueden ser mayores por el mal uso de los medicamentos en tratamientos sanitarios.

Esta campaña que tiene nivel nacional fue lanzada ayer en INIA Tacuarembó, con la presencia de autoridades nacionales encabezadas por el ministro Tabaré Aguerre, técnicos y productores.
Fue la primera de casi 30 reuniones de difusión que habrá en diversos puntos del país, un esfuerzo impulsado por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), el Instituto Plan Agropecuario (IPA), el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), la Facultad de Veterinaria, la Sociedad de Medicina Veterinaria y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

Según cifras oficiales, la garrapata causa pérdidas anuales por US$ 47 millones, lo que se desglosa en US$ 33 millones en costos de los nueve tratamientos por año a los que son sometidos los animales y en más de US$ 14 millones por concepto de pérdida de ganancia de peso de los animales a causa de "la tristeza parasitaria" provocada por esta parasitosis.

El director general de los Servicios Ganaderos, Francisco Muzio, resaltó que el problema de la garrapata trajo aparejado últimamente un aspecto de dimensión mayor, por los rechazos que sus residuos provocan en la carne de exportación.

Los perjuicios por la acción de la garrapata se estiman en unos US$ 50 millones al año.

La veterinaria Déborah César, del IPA, sostuvo enérgicamente que los productores y veterinarios deben terminar el "talenteo y la aguja fácil". Los productores deben hacer las cosas en forma correcta y los veterinarios ir a los predios y ver las cosas "in situ".

César destacó la estrategia de los tratamientos generacionales, que consisten en tratar con vacunas de compuestos diferentes para cada uno de los tres ciclos de la garrapata que se producen anualmente. Esos ciclos ocurren de agosto a noviembre, de diciembre a febrero y de marzo a mayo.

El ministro de Ganadería destacó los esfuerzos de la institucionalidad agropecuaria y el papel efectivo que está cumpliendo para encarar el tema. "Siempre nos pasa que la responsabilidad es del otro y eso también sucede con las instituciones", sostuvo Aguerre, para afirmar inmediatamente el decidido enfoque que iniciaron en conjunto las diferentes instituciones vinculadas al combate a la garrapata.

Destacó que ganar en competitividad no es solo ganar en productividad, sino que además es importante construir la imagen de un país proveedor de alimentos confiables desde el punto de vista de su calidad e inocuidad, pero además sostenibles en términos ambientales de largo plazo.

Agregó que hay países que son cada vez más exigentes y que apuntan a ser iguales a los que hoy son más exigentes. Puso como ejemplo que China rechazó en los últimos días cinco contenedores de carne vacuna, no por un problema sanitario, sino por un aspecto de logística vinculado a que se habían despegado unas etiquetas en el precinto exterior de los contenedores.

Ciclo parasitario


La garrapata tiene un ciclo parasitario sobre el bovino y otro no parasitario sobre la pastura. El ciclo dura 21 días, comienza con una larva y termina con una hembra adulta que luego cae al suelo, pone cerca de 2.000 huevos y muere. Luego comienza el ciclo no parasitario que dura de dos a 10 meses, produciendo larvas que van a subir a las vacas y que pueden ser portadoras de la enfermedad de la "tristeza parasitaria", según la información divulgada ayer que trata de concientizar a los productores sobre esta enfermedad.

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