Acentuar la baja de la inflación

La política monetaria de Donald Trump, la suba del petróleo y el aumento de tarifas públicas jugará en contra de una reducción

La buena noticia de la baja de la inflación al cierre de 2016 no atempera el carácter temporal que múltiples presiones dentro y fuera del país le asignan a esa mejora para este año. De los principales indicadores macroeconómicos, en los que en general no se anticipan variaciones sustanciales, el nivel de precios al consumo es el que afecta más directamente el bienestar de quienes perciben salarios medios y bajos. Los ayuda algo el beneficio de que la inflación cayera de un tope del 11% a mediados del año pasado al 8,1% a su cierre. El efecto de arrastre puede conducir a alguna reducción adicional en los primeros meses de 2017, acercándola al tope del rango meta del gobierno de 7%. Pero la alegría durará poco, ya que volverá a trepar en el segundo semestre por acumulación de diferentes factores.

Incidirán las políticas monetaria y comercial de Estados Unidos bajo el entrante presidente Donald Trump. Habrá un fortalecimiento del dólar, desapareciendo el impacto que tuvo su baja local en los últimos meses en la moderación inflacionaria. La mayoría de los economistas privados y consultoras estiman que la divisa se acercaría a los $ 33 al cierre del año. Se sentirán también las medidas proteccionistas que ha anunciado. Aunque se centrarán en México y China, repercutirán inevitablemente en nuestro comercio exterior, ampliando el saldo negativo que alcanzaba a 1,4% del PIB en setiembre, último dato disponible.

El alza en marcha en el precio del petróleo, a raíz de la decisión de los países integrantes de la OPEP de reducir su producción, gravitará sobre los costos de ANCAP y las ya desmesuradas tarifas que pagan los uruguayos por los combustibles. Se le agregará el impacto inflacionario del aumento de tarifas también en los otros servicios públicos principales, que rige desde el 1º de enero para el ente petrolero, UTE, ANTEL y OSE. Los aumentos, que exceden el incremento de costos operativos previstos por las empresas estatales, fueron forzados por necesidades recaudatorias para aliviar el ahogo financiero del sector público creado por las dos primeras administraciones del Frente Amplio.

Y sobrevuelan siempre los golpes impredecibles de los fenómenos meteorológicos, que cada vez son más frecuentes y violentos y afectan con altibajos los costos de una vasta gama de alimentos. Las frutas y verduras estuvieron entre los bienes que más se encarecieron el año pasado. Según estableció la Unidad de Análisis Económico de El Observador, la baja de la inflación en 2016 se centró en que el 56,7% de los bienes y servicios de la canasta de consumo subió menos que en 2015, incluyendo elementos importados con dólar barato, en tanto el 43%, que abarca alimentos, se encareció por encima del resultado global.

Las previsiones de la mayoría de los analistas coinciden en que la inflación cerrará este año en el entorno del 9%. Es responsabilidad de la administración Vázquez mejorar ese resultado previsto. El gobierno anticipa para este año un leve mejoramiento de la economía, especialmente si se concreta el conversado proyecto de una tercera planta de celulosa. En ese caso, corresponde utilizar la resultante holgura fiscal moderada para bajar impuestos y tarifas a fin de abatir el peso del tributo inflacionario, tremendamente injusto porque, al ser pagado por todos en igual porcentaje, golpea con más dureza a quienes tienen menos ingresos.

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