Acercamiento valioso e ineludible

El pragmatismo de los dirigentes de mayor visión en el Frente Amplio, impulsa un sensato acercamiento comercial con EEUU

El pragmatismo de los dirigentes de mayor visión en el Frente Amplio, que contrasta con la miopía ideológica de varios de sus sectores, impulsa un sensato acercamiento comercial con Estados Unidos para inyectar algo de energía a un horizonte exportador que se presenta cada vez más complicado. El nuevo rumbo quedó reflejado en la reciente visita a Uruguay de Kristie Kenney, principal asesora de John Kerry, secretario de Estado de la administración Obama. Luego de reuniones con el canciller Rodolfo Nin Novoa y otras autoridades de nuestro gobierno, Kenney anunció que se acordó negociar una ampliación exportadora dentro del marco del TIFA, en un encuentro de delegaciones de ambos gobiernos en abril, en nuestro país.

El TIFA es un aguado sucedáneo del tratado de libre comercio (TLC) que Estados Unidos nos ofreció en 2006, Tabaré Vázquez aceptó durante su primera Presidencia y finalmente rechazó bajo presión del entonces canciller socialista Reynaldo Gargano, otros sectores de la alianza de izquierda y los socios mayores del Mercosur. A diferencia del TLC, que facilita exportaciones automáticas y con desgravación de aranceles de importación, el TIFA impone trabajosas negociaciones en cada rubro, no siempre exitosas. Desde que ese acuerdo tomó el lugar del frustrado TLC hace casi una década, solo se logró el ingreso al más redituable mercado mundial de carne ovina sin hueso, cítricos uruguayos y pequeños volúmenes de algunos otros productos del agro.

Pero el enfoque sobre recostarse comercialmente más en Estados Unidos ha cambiado por incidencia de dos factores. Uno es la mejor disposición de la segunda administración Vázquez a rechazar las objeciones de quienes siguen usando anteojeras políticas y a aceptar el relacionamiento más amistoso que nos ofrece Washington. El otro es hijo de la necesidad. Con una endeble situación económica, producto de la caída de demanda y precios en mercados tradicionales para nuestras exportaciones principales y de previos errores frenteamplistas, el gobierno ha tomado decididamente la búsqueda de acuerdos con Estados Unidos. Además de la expansión comercial dentro de las limitaciones que impone el TIFA, lo evidencia el acercamiento al tratado Transpacífico (TPP), que acaba de ser firmado por 12 naciones con costas a ese océano, lideradas por Estados Unidos y que representan el 40% del Producto Interno Bruto mundial.

El TPP todavía tiene que ser ratificado por los miembros fundadores. Recién cuando se cumpla este requisito podrá Uruguay negociar su ingreso, que Washington mira con buenos ojos. Nuestra eventual participación en este acuerdo conlleva una doble ventaja. Por un lado, será una puerta de acceso a mercados del sureste asiático y de países de la región sobre el Pacífico, áreas a las que todavía le vendemos comparativamente poco. Por otro, de igual o mayor importancia, nos protegerá de la pérdida de mercados a manos de Australia y Nueva Zelanda, que integran el TPP. Esos dos países compiten directamente con Uruguay en exportaciones agropecuarias, que podrán ofrecer a sus socios a precios más bajos que los de Uruguay al hacerlo sin gravámenes de importación. Es una realidad que, a menos que se acepte convertir nuestra desaceleración económica en estancamiento, tienen que reconocer quienes hasta ahora anteponen nostalgias de guerra fría a la conveniencia del país.


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