Actividades de Team Building: salir de la oficina y aprender de la experiencia

Las empresas apuntan a la planificación de actividades fuera de la oficina para incorporar aprendizajes en el ámbito laboral
Los gerentes y jefes de todas las áreas de la empresa Danone Uruguay fueron invitados a pasar un fin de semana en el hotel de campo La Baguala, en el oeste de Montevideo. Pensaron que se trataba de una actividad estrictamente laboral pero al llegar se sorprendieron. Los recibió la compañía de percusión alternativa Latasónica para comenzar con una actividad de team building o construcción de equipos.

Según explicó la gerenta de Recursos Humanos de la empresa, Katia Herszlikowicz, el objetivo era fortalecer la cultura y el clima interno de la organización, porque se habían dado cambios a nivel competitivo y se pretendía alinear a los gerentes y segundas líneas. Para esto, recurrieron a la consultoría en comunicación interna que ofrece Improfit y elaboraron una estrategia para alcanzar el objetivo. "Hicimos una actividad musical descontracturada. Formamos grupos, practicamos percusión y después logramos coordinar el ritmo entre 30 personas", comentó Herszlikowicz.

¿Cómo fue posible trasladar los aprendizajes de esta actividad musical al ámbito laboral y al objetivo organizacional? Puede ser difícil de imaginar, pero cada vez más empresas eligen desarrollar este tipo de actividades fuera de lo común y del trabajo propiamente dicho, en conjunto con consultoras que posteriormente elaboran un informe detallado con los resultados de la actividad. Los equipos de RRHH de las empresas consultadas por Café & Negocios aseguran que las vivencias de esa instancia con las actividades de team building, pueden ser incorporadas al día a día laboral.

Identificar el motivo

"Es importante pensar en el objetivo al que se quiere llegar con la realización de actividades de team building: si sólo es por la recreación de los empleados o si se quiere lograr un resultado concreto, volcando en la empresa los aprendizajes", explicó el gerente de consultoría de Capital Humano de KPMG, Federico Kuzel.

Aprender con la experiencia, con lo vivencial, es el concepto que está detrás de las propuestas lúdicas que plantean las organizaciones. Kuzel explicó que en estas actividades participan tres actores: la empresa, un coordinador (en el caso de Danone quienes coordinaron la actividad fueron los propios integrantes de Latasónica) y una consultora, que analiza cómo funcionaron los equipos y ayuda a identificar posibles vías para resolver las dificultades en el proceso.

Uno de los aspectos importantes de estas dinámicas es la medición de su impacto. En general, mediante una encuesta, se evalúa el clima laboral, la satisfacción del personal, la baja del ausentismo, la seguridad respecto al lugar de trabajo, el cumplimiento de las metas del grupo, etc, y con esto es posible darse cuenta si fue redituable invertir en la organización de esas dinámicas no convencionales.

Para medir estos objetivos, hay que definir los indicadores que se buscan mejorar. "No pueden ser más de dos (indicadores) porque va a ser difícil medirlos", explicó la consultora en RRHH Beatríz Martínez, quién vivió la experiencia de las dinámicas de team building primero como gerenta de RRHH de Roullier Latino, participando también de un taller musical con Latasónica, y ahora como consultora independiente, asesorando a las empresas.

Proceso de trabajo

El primer paso es realizar un diagnóstico de las debilidades del equipo de trabajo. En ocasiones, lo que se pretende es evaluar el liderazgo, cómo es el trabajo en equipo, la forma en que los gerentes le transmiten sus conocimientos a los jefes de cada área, motivar al personal, entre otras.

Luego se define cuál dinámica contribuirá a lograr el objetivo empresarial planteado. "En el caso de la percusión, la enseñanza que dejó en el grupo fue la posibilidad de aprender, coordinar y lograr un ritmo musical con la gente que trabajas todos los días. Eso es emocionante", recordó Martínez quién realizó la actividad con Roullier Latino en 2010.

Cuando la dinámica finaliza, se lleva a cabo la lectura de emergentes. En esta instancia, el equipo de trabajo se reúne en una especie de sesión grupal en donde cada uno expresa cómo se sintió realizando algo que nunca pensó hacer y cómo hicieron para resolver los problemas. Después de escucharlos, la consultora le entrega un informe a la empresa con la evaluación de la actividad y recomendaciones en base a esa experiencia.

Aprender con la cocina

Los dispositivos estratégicos o actividades de team building no se limitan a las dinámicas musicales. Otra de las actividades solicitadas por las empresas es el dispositivo de la cocina o "el gran chef".
"Allí se evalúa la planificación, el trabajo en equipo y la creatividad, pero la base es la misma que la de cualquier otro dispositivo: aprender con la experiencia y aplicarlo en el trabajo", así lo explicó el director de Proyectos de Improfit, José Ramírez. Agregó que "lo importante es enmarcarlo en un relato, contar una historia a través de la cocina, la música, los juegos , etc".

"La gente no aprende porque vos le digas algo, la gente tiene que vivir para incorporar". José María Ramírez, director de proyectos de Improfit

La dinámica de la cocina tiene un proceso similar al de la percusión. En este caso, un chef explica el objetivo de la actividad, plantea el menú y brinda todas las indicaciones necesarias para que los empleados, divididos en equipos o de forma individual, cocinen un plato que luego ellos mismos comerán.

Esto se enmarca en la técnica de mindful cooking, una actividad cuyo objetivo es que las personas que participen puedan resolver un problema, enfrentar un desafío o tomar mejores decisiones a través de la elaboración de un menú que cambia según los objetivos de la empresa. La consultora CMI lo trabaja hace un año con sus clientes. Una de las empresas que participó de esta dinámica necesitaba crear líderes jóvenes y cocinar pizzas les pareció el menú perfecto para lograrlo. "Una persona tenía que dirigir a otras 15 y darle instrucciones de cómo debían quedar las pizzas. En este caso, el mensaje era hacer con las manos de otros, que es lo que hace un líder", explicó la directora de CMI, Valeria Bogadjian.

Hacer para aprender

"Ya no se retiene al personal con dinero. La gente joven valora más un buen ambiente laboral antes que el aumento de sueldo, por eso las empresas multinacionales y uruguayas apuestan por invertir en estas actividades dentro de sus planes de RRHH", explicó la consultora Martínez.

Además, con el avance de los estudios en RRHH, los encargados del área se dan cuenta que las técnicas vivenciales dan más resultados que realizar una charla en donde los empleados sólo participan escuchando.

La gerenta de RRHH de Mazars, Verónica Monteserín, quién ha organizado talleres para empresas en dónde por ejemplo, un grupo debía construir una torre con diarios lo más alta posible, valiéndose únicamente de los gestos para comunicarse con el grupo, resaltó el concepto de experimentar para aprender. "No es una charla teórica de qué es el trabajo en equipo, qué es la comunicación, sino que se busca que el personal pueda expresar esos conceptos con el cuerpo".

Los entrevistados aseguran que, aún ante un contexto de desaceleración económica, las empresas siguen apostando a cuidar al personal valioso, invirtiendo en estas dinámicas.


El sonido del tambor como técnica vivencial

"Construyendo equipos" es una actividad que Tamborilearte, escuela de percusión y tambores, desarrolla desde hace años en conjunto con varias empresas. Consiste en incorporar el sonido del tambor a las competencias profesionales como el liderazgo, el trabajo en equipo y la motivación. Algunas de las organizaciones que participaron de esta actividad fueron Claro, Endeavor, Zonamérica, entre otras.

"Muchas veces se hace como cierre de año, con grupos de trabajo que tienen problemas de comunicación. Lo bueno de esto es que desde el portero al gerente general participan de la actividad porque se hace en horario de trabajo y es una instancia de encuentro", explicó el director de Tamborilearte, Fernando Gómez. El proceso es similar al de otras actividades: se prestan los tambores, se arman grupos y logran un ritmo musical. Después los grupos se desarman y todos juntos intentan coordinar un sólo ritmo.

Lo importante es integrar a todos en la dinámica. Gómez explicó que en un grupo de 45 personas, que es lo ideal para trabajar, hay personas que participan menos, que son tímidas, otras más extrovertidas y eso podría tener una analogía con el desempeño en el trabajo.

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