Acuerdo Brasil-Argentina es visto por los industriales como un retroceso para el Mercosur

Las diferencias políticas y comerciales han sido una norma en el proceso, subrayadas por los reclamos estridentes de los sectores productivos. Y a ellas se agregan con igual frecuencia las quejas de los socios más pequeños del bloque

La imagen que frecuentemente compara al proceso integrador del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) con una carretera repleta de baches volvió a cobrar actualidad esta semana.

Pero por encima de las críticas, dicen voceros oficiales y analistas, Mercosur exhibe dos éxitos incuestionables: el crecimiento del comercio en la región y su condición de instrumento político de negociación eficaz en foros como la Organización Mundial de Comercio, o ante Estados Unidos y la Unión Europea.

Los industriales brasileños muestran como prueba de esos peligros de retroceso un acuerdo firmado esta semana.

Pero el remedio del MAC ha dejado descontentos a los industriales de Brasil que lo califican como "daño irreparable" al Mercosur, el tratado cuyos cimientos surgieron en 1985 con la firma de una declaración de integración entre Buenos Aires y Brasilia. Más tarde se sumarían Paraguay y Uruguay.

Elevando su voz por encima de las quejas privadas, los gobiernos de Argentina y Brasil defendieron el acuerdo que les costó más de un año de negociaciones: el presidente de Argentina, Néstor Kirchner, llamó telefónicamente a su colega, Luiz Inacio Lula da Silva, el mismo día de la firma del MAC para manifestarle que el protocolo "representa un mensaje de optimismo para el futuro del Mercosur".

Uruguay, a través de su canciller Reinaldo Gargano de visita en Brasilia el jueves, dijo que observaría cómo se aplicaba y funcionaba el acuerdo, mientras de Paraguay llegó la noticia de que Estados Unidos ratificaba ofertas de negociar un tratado de libre comercio individual o con el bloque sureño.

Los más recientes reclamos provienen de la poderosa Federación de Industriales de Sao Paulo (FIESP) y de la Confederación Nacional de Industrias (CNI) que dicen que el MAC -que permite a Argentina o Brasil restringir las importaciones si éstas perjudican a un sector de su industria- impone barreras contrarias al espíritu de libre comercio que busca un mercado común.

"Es frustrante. El Mercosur sale debilitado de este episodio porque imponer restricciones es contrario al espíritu de un mercado abierto", dijo telefónicamente Osvaldo Douat, de la directiva de la CNI. "Mercosur todavía es un instrumento político importante, pero necesita madurar. No se salva ni se fortalece al Mercosur con esto" de hacer acuerdos de salvaguardas, dijo.

Hace dos años, ante la presión de sus industriales, Argentina impuso cuotas para los electrodomésticos brasileños.

"Claro que hay un riesgo para los industriales brasileños, pero el MAC significa mucho menos que perderlo todo", agregó.

(AP)


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