Acuerdo salarial en construcción estancado preocupa a la patronal

Sin convenio colectivo, empresarios se exponen a reclamos en cada obra que estén ejecutando
Varios emprendimientos que los empresarios de la construcción tienen en carpeta están en las gateras a la espera de una definición de un tema nada menor para su negocio: los ajustes de salarios que deberán otorgarse a partir de este mes, luego que el pasado 30 de setiembre caducara el convenio colectivo que estaba vigente.

Precisamente, uno de los sectores que se jacta del grado de madurez que han mostrado las partes en los últimos convenios salariales negociados desde 2005 enfrenta un obstáculo inesperado. En la primera reunión tripartita realizada para iniciar la renovación del convenio salarial, la patronal y el Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (Sunca) se levantaron de la mesa y dejaron solo al Poder Ejecutivo ante la negativa de acceder a una flexibilización de las pautas que el gobierno puso sobre la mesa.

Los puntos de discordia están bien definidos. Mientras los trabajadores y empresarios son partidarios de ir a un acuerdo salarial a dos años con ajustes anuales y correctivos por inflación pasada cada 12 meses, el gobierno fue contundente en que los ajustes de salarios deben realizarse cada seis meses y los correctivos a 24 meses, aunque en algunos casos accede a reducir ese plazo a 18 meses.

Con la negativa del gobierno a flexibilizar su postura, el sector empresarial "está preocupado" y "alerta" por las consecuencias que tendría para el sector no contar con un convenio colectivo, alertó un constructor privado a El Observador. Como alternativa, tanto trabajadores como empresarios tienen total libertad para negociar un acuerdo bipartito, sin que cuente con el aval del Ejecutivo.

Sin embargo, aquí surge un escollo para la patronal que no es sencillo de resolver. Cuando el Poder Ejecutivo presentó los lineamientos para la sexta ronda de los Consejos de Salarios en junio del año pasado, advirtió de que aquellos sectores que reciben subsidios o tienen contrato de obra pública con el Estado, solo pueden trasladar a precios lo que establecen las pautas. Es decir que si un sector –como la construcción– acuerda por fuera del lineamiento oficial, será el sector empleador el que deberá absorber la diferencia de su margen de rentabilidad. La fuente de la patronal dijo que hoy el sector "no está en condiciones" de asumir ese costo.

La única señal general que dio el gobierno de flexibilizar la pauta para el tramo de la negociación que comenzó este semestre fue la de mantener los porcentajes de ajuste nominales que estaban vigentes desde mediados de 2015, que suponen aumentos de entre 1 punto y 1,5 puntos porcentuales por arriba de los porcentajes que estaban previstos para este año, según la clasificación de cada sector.
Las partes están esperando ahora que el Poder Ejecutivo convoque a una nueva mesa de negociación para ver si es posible que haga una excepción y flexibilice la pauta para el sector, algo bastante difícil. Por tanto, en caso que tampoco prospere un acuerdo bipartito –como parece poco probable hoy–, el gobierno debería decretar los laudos mínimos para las distintas categorías.

"Eso abriría la puerta para que cada obra del país quedara expuesta a conflictos por distintos reclamos que puedan hacer los trabajadores. Hoy la salida no está nada clara y el panorama es complejo", reconoció la fuente.

"No vamos a aceptar que nos mastiquen ninguna conquista porque no hay argumentos. No vamos a firmar ningún convenio que deje regalado el salario", había advertido el secretario general del Sunca, Oscar Andrade, durante la asamblea que realizó el gremio en el lanzamiento de su plataforma salarial el pasado 9 de setiembre en el Teatro de Verano.

El Sunca estableció como plazo el 15 de noviembre para cerrar la negociación.La plataforma también incluye mantener la fórmula de cálculo para el salario vacacional y el aguinaldo, y el pedido para que se aplique una multa automática de 10% cuando las empresas pagan los salarios fuera de fecha. En la última ronda salarial, el Sunca consiguió una recuperación real de salario de 4% para el primer año y de 3% anual en 2015 y 2016 sujeto a la cantidad de cotizantes. Eso contó con el respaldo de las gremiales luego de un mes de negociaciones, aunque las empresas pretendían que los ajustes fueran algo más moderados.

Escasa flexibilidad

El director nacional de Trabajo, Juan Castillo, recordó ayer a El Observador que los lineamientos que definió el Poder Ejecutivo se han caracterizado por contar con "muy poco margen de flexibilidad". Recordó que esos márgenes ya fueron explicitados en su momento cuando se accedió a reducir de 24 a 18 meses el plazo de los correctivos o a mantener los porcentajes de ajustes nominales previstos para el primer año también para el segundo año.

Por otro lado, el jerarca dijo que es la primera vez que el sector empleador coincide con los trabajadores en el rechazo a las pautas. "No sé cuándo las cámaras estén en la misma sintonía. De haber existido un planteo conjunto de todas la cámaras empresariales –como lo hizo en su momento el PIT-CNT–, quizá el gobierno hubiera atendido esa situación", especuló.

El sindicalista recordó que ya hubo 104 mesas que negociaron con los criterios establecidos en las pautas y que ahora hay otros 112 mesas abiertas que lo están haciendo con esas mismas reglas de juego.

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