Advierten problemas en la gestión de recursos hídricos

Experto cuestionó la falta de una fuente alternativa para abastecer ciudades
La "cultura de la abundancia" en Uruguay está llegando a su fin y es necesario tomar cartas en el asunto, fue la conclusión que el doctor en Ingeniería Ambiental y Administración de Recursos Hídricos, Diego Berger, manifestó a las autoridades de gobierno la semana pasada.

Berger es coordinador de proyectos especiales en el exterior de Mekorot, la compañía nacional de agua de Israel, y la semana pasada llegó a Uruguay para conocer el sector hídrico y asesorar a las autoridades de gobierno sobre la gestión en ese tema.

Entrevistado por El Observador, Berger dijo que "Uruguay no está en una mala situación" con respecto al cuidado del agua pero reconoció que enfrenta dificultades en la gestión que hace de sus recursos hídricos porque aún no entendió que el agua ya no es infinita en el país.

"Ustedes no están en una situación tan mal. El asunto es que hay que pasar a dejar la cultura de la abundancia y empezar a entender que el recurso hídrico es algo finito y avanzar desde ahí", sostuvo el experto.

Según Berger, el desafío que Uruguay tiene por delante es "darle más valoración a los recursos hídricos" y "cambiar la forma de gestionar eso". "¿Cuál es el valor de tener un sector hídrico que pueda abastecer agua todo el tiempo? El valor es enorme y no todos pueden entenderlo", reflexionó.

En la actualidad, los recursos hídricos son competencia de varios organismos: el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, el Ministerio de Ganadería, el Ministerio de Defensa, OSE y las intendencias.

Berger opinó que en el tema del manejo del agua "la burocracia va en contra".

Aconsejó que se unifiquen en un solo actor las decisiones con respecto al área, ya que "poner de acuerdo a diez ministerios en temas de agua es muy complicado" y enlentece la toma de decisiones.

En segundo lugar, se refirió a la necesidad de impulsar obras que mejoren el sistema hídrico, donde la prioridad no esté en la tecnología sino en la planificación.

En ese sentido, Berger opinó que el sector hídrico debería contar con su propia fuente de recursos para no depender de lo que le asignen otros organismos. Asimismo, dijo que lo recaudado con las tarifas hídricas debería ser destinado directamente al subsidio de obras y proyectos que mejoren el sistema y no a otras áreas.

Por otra parte, destacó la falta de fuentes de agua alternativas y las dificultades que eso implica al momento de abastecer a ciudades como, por ejemplo, Maldonado, donde la única fuente de agua es la Laguna del Sauce. En situaciones de floración de cianobacterias el suministro a la población se ve afectado.

En ese sentido, opinó que la instalación de una planta potabilizadora que extraiga el agua del océano es un proyecto "lógico" y "necesario" para el departamento por la cantidad de usuarios que tiene.
Como último punto, Berger se refirió a la necesidad de trabajar con el sector agrícola para prevenir la contaminación del agua y evitar que afecte la producción. "Basar un sector agrícola solamente a la buena de Dios puede ser que sea bueno pero tiene un límite. Ese es el problema", afirmó.

En ese sentido, opinó que el gobierno debe trabajar para incentivar a los tambos pequeños a "trabajar de otra forma" y unificarse en tambos más grandes que cuenten con mayor tecnología para prevenir la contaminación.

"Eso se hace a través de política, monitoreo y, en caso de que hagan algo mal, empezar a aplicar multas", señaló.

Asimismo, dijo que en el caso de las industrias, como UPM, la solución no está en evitar que se instalen, dado que significan un "impulso económico" para el país. Por el contrario, aconsejó contar con una normativa que regule la actividad industrial y evite el deterioro del ambiente.

Plan Nacional de Aguas


El año pasado, el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente comenzó a trabajar en la creación del Plan Nacional de Aguas con el que pretende hacer frente a las problemáticas que el país atraviesa en materia de calidad y suministro del agua de aquí al 2030.

En ese sentido, delineó un conjunto de metas para el corto, mediano y largo plazo como, por ejemplo, lograr que dentro de cinco años toda la población vulnerable del país tenga acceso al agua potable.

El plan se basa en cuatro directrices estratégicas y once aspectos críticos que fueron identificados como las "principales problemáticas". Por ejemplo, la pérdida de la calidad del agua, el saneamiento, las inundaciones y una normativa dispersa y desactualizada.


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