Afrofuturismo: la próxima tendencia

Una nueva imagen que ya se instaló tanto en la moda como en la música
Ruth La Ferla / The New York Times

En el número de septiembre de la revista W, Rihanna fue proyectada como "Mañana", una reina guerrera sobrenatural y defensora de los oprimidos, resplandeciente en diamantes y lámina de oro.
Un mes antes, en los MTV Video Music Awards, Beyoncé proyectó una vibra similarmente astral. Flanqueada en el escenario por columnas gemelas de acompañantes, fue una diosa galáctica con una capa de armiño blanca.

En noviembre, en el programa Saturday Night Live, su hermana, Solange Knowles, hizo ostentación de un tocado del tamaño de un reloj de sol de cristales y trenzas apretadas.

Cada una fue a su manera un modelo del afrofuturismo, un género social, político y cultural que proyecta viajeros espaciales y guerreros negros y sus similares heroicos en un paisaje de fantasía, uno que desde hace tiempo ha sido dominado por sus contrapartes mayormente blancos.

Solange: "Rise"/"Weary" Fallon

Conocido para algunos, exótico para otros, el término se refiere relajadamente a una improbable fusión de partes: mitologías egipcia y otras no occidentales, misticismo y realismo mágico con afrocentricidad, tecnología moderna y ciencia ficción. Un concepto cargado en muchas formas, cobró fuerza en 2016, abriéndose paso hacia la corriente principal cultural pop vía los mundos entrelazados del entretenimiento, el arte y el estilo.

En parte, el afrofuturismo, una estética que data aproximadamente de los años 70, ha adoptado un nuevo rostro público a través de una nueva generación de artistas discográficos –Erykah Badu, Missy Elliott y Janelle Monáe entre ellos– que le han dado no solo una voz, sino también una apariencia. Es una mezcolanza de alto brillo de temas cyborg, motivos ligeramente tribales, imágenes de androides y deslumbrantes objetos metálicos que quizá sean adecuados para un viaje a los confines exteriores de Plutón.

Su encarnación más reciente parece oportuna, si no completamente inevitable. "Como la diversidad de las naciones y el mundo cada vez en mayor marcado contraste con la diversidad en las obras futuristas, no es sorprendente que surgiera el afrofuturismo", escribe Ytasha Womack, quien hizo una crónica y popularizó la evolución del genero en su libro de 2013, "Afrofuturism: The World of Black Sci-Fi and Fantasy Culture".
"Pero cuando, incluso en el futuro imaginado", continúa, "la gente no puede deducir una persona de ascendencia no europea dentro de 100 años en el futuro, se tiene que asumir una firme postura cósmica".

Este verano, el movimiento probó su fuerza en los complejos cinematográficos, donde Captain America: Civil War presentó a Pantera Negra (Chadwick Boseman), un superhéroe que en 2018 protagonizará Black Panther como el rey y protector de la nación imaginaria de Wakanda.

Afrofuturismo beyonce rihanna
Rihanna para W Magazine y Beyoncé en su video de <i>Sorry</i>
Rihanna para W Magazine y Beyoncé en su video de Sorry

En su álbum Lemonade, estrenado en abril, Beyoncé reina en una utopía totalmente femenina, encabezando a una falange de mujeres en vestidos blancos etéreos que conjuntan simultáneamente a las sociedades antiguas y de la era espacial.

El mundo del estilo, también, ha adoptado ahora al movimiento, aunque solo, quizá, para reforzar su estatura como árbitro de lo genial. Para la portada de septiembre de W y un despliegue editorial de 18 páginas con fotografías tomadas por Steven Klein, los exagerados atuendos de Rihanna fueron creados desde cero.

"Ella es única, una reina", dijo Edward Enninful, el director de moda y estilo de la revista. "Una reina no usa ropa tomada de las pasarelas". En vez de ello, usa un popurrí sobrenatural de creaciones de vanguardia de Gareth Pugh, Prada, Proenza Schouler y otros, prendas concebidas, dijo Enninful, para enfatizar el personaje majestuoso de Rihanna. "Es un look que muchas mujeres negras no han visto antes", dijo.

Riccardo Tisci de Givenchy estuvo entre los primeros en integrar las imágenes afrofuturistas a sus desfiles de pasarela. Hace dos años, firmó a Badu como el rostro de apariencia feroz de la marca. Tisci le dio seguimiento repetidamente, más recientemente con una línea de otoño 2016 repleta de símbolos cosmológicos, incluido el conocido talismán del afrofuturismo, el Ojo Egipcio de Horus.

Calvin Klein lanzó una campaña publicitaria de otoño protagonizada por el rapero Young Thug, vestido con pantalones acampanados y una casulla ajustada de tela de raya diplomática, su cuello embellecido con una esfera de apariencia astral. Una reciente campaña de Chanel incluyó a Willow Smith adornada con joyas afrofuturistas.

Otros están haciendo avanzar esta estética de alto concepto en formas más sutiles, desplazando los clichés conforme avanzan. "El afrofuturismo ha llegado a ser algo más que solo una idea de personas negras en prendas metálicas brillantes", dijo Michelle Busayo Olupona, la diseñadora nigeriana-estadounidense detrás de Busayo NYC, una marca que incorpora temas afrofuturistas en una forma abstracta y elemental. "En mi propio trabajo, trato de crear una estética y estilo evocadores del pasado pero muy aterrizados en el ahora".

Olupona dijo que sus diseños abstractos y afrocentristas, algunos de los cuales incorporan la fauna de fantasía y las imágenes futuristas, "sugieren formas en las cuales podemos diferenciarnos".
"Lo que dicen sobre el futuro", continuó, "es que siempre vamos a estar aquí".

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