Agatha Ruiz de la Prada: la embajadora del color

La diseñadora española trajo sus diseños por primera vez a Montevideo
La diseñadora Agatha Ruiz de la Prada lleva dos títulos nobiliarios: es marquesa de Castelldosríus Grande de España y baronesa de Santa Pau. Pero en el ámbito de la moda, se puede decir que en sus más de 30 años de carrera ha forjado el título de embajadora del color y la diversión, de la irreverencia y la comodidad.

El pasado lunes Ruiz de la Prada llegó por primera vez a Montevideo –ya conocía Punta del Este–, invitada por la productora María Inés Rodríguez en el marco de las actividades de Fashion Trends Uruguay. En su agenda incluyó un té en el Hotel Cottage, el debut en pasarela de su línea y una charla en el Salón de Actos de la Facultad de Arquitectura.

La diseñadora y empresaria declara que sus dos grandes obsesiones son el arte y la moda, por eso nada de estos ámbitos le es ajeno. Su marca incluye no solo indumentaria (de mujer, hombre y niños) sino accesorios, zapatos, perfumes, artículos para el hogar y decoración. Con su paleta de colores estridentes, sus diseños atrevidos y divertidos; entre arcoiris, corazones, lunares, flores, flecos y franjas, Ruiz de la Prada forjó el imperio más extragantemente pop de este lado de Vivienne Westwood, Jean Paul Gaultier y Jeremy Scott.

Su espíritu descontracturado se pudo ver por primera vez en una pasarela montevideana el martes en el Club Uruguay. "Si hubiera visto este salón tan espectacular me hubiera gustado hacer una colección de las Agathas locas", contó la diseñadora a El Observador. "Esta colección es de las Agathas más comerciales. Esta es una colección muy fácil para viajar".

En su última temporada de verano, Ruiz de la Prada propone colores pasteles y estridentes, maxi vestidos, faldas largas y cortas, con flecos o franjas de colores, y por supuesto, corazones como motivo y conformando estampas. Sus prendas fueron acompañadas por zapatos diseñados por la creadora local Carolina de Cunto especialmente para la ocasión. El desfile, como no podía ser de otra manera, fue musicalizado por la electrónica retro de Locomomía.

Lo que duró apenas unos minutos, se prolongó posteriormente en una extensa sesión de selfies y fotos profesionales con una larga lista de seguidores. Con una paciencia eterna, la diseñadora cumplió con todos y cada uno de los pedidos. Pero esto ya es normal para la celebridad de la moda. "Tengo una community manager en Madrid que flipa la pobre. Al día siguiente ve todo esto y queda alucinada", explicó. "Esto lo hago mucho, porque antes esperabas que se revelara el carrete, ahora todas las fotos están subidas".

En este sentido, las redes e internet la han influenciado "muchísimo" en los últimos años. "La vida de un diseñador ha cambiado completamente. Ahora mismo tienes que estar híper conectado. Ya mañana espero que las fotos estén en mi página, que se transforma en un mini periódico que te haces tu misma. Y al final vives un poquito para tu página", afirmó.

Su misma visita a Montevideo es un testamento del poder de internet: un simple correo de Rodríguez desembocó es su viaje.

Para los próximos días espera poder visitar el Museo Torres García, del cual se declara fanática. "Es uno de mis pintores favoritos. Conozco muy bien su obra. Suelo reconocer un Torres García a mil metros. Es un artista muy apreciado y muy valorado en España", dijo.

Para la diseñadora que este año tuvo a Miley Cyrus vistiendo varias de sus obras, todavía hay objetivos a cumplir. "Si me faltarán cosas para hacer que es mi primer viaje a Montevideo", dijo Ruiz de la Prada. "Me faltan mucho para hacer y lo divertido es el camino, lo divertido es el trabajo".

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