Agatha Ruiz de la Prada en Montevideo

Llegó a Montevideo en el marco de una invitación de la productora de moda local María Inés Rodríguez
Ingredientes para un éxito: 
 
* Crecer y formarse en la España de los años 80: lugar y época fermentales si los hubo para la creatividad y la experimentación.
* Vincularse e interactuar con personajes como Mariscal, Almodóvar, Alaska, o Miguel Bosé, 
* Ser hijo de dos polos que se atraen y complementan; una madre de Barcelona, aristócrata, y un padre de Madrid, también aristócrata y renombrado arquitecto (por 9a generación en su familia), y coleccionista de arte contemporáneo. 
 
“Mi padre tenía una colección de arte contemporánea importantísima en España, y yo siempre me he pasado la vida en exposiciones, talleres de artistas, galerías y museos. He tenido la suerte de tener una vida cultural bastante espectacular, por lo menos en lo mío. Eso es algo que también he intentado transmitírselo a mis hijos”, quienes paseaban por el Museo del Prado desde que tenían dos meses de edad, es que “si tengo que pasearlos, más vale ir al Museo del Prado”, confesó.
 
Tuvo como parientes a Gûell, José Luis Sert o Codell y como referente icónico de moda a Balenciaga. Estudiar arte y arquitectura, y comenzar a trabajar en lo de Pepe Rubio, un famoso modisto madrileño. Ser audaz como para, a los 20 años lanzar su primera línea propia de vestimenta. Y que el Sr dueño del Corte Inglés te tenga cariño y adopte para promocionarte.
 
Es así que Ágatha Ruiz de la Prada y Sentmenat (1960), marquesa de Castelldosríus, Grande de Españabaronesa de Santa Pau, pudo haberse quedado en palacio, pero eligió otro reinado: el del mundo de los negocios y la moda, donde sin dudas ha marcado la cancha en numerosos ámbitos por derecho propio. Hoy viaja alrededor del mundo sin saber a dónde la lleva el itinerario, que maniobra su mano derecha y amiga Cristina Palomares; trabaja con más de cinco licenciatarios y un equipo que no supera las 30 personas. 
 
Sus trajes con aros, trajes caja y trajes kilométricos, adornados con estrellas, soles y lunas, se han paseado por las pasarelas de Madrid, Barcelona, Milán, París, Nueva York...
 
Pero no se ha limitado a diseñar únicamente prendas de vestir sino que además cuenta en su portfolio con sillas, relojes, paraguas, baldosas, mesas, perfumes, alfombras, velas, vajillas, lámparas, sofás, portadas de libros y discos, pijamas, sábanas, toallas, lapiceras, cuadernos e incluso habitaciones de hotel.
 
También creó ropa para niños que fue una bomba; lo que no lograba venderle a las madres porque no se animaban a ponerse, esas mismas mujeres se lo compraban a sus niñas y funcionaba perfecto. 
 
Ese camino la llevó a seguir una invitación de la productora de moda local, María Inés Rodríguez, quien la trajo a Montevideo en el marco de un Fashion trends Tour para una serie de eventos durante la semana: un té en el hotel Cottage, una visita a Punta del Este y José Ignacio, un desfile en el Club Uruguay (que le pareció "decadentemente exquisito", donde las modelos en unas pasadas flash de muy corta duración usaron zapatos realizados para la ocasión por la diseñadora Carolina de Cunto, quien no debe poder creer aún el renglón que está agregando a su currículum), una grabación para un programa de Puglia, la inauguración de una exposición de mobiliario nacional en el CCE, y una charla en la Facultad de Arquitectura organizada en colaboración con Angela Rubino.
 
De lo que vio de la ciudad alucinó con la arquitectura. "Montevideo viene siendo una lección de arquitectura", expresó, ya desde el ingreso con el aeropuerto , la rambla o Punta del Este. Claro que no le causó el mismo impacto la abundancia de negros y grises o neutros en la paleta de vestimenta de la gente. 
 
Todo lo corto que fue su desfile lo volcó en la charla, que si bien tuvo el timing y ritmo justos, contó con mucha información de sus inicios y trayectoria. Vestida con su clásico (dentro de su esquema) outfit, vende felicidad y energía, y repasa su interminable lista de productos y trabajos realizados de su página web, comentándolos con anécdotas. Como las estampas para tapas de cuadernos escolares, pavada que le llevó dos días responder al cliente y facturó fortunas, frente a otros encargos más desafiantes y comprometedores, y que van a pérdida. Le recuerdan la frase de Bernard Shaw cuando le preguntaron a la salida de un teatro: "la obra es un éxito, pero el público un fracaso".
 
Lo primero que llama la atención es la contradicción entre la identificación rápida de Agatha a nivel comercial de retail digamos (reiteración exponencial de colores, corazones, rayas, fucsias, rojos y naranjas) frente a una increíble variedad de modelos en cuanto a estructura, volúmen, materiales, conceptos o movimientos casi nunca vista. Puede verse en su libro Agatha Greatest Hits acá. Realmente sorprendente, admirable. 
 
Diseña para la comodidad pero también para las sensaciones y el impacto: para que la gente entre a reuniones y la sigan miles de ojos. 
Por momentos insinúa o inspira a Prada (en trajes sastres largos bitonos), por momentos Paco Rabanne (en texturs metalizadas y escamas), pero tiene la virtud de ser siempre Agatha y ser reconocida en la paleta y estilo, cuestión más que envidiable y nada fácil de lograr para un artista o diseñador. 
 
Y 30 años luego de sus inicios con las vanguardias, han sido dos artistas contemporáneas quienes han valorado esa visión (pero con las cuales no terminó bien): Lady Gaga y Miley Cirus, quien se llevó ocho trajes elegidos de una exhibición retrospectiva.
 
Así como Torres García, su artista fetiche que reitera y es reconocido por cierta composición, ella explota, exhibe y desarrolla su visión de las vanguardias a través de su propio estilo pero dominando el arte de hacerlo desde las prendas más editoriales, las casi alta costura o las más ponibles.
 
Sus 3 disciplinas o temas a cultivar si uno quiere triunfar como diseñador: 
 
_ Estilo propio e ideas claras
_ Comunicación
_ Distribución
 
Para ella, "no hay nada más divertido que ser diseñador... excepto andar en avión y sacarse fotos".
 
Como paréntesis interesante, la charla fue interrumpida por cinco personajes que ingresaron vestidos muy llamativamente, con un ruido de lluvia muy acústico que no se percibia de dónde provenia, se sentaron en tercera fila y al final de la charla se presentaron como diseñadores de moda, de "Tienda Rara", y le entregaron a Agatha un impermeable hecho con un delfín inflable de los que se usan en las piscinas que me pareció francamente creativo. El ruido de lluvia sin embargo no provenía de allí sino de los pantalones plásticos de uno de ellos. Chapeau por la acción de marketing.Y el rato que disfrutamos de una grande de la escena del diseño global. 
 
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