Ajuste fiscal permitirá hacer más competitivas las tarifas, según CPA

Precios altos de combustibles fueron "puente" hasta la Rendición de Cuentas
El ajuste fiscal no tiene como punto de partida la Rendición de Cuentas que está a estudio en el Parlamento y que entrará a regir a partir de enero del próximo año. Una importante contracción de las inversiones públicas y un ajuste de tarifas por encima de los fundamentos fueron una suerte de "puente" que le permitió al gobierno atravesar el último año sin comprometer el grado inversor, a la espera del ajuste definitivo. El alto costo que eso genera en términos de competitividad y crecimiento lleva a esperar que estos mecanismos sean transitorios y que el gobierno tienda a normalizar sus inversiones y política tarifaria cuando pueda contar con el aumento de ingresos derivado de la Rendición de Cuentas.

"Era necesario tomar medidas fiscales y hasta tanto no se aprobara el ajuste, el gobierno optó por mecanismos tradicionales" como el recorte de las inversiones y el aumento de tarifas, explicó el economista Alfonso Capurro, gerente senior de CPA Ferrere, en el marco de la conferencia titulada Perspectivas para el dólar: "normalización" monetaria en EEUU y estancamiento en Uruguay, realizada ayer en el edificio Ferrere.

Esto llevó a una mejora de 0,9 puntos porcentuales en el resultado fiscal primario de la economía –sin contar intereses de deuda– al comparar los 12 meses finalizados en abril de 2015 con el año móvil a agosto de este año. A juicio del equipo de consultoría de CPA Ferrere, se trata de un ajuste "costoso" y que genera "daños colaterales", pero a la vez "necesario y efectivo" para mantener las cuentas públicas fuera de la zona en que hacen peligrar el grado inversor.

Los costos a los que hizo referencia Capurro se dieron en materia de crecimiento de la economía –el menor nivel de inversión pública pegó directamente sobre la demanda agregada–, competitividad de las empresas –las tarifas afectan directamente los costos y un aumento por encima de los fundamentos altera la capacidad de los exportadores para colocar sus productos en el exterior– e inflación –fue una de las causas que llevó el ritmo de aumento de los precios interanual a dos dígitos entre febrero y julio–.

"No podemos decir que es un ajuste insostenible, pero sostenerlo es caro", explicó Capurro. "Por eso asumimos que es un puente hasta el ajuste fiscal. Si no se hacía nada hasta 2017, hoy estábamos con un déficit de 4,5% del PIB y eso probablemente nos iba a complicar la defensa del investment grade. Tal vez algunas de estas cosas se puedan ir revirtiendo parcialmente el año que viene: la inversión pública retome cierto dinamismo y los precios de los combustibles empiecen a arbitrarse un poco más con los precios internacionales", expresó.

Mayor crecimiento

Los economistas de CPA Ferrere ven una mejora en el contexto regional que les permite ser más optimistas respecto al desempeño de la economía uruguaya durante el próximo año. Al mismo tiempo, la postergación de la suba de tasas de interés en Estados Unidos da al país más margen para ajustar sus desequilibrios macroeconómicos y pone un piso a la baja de los precios de los commodities.
De este modo, las proyecciones de actividad realizadas por la consultora pasaron de 0,3% a 0,6% para este año y de 0% a 0,9% para 2017. "Esta corrección de las proyecciones nos aleja de la posibilidad de un escenario recesivo", sostuvo Capurro, aunque reconoció que se sigue hablando de "tasas bajas" que mantienen el diagnóstico de una economía "virtualmente estancada".

Sostuvo que la baja del dólar de los últimos meses tiene un importante efecto sobre el consumo, en particular de bienes durables. Sin embargo, cuando se evalúa en el mediano plazo, esa apreciación de la moneda uruguaya podría generar un efecto negativo en los sectores que compiten con el exterior debido a la pérdida de competitividad que afecta la rentabilidad y pone en peligro puestos de trabajo.

Dólar empezará a subir

La consultora entiende que la baja del tipo de cambio en los últimos meses fue "una corrección de nivel" y no "un cambio en la trayectoria" y por lo tanto, espera que en los próximos meses retome la tendencia al alza que mantuvo hasta febrero."Un dólar planchado nos mantendría en una trayectoria de encarecimiento que no es sostenible", sostuvo Capurro. De hecho, en los últimos dos meses, el dólar en Uruguay dejó de acompañar lo que sucedía en los países referentes de la región y mientras que en estos mercados se estabilizó, en la plaza local siguió bajando.

CPA Ferrere proyecta que el dólar tenga un rebote en los últimos meses del año a $ 31, para subir a $ 34,7 al fin de 2017 y a $ 38,2 un año después. Sin embargo, Capurro advirtió que esas proyecciones están condicionadas a una alta incertidumbre derivada de sucesos internacionales de mayor o menor probabilidad de ocurrencia, que son difíciles de incorporar en el análisis. En ese sentido, el experto reconoció las limitaciones de la ciencia económica a la hora de anticiparse al billete verde. "Como ha demostrado la realidad, nosotros (los economistas) no somos buenos proyectando el dólar", reconoció el experto. "Es un debe que tiene la disciplina. Ocurre en Uruguay y a nivel global. El dólar es la variable que peor proyectamos, pero sabemos que es una de las que más les duele a ustedes, así que igual tenemos que hacer el ejercicio intelectual", agregó.

"La foto regional empieza a mejorar"

"La foto regional empieza a mejorar", afirmó ayer el economista Santiago Rego, miembro del equipo de consultoría de CPA Ferrere. Tanto Argentina como Brasil muestran señales de mejora en su situación económica de cara al año que viene que permiten suponer que lo peor de la crisis regional ya quedó atrás. En el caso de Brasil, Rego trazó un diagnóstico actual delicado. Sostuvo que a la peor crisis económica en la historia del país se suma una "transición política complicada". Sin embargo, los "indicadores mensuales de actividad empiezan a ser menos malos". El mercado financiero empezó a descontar un "mejor porvenir", aunque los desafíos fiscales siguen siendo la clave para una recuperación definitiva. Argentina, por su parte, atraviesa un "ajuste recesivo" que el gobierno no podía posponer. El principal desafío de Mauricio Macri y su equipo es "captar inversiones" y el ritmo al que se viene concretando este objetivo es menor al esperado. Sin embargo, el ajuste argentino se procesa con un importante atraso cambiario, que beneficia al sector turístico uruguayo y a los exportadores en general.

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