Al Forno sabe mejor

El chef Federico Amándola, desde su sucursal capitalina, ofrece cocina de autor con fundamento, de la mano de su hermoso horno de barro

Delicadas enredaderas trepan las rejas de la ventana. Al pie, jardineras con flores perfuman y regalan color. Pequeños farolitos de tenue alumbrado coronan el edificio. En la ochava, la puerta, y tras ella, el salón principal.

Una estantería con decenas de libros de cocina, de los más renombrados cocineros del mundo, vigila la entrada. Más atrás, se asoma el incandescente horno de barro: hogar abrasador.

Estamos en Al Forno, restaurante de Federico Amándola, reconocido chef uruguayo, de dilatada experiencia internacional.

La firma posee dos sucursales: una en Montevideo y otra en La Barra (Maldonado). La montevideana habita en una hermosa casa del barrio Punta Carretas, más precisamente en la esquina de Solano García y Lagunillas.

El recinto se divide en dos ambientes. En planta baja observamos unas cuatro mesas, la cava, la biblioteca y el horno de barro, protagonista absoluto. Escaleras arriba, un segundo salón reservado completa la plaza con varias mesas más.

A LA CARTA

La apuesta de Amándola es clara: cocina de autor, nobles ingredientes, y una pluralidad de platos vinculados al horno de barro.

La carta es corta (como debe ser en un restaurante de nivel), con varias entradas frías (muchas de cocina peruana como causa limeña, ceviche o tiradito), entradas calientes y principales salidos del horno de barro, pastas y risottos, y media docena de postres.

Tras unas riquísimas crackers caseras acompañadas de hummus y mascarpone saborizado, pedimos como entrada el Pan de Cerdeña, una ensalada interesante, alimonada y fresca, servida sobre este crujiente y finísimo pan mediterráneo, en porción digna de ser compartida.

Como principales, probamos un exquisito pastel de cordero, dotado de una terneza destacable; y el atún rojo, en plato multicolor y divertido, donde se incluye palta, mango, chutney de uvas, mascarpone y una reducción de shoyu.

Pese a que pedimos el atún poco cocinado, nos llegó a la mesa ligeramente pasado de cocción.

Para regar los manjares, descorchamos un aterciopelado Pinot Noir 2011 de bodega Marichal.

Finalizamos la cena con la Creme de Lima, con mousse y crocante de coco, en digno broche final.

SOBREMESA

La cocina de Amándola, y su sucursal montevideana de Al Forno, no dejará indiferente a ningún comensal. La propuesta culinaria es interesante, variada, y con platos de auténtica cocina de autor. El ambiente del restaurante es reservado y elegante.

Justo es advertir a los lectores que el restaurante tiene un costo de cubierto superior a la media de Montevideo. El servicio es acorde al nivel.

MOZO, LA CUENTA

Ensalada con pan de la Cerdeña: $ 395; pinot noir Marichal: $ 630; agua: $ 75; pastel de cordero: $ 495; atún: $ 585; crema de lima: $ 215; cubierto: $ 100 (x2). Total de la mesa para dos: $ 2.595.

Precio por comensal: 1.298 pesos.

Al Forno se ubica en Solano García 2421 y Lagunillas.
Horario: diariamente de 12 a 16 y de 20 a 00.00.
Por reservas, llamar al 2 710 15 18.
Para más información de Al Forno, visitar este enlace.


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