Al teatro en Londres

Si se presta atención a las ofertas y los tiempos, es posible disfrutar sus escenarios e incluso encontrar a reconocidos actores de la TV y el cine
Por Lucas Peterson, The New York Times

Salimos a una lluviosa noche londinense en la calle St. Martin, en el corazón del West End. Había decidido invitar a mi mamá, una obsesiva espectadora de Game of Thrones, a una representación vespertina de Doctor Faustus en el teatro Duke of York, estelarizada por el rompecorazones Kit Harington.

Harington, quien interpreta al taciturno Jon Snow en la serie de HBO, pasa gran parte del tiempo corriendo por todas partes en ropa interior en Doctor Faustus. Legiones de admiradoras lo esperaban en las puertas laterales y, de hecho, habían empezado a hacer una fila antes de que comenzara la función.

Estuvimos de acuerdo en que este montaje de Faustus era más centelleo que sustancia, pero que Harington estuvo bien y que la experiencia valió las 28.50 libras por persona que cuesta la entrada. Además, la electricidad y el sentido de la emoción que surge de ver a una celebridad en una interpretación en vivo eran palpables en el teatro atiborrado.

Fue una de las siete puestas en escena a las que fuimos en un fin de semana largo en Londres, como un recordatorio de que la increíble variedad teatral es una de las mejores características de la ciudad. Aun mejor: es más barato de lo que se imagina y pueden surgir oportunidades para ver uno o dos rostros reconocibles.

Es posible, claro, gastar tanto como se quiera en los teatros londinenses, pero también hay ofertas. Las más confiables en la ciudad son las del Shakespeare's Globe en el lado sur del Támesis, cerca del Tate Modern. Hay boletos en galería con asientos que llegan a costar hasta 45 libras, pero entre los frugales sabemos dónde están las verdaderas ofertas: parados en el patio con el resto de los espectadores.

En cada función hay disponibles 700 boletos de pie, por cinco libras cada uno, y es posible abrirse paso hasta la orilla del escenario. Una advertencia justa: use zapatos cómodos. Shakespeare no se caracteriza por su brevedad y hasta su obra más corta, Macbeth (la que yo vi) se pasa bastante de la marca de dos horas.

El bardo está en todos lados en en Londres y en cada temporada se presentan nuevas versiones de sus obras. Durante mi procesión teatral me tocaron unas cuantas interpretaciones shakespearianas, incluida una nueva y pulida Romeo y Julieta en el teatro Garrick, dirigida por Kenneth Branagh y estelarizada por Lily King, quien interpretó a Lady Rose en Downton Abbey. La suplente de King estuvo en el escenario la noche que yo fui, pero, afortunadamente, su ausencia se compensó con la presencia de uno de mis actores favoritos, Derek Jacobi.

Clásicos de ahora

No fue fácil conseguir boletos para Romeo y Julieta. En el sitio web del teatro ya estaban agotadas las localidades y las llamadas a la taquilla resultaron poco útiles. En cambio, utilicé la ayuda del sitio StubHub, con lo que conseguí, a última hora, un par de entradas muy aceptables en la primera fila del gran círculo (el anfiteatro) por 30 libras cada una, un buen ahorro respecto del valor nominal de 47.50. Los sitios de terceras partes pueden ser útiles cuando se trata de asistir a funciones para las que ya se agotaron las localidades. Usé tres distintos y a todos los encontré confiables: StubHub, Lovetheatre y TodayTix.

No obstante, en ocasiones, simplemente hay que conseguirlos a la antigüa. Ricardo III era la obra a la que de verdad le había puesto el ojo. Protagonizada por el ganador del Oscar, Ralph Fiennes, iba determinado a verla. Claro que ya no había boletos. Resuelto me fui temprano al teatro Almeida –casi tres horas antes de la función– a esperar las devoluciones. Mientras esperaba en la cafetería adyacente, ¿quién creen que entró? Fiennes. No pude resistir sacarle una fotografía subrepticiamente.
Finalmente pude comprar una entrada por solo 10 libras en la sección de la orquesta principal, con una ligera obstrucción de visibilidad (tuve que inclinarme hacia un lado durante parte la acción). Fiennes estuvo, como era de esperar, excelente en su interpretación del demoniaco duque de Gloucester.

En los pocos días que difruté repletos de teatro, pensé que realmente había visto todo. Hasta que descubrí que en breve presentarían No Man's Land de Harold Pinter, con Ian McKellan y Patrick Stewart, en el teatro Wyndham. Quizá tenga que volver.