Alcohol cero: "Al inicio vamos a tener descensos y después va a costar cada vez más"

El presidente de la Unasev valoró el impacto de la ley en su primer año de aplicación y dijo que se necesita intensificar los controles

La cantidad de espirometrías positivas a conductores en el primer año de aplicación de la ley de alcohol cero en el tránsito fue medio punto porcentual menos sobre el total que un año atrás. Si bien puede ser considerado un impacto modesto, en el gobierno se valora el avance. En entrevista con El Observador el presidente de la Unidad Nacional de Seguridad Vial (Unasev), Gerardo Barrios, explicó que hay un núcleo duro de conductores que todavía viola la ley y maneja automóviles habiendo tomado alcohol. Dijo que parte de la solución es ampliar los controles y comentó las diferencias que hay en el resultado de las espirometrías en distintos momentos de la semana.

¿Pudo medir un resultado del primer año de vigencia de la ley de alcohol cero?

Este año es el primero de vigencia de tasa cero, y cuando vamos a ver las estadísticas de espirometrías vemos un porcentaje global de 6% de positivas, que es menor que el año pasado cuando había tolerancia de 0,3 (gramos de alcohol por litro de sangre), o sea que hay un descenso absoluto con respecto al año pasado, y la discriminación muestra diferencias. Por ejemplo de lunes a jueves hay 3,5% de espirometrías positivas, y los fines de semana –al que nosotros llamamos el período crítico– se eleva a 12% el sábado y 17% el domingo (aproximado).

Sin embargo al comparar datos de años anteriores se mantienen estables desde 2014 las espirometrías positivas con menos de 0,3 de alcohol.

Si se mira con años pasados hay descenso de espirometrías positivas globalmente, más allá que se mantenga. Cuando uno establece la tasa cero no está dirigida a quienes tenían espirometría positiva entre 0 y 0,3%, está dirigido a la población en general. Quiere decir que quienes tomaban alcohol antes y conducían son menos y a su vez quienes conducen sin haber tomado alcohol, es decir casi 94%, son más.

¿Pero con la ley no debería haber disminuido la cantidad de personas que consumen entre 0 y 0,3%?

Lo que pasa es que ese descenso está repartido entre todo. No es solo un aspecto que se busca entre 0 y 0,3%, sino que se mantenga el porcentaje en todo, y de hecho se mantuvieron. No hubo diferencias con relación a años pasados. Ese sería el cambio más importante. Obviamente que siguen habiendo conductores que conducen bajo los efectos del alcohol; hablamos de casi mil espirometrías positivas.

¿Entonces en qué sentido tuvo efecto?

En el sentido de que se mantuvo la cantidad de conductores que habían tomado alcohol, conducen y se involucran en siniestros de tránsito. Incluso eso en controles aleatorios se ve bien. El problema que tenemos nosotros es que medimos espirometrías positivas en siniestros de tránsito. En realidad tenemos que tener ese componente, pero también otro general, de todos los controles que se hacen, independientemente de que sea en un siniestro de tránsito o aleatorios, y cuántos son positivos.

¿Esos datos no los tienen?

Tenemos parciales. Montevideo nos pasa los datos, e incluso ahora se hicieron una cantidad de espirometrías y el porcentaje fue más bajo; fue 3% en los controles aleatorios. Eso es bastante menor.

En 2012 el porcentaje de espirometrías positivas era de 4,4%, ¿cómo se explica?

Puede ser sí, porque además ese año fue el de menor siniestralidad y menor mortalidad en el tránsito. Eso pasa en países europeos también, es un efecto serrucho: un año baja y otro sube, y así dos o tres años. Esto es muy dinámico y depende mucho de cómo se desarrollan las acciones a nivel nacional y sobre todo en esa constancia que hay que tener. ¿Qué pasaba antes de 2008 y qué pasa ahora? Bueno, se bajó a la tercera parte en la cantidad de espirometrías positivas en siniestros de tránsito. Antes de 2008 las espirometrías positivas en siniestros eran de 18%, y ahora se está en 6%. Y si se mira en siniestros con fallecidos, se produjo un descenso también de 300% en ese período. Eso permite ver bien cuando se va bajando y te encontras con dificultades porque queda la población más reducida. Estos mil conductores que hubo este año pasado que condujeron vehículos habiendo consumido alcohol y tuvieron siniestro de tránsito, es lo más difícil de cambiar en las conductas. Cuando arrancas con una política que es más exitosa, quiere decir que al principio vas a tener grandes descensos y después va a costar cada vez más.

De hecho el descenso de espirometrías positivas es de 0,5% de 2015 a 2016.

Porque ya estas en un porcentaje muy bajo. Si se compara con otros países, nosotros estamos en una situación de privilegio, porque en otros países es más alto que en Uruguay. No quiere decir que estamos bárbaro, tenemos que redoblar los esfuerzos. Fijate lo que pasa los fines de semana; allí hay un problema. Hay que intensificar los controles integrales.

¿Eso pasa porque las personas toman más alcohol en sus días libres?

También hay insuficiencia de control, y eso pasa en todo el país, hay muy poco control.

¿Se van a intensificar controles los fines de semana?

Queremos mejorar la planificación. Y con esto damos herramientas de trabajo que existían fraccionadas, que es trabajar en base a metas. Lo que cambia conductas en vías públicas es la observación a través de los agentes de tránsito, o complementando con cámaras de vigilancia. El mayor impacto que hubo para bajar siniestralidad es la videovigilancia.

¿Están conformes con el resultado de la ley de alcohol cero?

Si, si. La ley es un ejemplo de muchas de las cosas que en el país no se habían encarado seriamente. Es parecido a la política de tabaco. Haber puesto el tema en el análisis de todo el país, es también llegarle a la gente en cuanto a los efectos de tomar y manejar. Hoy en el mundo no se discuten los efectos del alcohol en la conducción vehicular.


Populares de la sección