Alec Baldwin en la piel anaranjada de Trump

El actor volvió a la televisión con una excelente parodia del presidente electo de Estados Unidos
Hubo una época en la que el nombre Alec Baldwin estaba asociado con un divorcio de alto perfil con Kim Basinger, el violento mensaje de voz dedicado a su hija que fue filtrado por la prensa, encontronazos con paparazzi y un puñado de películas de escaso éxito. Su pico cinematográfico había sucedido en los 1990, pero en los 2000, con 42 años, su carrera no avanzaba. "Estuve mirando el precipicio durante 6 años", dijo en una entrevista a The Guardian.

Lo que interrumpió esa meseta laboral fue 30 Rock, serie creada por Tina Fey como vehículo para impulsar su propia carrera como actriz luego de su larga estadía en el programa Saturday Night Live. Pero además de lograr ese objetivo, logró transformar a Baldwin de galán de cine venido a menos a confiable actor de comedia.

Allí Baldwin interpretaba a Jack Donaghy, el nuevo productor ejecutivo del canal NBC, (en principio) sin experiencia en el rubro, conservador y galán, cuya religión, según el personaje afirma, es el capitalismo. Era la contrapartida hilarante para la Liz Lemon de Fey.

30 Rock se consolidó en una serie aclamada por la crítica y favorita de premios, entre los que se destacan 3 Emmys y un Globo de Oro como Mejor serie de comedia. Asimismo, Baldwin salió también ganando con este rol: recibió 2 Emmys, 3 Globos de Oro y 7 SAG Awards.

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En 2013 la serie llegó a su fin, pero el actor ya no tuvo necesidad de volver a aquel precipicio. Y más allá de que su carrera haya continuado en el cine, con algunas participaciones en la televisión, fue ese rol en 30 Rock el que le abrió las puertas al papel más importante que está interpretando en este momento: Donald Trump.

Baldwin versus Trump

El año pasado, la campaña electoral se encontraba en pleno desarrollo y el programa de comedia Saturday Night Live confirmaba el comienzo de su temporada número 42 con un nuevo actor invitado para ponerse en la piel anaranjada del candidato republicano. Según contó el productor y director del programa, Lorne Michaels, fue la misma Fey la que sugirió a Baldwin para el papel.

El 1° de octubre Baldwin se colocó por primera vez la peluca rubia, el maquillaje, un traje ligeramente grande y el famoso puchero de Trump. Acompañado por la comediante Kate McKinnon como Hillary Clinton comenzaron una exitosa serie de parodias de los debates políticos, una de las piezas más importantes del programa en años electorales.

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Con esa primera presentación, Baldwin se condecoró como el mejor parodista de Trump, reflejando a la perfección desde los gestos a sus extrañas pronunciaciones de palabras como "China" y "huge" ("enorme").

Recientemente, el actor reveló la clave de interpretar a Trump: "Siempre recurrimos a adjetivos como 'fantástico', 'increíble', 'tremendo'. Pero nunca sigue con algo más claro o fuerte. No es un gran pensador, eso lo demuestra una y otra vez", dijo Baldwin a la radio WNYC.

A pesar de las buenas críticas, para el tercer fin de semana de esta nueva temporada la parodia de Baldwin y Saturday Night Live se ganó al mayor detractor de todos: al mismo Trump. En su cuenta en Twitter, el entonces candidato dijo que era "hora de retirar al aire a este programa aburrido y no divertido", y lo acusó de intentar inclinar la balanza electoral desfavorablemente.

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Desde entonces, la relación entre Baldwin y Trump se tensó y cada domingo el candidato se encargó de defenestrar al programa, y sus dichos se amplificaban durante la semana a través de los medios.

Para el fin de semana antes de las elecciones, el programa decidió cerrar el ciclo electoral con una nota esperanzadora. La parodia se desarrolla con normalidad, retomando diferentes tópicos de la semana, una entrevista cruzada entre los candidatos, pero hacia el final los actores deciden abandonar sus papeles, escaparse del set y tomar Times Square.

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Pero el resultado de las elecciones hizo que el tono volviera a la parodia. Trump continuó con sus críticas y Baldwin comenzó a responder. "Publica tu declaración de impuestos y pararé", dijo en Twitter. Unas semanas después, el actor ganó un premio Critics Choice Award como Mejor actor invitado en serie de comedia.

El fin de semana pasado, el programa parodió la primera conferencia de prensa que Trump ofreció desde julio, así como también el reporte de su relación con Rusia y el supuesto video sexual. "Antes que nada quiero responder la pregunta que todos se hacen: sí, esta es la vida real. Esto está sucediendo", dijo Baldwin como Trump, coronado de risas. En los nueve minutos se burlaron de las supuestas personas que vitoreaban los dichos del presidente electo, los documentos y carpetas de utilería que lucían en el podio, y, por supuesto, del rumoreado video sexual.

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Como si estuviera guionado, Trump volvió a responder a la parodia, en una dinámica que parece que continuará mientras Baldwin siga en la pantalla.

De hecho, ese parece ser el plan del actor. Según afirmó esta semana a ABC, está planeando llevar su parodia a más escenarios. "Hay algunas discusiones con algunos espacios que podríamos utilizar para continuar expresando nuestra gratitud y admiración a la administración de Trump", dijo jocosamente.

Mientras Trump afirma que la parodia "no puede empeorar", para Baldwin "es de las cosas más divertidas" que hizo.

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