Alfred Fellinger: al Maestro con cariño

Un mediodía increíble conociendo al número uno del diseño de interiores de Argentina: Alfred Fellinger cumple 50 años de trayectoria y edita un libro con sus trabajos

Hay días en la vida en que uno está en el momento justo, con la gente adecuada, y en el lugar debido. Recorriendo lugares y exposiciones en Buenos Aires con la colega y nombrada a partir de ahora mejor amiga de viajes, Ma Elena Salinas, junto a la delegación de Addip estuvimos en el seminario Dara, en Casa Foa, y recorriendo varios lugares más.

El sábado a mediodía, María Elena tenía una cita con Alfred y no tuvo mejor idea que pedirme que la acompañara, lo cual agradezco infinitamente, ya que me permitió conocer a un Maestro del Diseño Argentino pero más que sus virtudes profesionales ya conocidas, a un ser humano excepcional.

Hablar con él es viajar por varias dimensiones simultáneas. Al mismo tiempo que se preocupa por un nieto, o temas domésticos, como la reposición de un calefón roto en su casa, te recomienda una marca nueva de diseñadores jóvenes de ropa, le pregunta  a una amiga cómo estuvo su viaje a Turquía, nos muestra su último trabajo en hotelería o recomienda un lugar en Purmamarca bajo su mirada de diseñador y atento a detalles de todo tipo. En una cafetería en la esquina de su casa, nos invita a su lugar en el mundo para regalarnos una copia firmada de su libro, y de paso nos permite conocer un lugar increíble, los silos de Dorrego, emprendimiento que se reformó en una de las primeras ediciones de casa foa hace más de 20 años y hoy luce igualmente vanguardista. Qué mejor lugar elegido para vivir  y que hable de uno, que reúna detalles de trabajos hechos que aterrizaron allí, así como libros, recuerdos de viajes o regalos de amigos, artículos de prensa, adornos o muebles icónicos, todos y cada uno con una historia por detrás y una estética perfecta por delante.

Alfred estará próximamente en Montevideo lanzando su libro que recorre su amplia trayectoria que roza los 50 años, una joyita que despliega en sus hojas no sólo innumerables proyectos desde sus inicios en Interieur Forma, a testimonios de colegas, amigos, familiares, contratistas y clientes, todos elogiando su capacidad de trabajo, su generosidad, su conocimiento de las líneas de mobiliario internacionales y su capacidad de ventas, que lo llevó en una época (2001 a 2003)  a ser representante de la marca De Padova en Alemania, en asociación junto a Mónica Melhem y León Churba y donde como bonus tuvo oportunidad de trabajar también en ese contexto, junto a Vico Magistretti.   

Comenzó en Interieur Forma, cuando iba todos los días a ver si había quedado seleccionado entre varios aspirantes para trabajar en lo que era una de  las primeras casas de equipamiento moderno para oficinas y viviendas, en una época donde todo era de estilo. En los años 90 funda el Estudio Fellinger y de allí en más transita todo el renacer de la cultura del diseño en Argentina, del cual es protagonista de primera línea.

Admirador de la Bauhaus (sus ancestros austríacos y alemanes sin duda ayudaron a esa afinidad), de Mies, de Eames, de Saarinen, trabajó en las épocas de oro de las marcas Knoll, Tecno y otras que se afianzaban en Argentina y el mundo.

Odia el concepto "Tendencia" ya que masifica. Es más amigo del "todo vale" pero combinado con autoridad y el saber mezclar que te da el conocimiento, los viajes, la información.  Es un tipo transparente, transgresor, intenso, auténtico, atemporal y distinto, tal  como su forma de proyectar. Esos adjetivos se repiten en los testimonios de su libro, que cruzan fotografías de trabajos y amigos de todos los tiempos con elogios como el del arquitecto Beccar Varela que lo describe como un ser sensible pero capaz de dar "abrazos tsunámicos" .

Mezcla estilos e integra el arte como ninguno, y tiene esa habilidad de los grandes de que sus obras trasciendan el tiempo: sus equipamientos de los años ´70, ´80 y 90 son tan contemporáneos o más que muchos actuales. Trabajando con gente más jóven o de otras disciplinas como el arte o  los desarrollos inmobiliarios, de otras latitudes, siempre se enriquece y trasciende en el tiempo...y en quienes va conociendo por el camino.

Como dice él: “Mi familia son mis amigos, y el 100% de mis amigos salen de mi laburo”.

Su sello lo deja en todo, hasta en sus instrucciones de cómo debe uno sentarse en una silla BKF, ante la pregunta de Fabio Bórquez, editor adjunto del suplemento ARQ en el Diario el Clarín cuando le comentó que tenía una en su casa y nunca sabía como sentarse bien. 

“La mano derecha en una de las puntas bajas, la izquierda en una de las puntas altas, la cabeza apoyada en la otra, y una pierna a cada lado de la segunda punta baja”. No es una posición muy natural, pero un BKF nunca es del todo cómodo, es lindo. “Tiene la virtud de que queda bien en cualquier lugar, como una escultura, y es el diseño argentino más famoso del mundo”. Y tiene razón. Creada por dos argentinos discípulos de Le Corbusier, En 1943, ganó el primer premio del Salón de Decoradores, en Buenos Aires,  y un año después, ganó el premio adquisición del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA).

Vean Acá algunos ejemplos gráficos de la enorme calidad de sus trabajos: corporativos, residenciales, comerciales, así como nuestra visita a su casa.

 

 


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