Alicaído frente bolivariano

Venezuela ya no está para pretender liderazgos regionales

El resultado electoral en Ecuador hace tambalear a otro de los alicaídos bastiones bolivarianos que se habían alineado detrás de Hugo Chávez. En una de sus frecuentes visitas a Montevideo, el líder venezolano afirmó hace muchos años en una conferencia de prensa que la región se dirigía inexorablemente al socialismo. Cuando se le preguntó qué tipo de socialismo propiciaba, dado el fracaso del modelo soviético, respondió: “No sé, habrá que inventarlo”. A su posterior invento lo llamó “socialismo del siglo XXI”, aunque poco tenía de la teórica panacea socialista y mucho de prepotencia autoritaria, represión de libertades y derechos humanos y corrupción voraz a costa del empobrecimiento de los pueblos.

Pese a su congénita incongruencia, el bloque generado desde Venezuela sobrevivió algún tiempo con el respaldo de los presidentes Rafael Correa de Ecuador, Evo Morales de Bolivia y Daniel Ortega de Nicaragua y con el apoyo tolerante, inducido por simpatías ideológicas e intereses comerciales, del Brasil de Dilma Rousseff, la Argentina de Cristina Fernández de Kirchner y la casi totalidad del Frente Amplio uruguayo. Pero Brasil y Argentina tienen ahora gobiernos más responsables y el nuestro (aunque no su bancada) se ha distanciado prudentemente del régimen de Nicolás Maduro. Su colapsada Venezuela ya no está para pretender liderazgos regionales, el intento de Morales de perpetuarse en la presidencia fue rechazado en un plebiscito y Correa acaba de sufrir un traspié electoral, cuando su nominado sucesor Lenín Moreno no logró vencer en primera vuelta y enfrenta ahora un balotaje con el fortalecido candidato opositor Guillermo Lasso.

Moreno votó mejor de lo previsto y le faltó menos de un punto porcentual para ganar en la primera ronda electoral. Pero es otra cosa el balotaje del 2 de abril. Aunque el candidato de Correa le sacó 11 puntos de ventaja a Lasso, el postulante conservador contará probablemente con la mayoría de los votos opositores, que se dispersaron en varios partidos en la primera vuelta. De especial impacto es el respaldo que ya le anunció la conservadora Cynthia Viteri, que entró tercera con más del 16% de los sufragios, volumen que acerca a Lasso a la mitad más uno de los sufragios requeridos para ganar la presidencia en el balotaje.

Nada es seguro aún. Pero un triunfo de Lasso pondría fin a una década de gobierno de Correa, caracterizada por restricciones a la libertad de expresión y otros muchos retaceos al estado de derecho. Adicionalmente, la caída del precio del petróleo ha golpeado duramente a la economía ecuatoriana, empeorando las condiciones de vida de la gente y agravando el creciente descontento popular. Con Morales debilitado en Bolivia y Venezuela en ruinas, y con Argentina y Brasil bajo gobiernos más actualizados, una derrota de Moreno sería un golpe de muerte a los sueños sudamericanos de autoritarismo socialista de Chávez. Es lo mejor que puede pasar en una región tardía en despertar a las realidades del mundo moderno, en el que las ideologías pasan a segundo plano ante la necesidad prioritaria de gobernar con eficiencia y responsabilidad para que la gente viva mejor.


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El Observador

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