Alumnos de distintos contextos mejoran resultados en matemática, ejercitando la estimación

Una investigación de la Facultad de Psicología en diez escuelas de Montevideo arrojó igualdad de resultados en alumnos de distintos quintiles

Los ejercicios de aproximación numérica –utilizados para calcular sin utilizar números– desde edades tempranas pueden ayudar a los niños a obtener mejores resultados en matemática sin importar su contexto socioeconómico. Este es resultado de una investigación realizada por el Centro de Investigación Básica en Psicología (CIBPsi) de la Facultad de Psicología de la Universidad de la República (Udelar), liderada por el psicólogo Alejandro Maiche.

Tras diez días de intervención con los alumnos de primer año de diez escuelas de Montevideo, provenientes de diferentes quintiles de la población, la investigación arrojó que los niños pertenecientes al quintil 1 –el 20% más pobre- mejoraron un 5,02% su desempeño en matemática, los del quintil 3 lo incrementaron en un 12,01%, los del quintil 4, un 9,47% y los del quintil 5 –entendido como el 20% más pudiente-, un 5,51%. La muestra no incluyó a escuelas provenientes del segundo quintil.

La investigación –que se llevó a cabo en 2013 de la mano del Plan Ceibal– surgió de la premisa de que todas las personas nacen con un sistema aproximado numérico (ANS), que permite realizar cálculos aproximados de cantidades sin hacer uso de símbolos, es decir, números. El ANS es el sistema que nos permite estimar cuántos libros hay en una biblioteca sin contarlos. Las últimas investigaciones científicas no solo han demostrado que a los seis meses un bebé ya es capaz de hacer uso de esta herramienta, sino que además han comprobado que los niños a los tres años tienen un ANS más afinado, son los que luego obtienen mejores resultados en matemática formal.

Entrenamiento y aprendizaje
La pregunta disparadora que se realizó Maiche y que dio lugar a la investigación fue: ¿el ANS se puede entrenar? ¿Puede influir en los resultados que los alumnos obtengan en matemática?
“Hay algunos que dicen que en esto hay algo genético. Yo no estoy tan de acuerdo, pero me parece que sí hay algo de la interacción positiva con los niños que refuerza este tipo de cosas”, señaló Maiche en diálogo con El Observador. En este sentido, explicó que realizarle preguntas a los niños para que ellos razonen es una forma efectiva de que internalicen los conocimientos.

De hecho, manifestó, existen datos alentadores para pensar que a través de la práctica surge cierta capacidad de “entrenamiento” sobre el ANS. No obstante, aclaró, esto no quiere decir que los niños aprendan más matemática. “Estamos diciendo que si uno tiene mejor capacidad para estimar cosas, seguramente obtenga mejores resultados en matemática”, afirmó Maiche.
El año pasado cuando le daba vueltas a todo esto, se enteró de que el Plan Ceibal estaba a punto de lanzar un programa con tabletas para los escolares de primer año y pensó que era el momento adecuado para dar andamiento a su investigación. Las tabletas resultaban ser el soporte ideal para que los niños pudieran “entrenar” el ANS a través de tareas juego. Junto con otros profesionales de CIBPsi, Maiche se reunió con el presidente del Plan Ceibal, Miguel Brechner y obtuvo su respaldo.

En setiembre del año pasado, una semana después de que se entregaran las primeras tabletas a los escolares, el proyecto estaba en acción en diez escuelas de la capital, experimentando con un total de 800 niños de primer año.

El plan supuso trabajar con los niños diez días, durante cinco semanas, en sesiones de media hora. Los tres primeros días, se destinaron a evaluar los conocimientos de los alumnos, previos a la intervención. En los cuatro siguientes se realizó la intervención propiamente dicha y en los tres últimos, se evaluaron los conocimientos post intervención con los mismos ejercicios de los primeros tres días.

Como el sistema de evaluación en línea que utiliza el Plan Ceibal no incluye instrumentos para evaluar a los niños de primer y segundo año, el equipo de profesionales que trabajó con Maiche debió diseñar ejercicios con este propósito. “En nuestra propuesta intentamos abordar todas las dimensiones que determinan la habilidad matemática a los seis años. Había ejercicios de descomposición y composición numérica, tareas sobre el sistema decimal, sobre conteo y también resolución de problemas simples”, aseguró el psicólogo.

Además de matemática, los ejercicios evaluaban en tiempo y memoria. En tanto, los ejercicios de “entrenamiento” eran ejercicios de aproximación numérica, donde, por ejemplo, el niño sin contar tenía que señalar dónde había más cantidad de objetos, o medir el tiempo de un sonido.

Igualar los aprendizajes
La cantidad de datos obtenidos con la intervención es tal, que hoy el equipo de CIBPsi continúa analizando los resultados. Sin embargo, las primeras cifras obtenidas son muy alentadoras.

“Hay un efecto (de aprendizaje) en todos los niveles socioeconómicos, lo que quiere decir que en principio, el entrenamiento en cuestiones de aproximación numérica podría ser útil para el aprendizaje de la matemática”, subrayó Maiche.

Los datos demuestran que en promedio los niños que más incrementaron los aprendizajes fueron los de los quintiles 3 y 4. “En términos generales esto quiere decir que estás reduciendo la diferencia, por eso cambia la concavidad de la curva (en la gráfica)”, señaló el psicólogo y agregó que después de ella, los resultados obtenidos son más o menos iguales más allá del quintil. “Eso está bárbaro porque estamos aumentando la cantidad de gente que está al mismo nivel. Estamos igualando”, afirmó (ver gráfica).

No obstante, se mostró preocupado por los alumnos que “siguen quedando antes de la curva (que muesta la mejora de resultados y son del quintil 1)”. “Estos están complicados”, advirtió. Para evitar estas situaciones, Maiche propone comenzar a trabajar, evaluar y seguir a los alumnos apenas ingresan al jardín de infantes. De esta manera, si el niño presenta alguna dificultad, se lo puede comenzar a tratar a tiempo y evitar situaciones complicadas.

Incluso para Maiche lo ideal sería poder incluir este método dentro de los programas. “No lo propongo como algo alternativo al sistema, lo propongo como un complemento. Está bueno que los niños sientan que pueden jugar media hora, pero que al jugar están aprendiendo o entrenando un sistema que les va a hacer útil para otras cosas”, aseguró.

Para ello, postula la necesidad de que las maestras sepan diseñar su propio software para poder plasmar sus ideas.


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