Ámsterdam, la linda

La capital de los Países Bajos ofrece museos, mercados, quesos y cervezas, sus canales y su arquitectura típica, un conjunto que hipnotiza al turista
La decisión de visitar una ciudad se basa, en gran medida, en la idea que uno tiene de ese lugar; son imágenes, percepciones más que nada. En el caso de Ámsterdam las "fotos" seguramente nos remitan a bicicletas, canales, quesos y cerveza, o a Van Gogh, los diamantes, los coffee shops y la vida relajada. Y Ámsterdam es todo eso, una ciudad para disfrutar de la belleza, el buen convivir y la tolerancia.

El barrio de los museos es la zona donde empezar a empaparse de la riqueza histórica y cultural de la capital de Holanda. Museos, conciertos en el Concertgebouw, tiendas y un espacio verde donde pasar el rato son algunas de las ventajas de esta parte de la ciudad.

El Rijksmuseum (o Museo Nacional de Ámsterdam) es el lugar para quienes gustan del arte de los Países Bajos, desde la Edad Media hasta el siglo XX. Su principal atractivo es la obra de Rembrandt, pero también posee la más famosa colección de pinturas del Siglo de Oro holandés.

Diamantes Coster es una de las fábricas más antiguas de la ciudad, cuyos artesanos han tallado obras de arte durante más de 170 años. Dos de las piedras preciosas más famosas fueron el Koh-I-Noor, un diamante azul-blanco que forma parte de las joyas de la corona de Inglaterra, y el Dresde, que es parte de las joyas de la corona de Sajonia. Si se realiza la visita guiada se puede ver el Cullinan, la mayor joya sin pulir del mundo.
Amsterdam coster

También en este barrio está el museo Stedelijk de arte moderno y contemporáneo. Incluye colecciones que van desde principios del siglo XX hasta estos días. Es muy visitado porque cuenta con obras de Van Gogh, Chagall, Matisse, Pollock, Warhol y Kandinsky.

Pero sin dudas uno de los más visitados en Ámsterdam es el museo Van Gogh. Para evitar las enormes filas (sobre todo si se viaja con poco tiempo es muy útil la Ámsterdam Card. Esta tarjeta se compra por 24, 48 o 72 horas, y habilita a entrar a cualquiera de los 37 museos existentes, además de poder hacer un trayecto por los canales y obtener descuentos en comercios y restaurantes. Sirve a su vez para utilizar el transporte público de la ciudad (ómnibus, metro y tranvías) durante el período de vigencia de la tarjeta.
Amsterdam

Y no puede faltar en el recorrido por esta ciudad el museo Casa de Ana Frank, un espacio dedicado a la niña que se ocultó de la persecución nazi con su familia y siete personas más en el ático y el desván del edificio, tapada la entrada por una falsa estantería. Se puede ver el escondite –conocido en neerlandés como Achterhuis– y una exhibición sobre la vida y tiempos de Ana Frank. El museo funciona como un espacio para resaltar todas las formas de persecución y discriminación.

Flores y quesos

Amsterdam

Ámsterdam es una ciudad donde se puede disfrutar de actividades tranquilas al aire libre, y qué mejor para deleitar los sentidos que conocer el mercado de flores y luego hacer un picnic con quesos y vinos en algún área verde.

Pegado al canal Singel, por donde llegaban a diario las embarcaciones llenas de plantas y flores para su venta, está ubicado el Bloemenmarkt (el mercado de las flores) desde hace más de 140 años. Es, por un lado, un enorme atractivo turístico, colorido e interesante. Pero también es el lugar donde asisten los locales a comprar flores y plantas.

El souvenir estrella aquí son los bulbos de tulipán, un regalo que a cualquiera encantará viniendo de la ciudad donde esas hermosas y exóticas flores son una de sus grandes características.

Otra costumbre de los locales a imitar es el disfrute de las áreas verdes y los quesos: a quienes viven en Ámsterdam les gusta sentarse a comer y beber. Lo mejor es dirigirse hacia el Vondelpark o el Rembrandtpark, pasar antes por alguna tienda de delicatessens y aprovisionarse con alguna de las clases de queso típicas del lugar (y panes, fiambres y embutidos). Las variedades más clásicas son Gouda, Maasdam o Edam.

En cuanto a las bebidas, Ámsterdam es un lugar más que interesante para los amantes de la cerveza.
El Vondelpark es "el" parque público. Otrora sitio donde se reunían los movimientos sociales europeos, hoy también es un lugar de encuentro para locales y turistas. En el mismo predio se encuentra el Museo del Cine y un auditorio en el que se pueden ver conciertos gratuitos de junio a agosto.

Paseo en barco por los canales

Amsterdam

También llamada Venecia del Norte por sus canales, Ámsterdam está integrada por unas 90 islas rodeadas por 100 kilómetros de canales y conectadas por unos 1.400 puentes. Así, para conocer la ciudad se impone apreciarla también desde el agua.

Sus principales canales –Herengracht, Prinsengracht y Keizersgracht– fueron construidos en el siglo XVII. Y a lo largo del canal Singel se pueden ir observando las construcciones de ladrillo flotantes; el viaje en barco permite incluso ver hacia adentro.

Las casas de Ámsterdam, especialmente aquellas de cara a los canales, son unas de las señas personales de la ciudad. En idénticos lotes de seis metros de frente, absolutamente simétricas, casi siempre de tres o cuatro pisos, están identificadas con discretos símbolos de la profesión de algún propietario en el siglo XVII.

Estas casas poseen un gran valor, a tal punto que en 2010 fueron declaradas por la Unesco Patrimonio de la Humanidad. Incluso algunas de ellas fueron convertidas en museos, como la de Geelvinck y la Grachtenhuis Museum, dedicada precisamente a exhibir la forma de vida allí en la Edad Dorada de los Países Bajos.

Piques

De Pijp, el barrio cool

Repleto de coffee shops, bares y restaurantes, el Pijp es un paseo como para iniciar por la tarde y terminar de noche. Uno de sus atractivos es el mercado Albert Cuyp, cuyos orígenes se remontan a la época en que los vendedores callejeros se juntaban en la zona, a comienzos del siglo XX. En este mercado se vende de todo, desde alimentos frescos hasta ropa y artículos exóticos que ofrecen inmigrantes de todas partes del mundo. Es una de las grandes atracciones de Ámsterdam y uno de los mercados callejeros más grandes de Europa.

De compras

La capital holandesa es una ciudad atractiva para realizar compras. Las avenidas comerciales más importantes son Kalverstraat, Nieuwendijk y PC Hooftstraat. En ellas se encuentran las grandes tiendas más conocidas y lujosas. Y si se recorren las estrechas callecitas y las orillas de los canales, se encontrarán pequeñas y exclusivas tiendas de diseño y de antigüedades. También son recomendables las tiendas de diseño en el Barrio de las Nueve Calles, la Rozengracht Street, el mercado de pulgas Waterlooplein y el de antigüedades De Looier, en el Looiersgracht.

Piedras preciosas. Diamantes Coster es una de las fábricas más antiguas de Ámsterdam. Con 170 años de historia, sus artesanos han tallado verdaderas obras de arte.

En dos ruedas. Lo ideal para sentirse un verdadero holandés es andar en bicicleta; es una excelente opción para moverse por la ciudad.