Analistas adjudican errores en pronósticos a factores políticos

Economistas se sumaron al club de los cuestionados como meteorólogos y encuestadoras

El 2016 no fue un buen año para los pronósticos que realizaron los principales analistas privados y consultoras sobre del desempeño de las variables que afectan tanto el bolsillo –como la inflación o la cotización del dólar–, como la marcha de la propia economía en general. Así, se sumaron el club de los cuestionados, el mismo grupo en el que están hoy los meteorólogos y hasta no hace mucho tiempo las encuestadoras de opinión pública.

Algunos dirigentes y simpatizantes del partido de gobierno e incluso en la cuenta oficial de Twitter del Frente Amplio les achacaron en más de una oportunidad los yerros en los que incurrieron los analistas, y les reclamaron autocrítica.

Ahora: ¿Por qué fallaron esas previsiones en forma unánime? Un experto consideró que hay variables que escapan a la previsión de cualquier modelo, pero también admitió que en Uruguay puede existir "cierto rezago" en la actualización de la metodología que utilizan los privados.

Esta semana el socio de la consultora CPA Ferrere, Gabriel Oddone, y el economista privado y asesor del Partido de la Gente, Javier de Haedo, recogieron el guante y admitieron sus fallas. Ambos coincidieron en que el desenlace de una serie de hechos políticos explicó gran parte de los desvíos en los que incurrieron.

Oddone apeló a su blog el Sextante para publicar un artículo el lunes titulado Aciertos y desaciertos en los pronósticos económicos. Allí el experto argumentó por qué la estimación promedio del dólar de $ 37 que había proyectado la consultora para diciembre 2016, quedó bastante por encima de los $ 28,80 que pautó la realidad. En primer lugar, el socio de CPA Ferrere consideró que "no hay modelos para el precio del dólar" pese a que los uruguayos están "acostumbrados" a pensar en dos monedas tras las enseñanzas que dejaron la crisis de 1982 y 2002.

Pese a esa debilidad, explicó que los analistas especulan con su cotización futura porque ello influye directamente o indirectamente en variables como la inflación, el PIB, el empleo o el consumo privado. "Esa estimación (por el dólar) surge de nuestro juicio como analista. Por eso, sobre el precio del futuro del dólar lo mejor que podemos tener es una buena conjetura", argumentó Oddone.
El experto admitió que si bien el 2016 fue un año "económico raro", los analistas al menos de su consultora no evaluaron "adecuadamente" cuatro acontecimientos que tuvieron incidencia en la cotización del dólar.

El primero fue la pausa en la normalización de la política monetaria de Estados Unidos; luego vino la velocidad a la que avanzó el juicio político a la expresidenta Dilma Rousseff luego de abril y sus consecuencias sobre el clima de negocios en Brasil; el brexit en junio; y el resultado de las elecciones presidenciales en EEUU a comienzos de noviembre. "A diferencia de 2015 cuando subestimamos la depreciación del peso, durante todo 2016 la sobreestimamos. Si bien en este último caso las estimaciones fueron rebajadas, siempre mantuvieron un sesgo al alza y fueron corregidas con lentitud", reconoció.

Para Oddone, "los errores de predicción son una fuente importante para el análisis y la revisión del rumbo definido. No hay evidencia de un sesgo de origen espurio en los pronósticos económicos privados que se hicieron en Uruguay durante 2016", afirmó.

Errores políticos

A su turno, De Haedo destinó su columna de opinión del suplemento Economía & Mercado de El País para expresar su punto de vista. El experto apeló a una cita del pensador y economista liberal estadounidense, Thomas Sowell: "A los economistas frecuentemente se les pide que pronostiquen lo que la economía hará. Pero los pronósticos económicos requieren pronosticar lo que los políticos harán... y nada es menos pronosticable".

En ese artículo, el economista recordó que la mediana de las encuesta de El Observador de marzo –que él responde– marcaba un cierre del tipo de cambio de $ 36,20 para 2016. "Como decía un conocido humorista, le erramos por unanimidad". Al igual que Oddone y tomando la cita de Sowell, De Haedo recordó que desde marzo "fue muchísimo" lo que cambió desde el punto de vista político a nivel global (brexit, Fed, Trump). En el caso de Brasil, dijo que el 'error político' de los economistas "fue no prever el cambio de gobierno y en el caso de Argentina, asumir que (Mauricio) Macri haría un cierto ajuste fiscal en lugar de transitar por un festival de endeudamiento público".

¿Se puede mejorar?

Para el director y docente de métodos cuantitativos de negocios de la consultora BCS, Mauricio Giacometti, era "imposible" predecir el comportamiento que tendrían algunos predictores de los modelos como el desempeño de la economía argentina con la perspectiva de un año, o el resultado de la elección de Estados Unidos. Por eso existe un "componente especulativo" que corre por parte del experto cuando realiza su pronóstico, explicó. "En algún momento tenés que jugartela en tu serie del tiempo y eso determina el valor final", explicó.

En cambio, hay un ángulo en el diseño de los modelos donde Giacometti considera que "existe cierto rezago". Dijo que en la Facultad de Economía de la Udelar hoy se aprender a trabajar con los mismos modelos que irrumpieron en la década de 1970 y se consolidaron en 1980 como paradigmáticos hasta la actualidad. El diseño de esos modelos puede demandar a los privados un período mínimo de seis meses. Por ese motivo, en otros países comenzó a utilizarse con mayor fuerza la técnica Machine Learning (aprendizaje automático) que permite diseñar modelos en plazos de hasta seis semanas. Esa técnica se basa en algoritmos que "le incorporan inteligencia" al armado de los modelos. "Es un cambio más conceptual y no tanto de fórmulas", explicó Giacometti. El docente indicó que esa técnica emergió como una necesidad de la industria de generar modelos en un período más rápido "sin reducir la calidad de las proyecciones" de los modelos.

Entre la autocrítica y la buena fe

La cuenta oficial de Twitter del Frente Amplio fue una de las primeras en agitar las redes sociales marcando los errores en los que habían incurridos los analistas privados a medida que se conocieron los datos del cierre de tipo de cambio e inflación de 2016. "Comienza el 2017 y la inflación no se encuentra en 10,5% sino en 8,1%. #NadaMas", fue uno de los tuit que posteó el partido de gobierno cuando se conoció el indicador que divulgó el INE de la evolución de diciembre y el cierre de año. "Comienza el 2017 y la cotización del dólar no es de $ 39 sino de $ 29. Para analizar y considerar la responsabilidad al realizar pronósticos", disparó en otro. En declaraciones a El País, el secretario político del Frente Amplio, Gonzalo Reboledo, reclamó autocrítica. Yo nunca escuché a un economista decir me equivoqué en el pronóstico". Sin embargo, el subsecretario del MEF, Pablo Ferreri, salió al cruce de esas críticas. "Se festejan aciertos propios o errores ajenos en previsiones económicas. No estoy de acuerdo. Se hacen de buena fe y con info disponible en su momento", tuiteó.

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