ANCAP y el fin de la "fiesta del trabajo" en cementera de Paysandú

El plan de reestructura para el negocio del Pórtland incluye cese de contratos con cooperativas sociales del Mides
El plan de reestructura que el Directorio de ANCAP se propone ejecutar en el negocio de cemento Pórtland incluye la eliminación de unos 200 puestos de trabajo, entre ellos 40 de la planta de Paysandú que corresponden a seis cooperativas sociales contratadas por el ente en el marco de un acuerdo con el Ministerio de Desarrollo Social (Mides).

Ese personal realiza trabajos de jardinería, desmalezado, limpieza de oficinas y atención telefónica, entre otros. La presidenta de ANCAP, Marta Jara, dijo esta semana que el negocio del cemento no puede seguir perdiendo dinero y que no se necesita tanta cantidad de gente para esas tareas de mantenimiento. "Cuarenta personas que cortan el pasto no se necesitan. Es un desafío reconvertirlas y mitigar el impacto social, pero el negocio no admite 40 jardineros", sostuvo en rueda de prensa.

El puntapié inicial para que ANCAP contratara cooperativas sociales se dio en 2011, cuando durante la presidencia de Raúl Sendic la petrolera estatal firmó un convenio marco con el Mides.
El 9 de febrero de ese año, durante el acto de firma realizado en la capital sanducera, el entonces vicepresidente del ente, Germán Riet, calificó el encuentro como "una fiesta del trabajo" para Paysandú y para ANCAP, según una nota publicada en esa oportunidad por el portal de Presidencia.

Riet agregó que los trabajadores desempeñarían tareas de limpieza y jardinería con una remuneración acorde a los laudos de los Consejos de Salarios. Inicialmente los contratos serían por un año con opción a dos, según los resultados que se obtuvieran y la necesidad de la tarea.

En esa oportunidad Riet también argumentó que se optó por contratar cooperativas sociales para no tener que contratar empresas tercerizadas. "Muchas veces cuando hay un empresario que agrega valor está bien que lo hagamos, pero a veces, cuando solamente se está suministrando trabajo, la presencia de un empresario intermediando lo único que hace es quitar valor y todo lo que paga ANCAP no va al salario de los trabajadores", había dicho Riet en ese entonces.

Las seis cooperativas dejaron de trabajar recientemente porque no se les renovó el contrato. En diálogo con El Observador, el coordinador del Mides en Paysandú, Carlos Damico, explicó que las cooperativas habían mejorado su calificación con el paso de los años y eso había hecho que ANCAP renovara constantemente los contratos.
Incluso, recientemente se estuvo a punto de concretar otra renovación por seis meses, pero el mismo día que se iba a cerrar el contrato llegó la orden de cancelar el trámite. "Las familias de las cooperativas van a verse resentidas porque ahora no hay ingresos", dijo Damico.

Las cooperativas sociales ya habían trabajado para la Intendencia de Paysandú durante el primer gobierno del Frente Amplio, pero a partir de 2010 –durante la administración del nacionalista Bertil Bentos– dejaron de hacerlo.

El funcionario del Mides cuestionó la decisión de ANCAP. "No podemos jugar al achique porque los números no dan. Se están revisando las cuentas por el lado más fino. Hay empresas contratadas externas a ANCAP que facturan mucho dinero, más allá que la industria cementera no ande bien. Ganan mucho más que todo el fondo que se invierte en salarios del Pórtland", afirmó.

Las nuevas autoridades de ANCAP elaboraron un plan para el negocio cementero que, según la ministra de Industria, Carolina Cosse, "con inversiones mínimas" permitiría llegar a equilibrar el balance para 2018. Actualmente la división cemento genera pérdidas por entre US$ 20 millones y US$ 27 millones al año.

Si bien el gobierno manifestó su compromiso de mantener activas las dos plantas de cemento de Paysandú y Minas y el centro de distribución de Manga, la reestructura implicaría la eliminación de 200 de los 650 puestos de trabajo que genera ese negocio, entre ellas 60 del personal de vigilancia.
Sin embargo, esta semana el presidente Tabaré Vázquez anunció una instancia de diálogo que podría demorar la reestructura que plantea implementar ANCAP.

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