ANCAP y estaciones negocian ajustes a márgenes de ganancia

Distribuidoras privadas trabajan sin contrato con el ente y han cortado el diálogo
El nuevo esquema de distribución y comercialización de combustibles que el Poder Ejecutivo se plantea poner en práctica a partir de enero próximo fue un anuncio que agitó la relación entre la Unión de Vendedores de Nafta (Unvenu) y ANCAP.

Pero el paso de los días fue aplacando las aguas al punto que las partes retomaron el diálogo el martes pasado. Fuentes de ANCAP consultadas por El Observador destacaron la "apertura a negociar" que en los últimos días ha mostrado la gremial de estacioneros para tratar de encontrar una solución que contribuya a mitigar el impacto que tendrá el cambio en el régimen de ingresos que reciben por la venta de combustibles.

En la misma línea, una asamblea de Unvenu realizada el jueves encomendó a sus autoridades a seguir dialogando con el ente para explorar soluciones antes del 1° de enero que contemplen el interés de las partes.

El cambio planteado implica que la ganancia que percibirán los estacioneros se otorgará en tres franjas en función de los volúmenes de comercialización, y se liberará el precio para las distribuidoras en la boca de salida de la refinería de La Teja, pero se mantendrá tarifada la venta al público. Así, los estacioneros tendrán que comprar al precio que los distribuidores opten por fijarles, y vender al público al precio máximo que decreta el Poder Ejecutivo.

La Unvenu entiende que eso perjudicará la rentabilidad del negocio. De hecho, la gremial alerta por las consecuencias que eso puede representar para el empleo en el sector. Por ello desde un principio aspira a que los cambios en el sistema de distribución sean negociados en vez de impuestos por ANCAP.

A principios de noviembre, el Poder Ejecutivo dio a conocer el nuevo modelo que ANCAP –por medio de Ducsa– llevará adelante para la comercialización y distribución a partir del próximo año. La distribuidora estatal abastece a 288 estaciones en todo el país, el 60% del mercado total. Por cada litro de gasoil y nafta comercializado las estaciones perciben en promedio $ 4,887. Con el nuevo esquema, ANCAP resolvió que Ducsa eleve esa ganancia para los primeros 30 mil litros mensuales que reciban las estaciones para cada combustible (naftas y gasoil). Eso beneficiará a unas 60 estaciones en todo el país.

En tanto, aquellas que comercializan entre 30 mil y 150 mil litros mantendrán en esa franja el mismo margen –lo que involucra a un universo de 250 a 300 estaciones–, mientras que aquellas que comercializan por encima de 150 mil litros mensuales –unas 170 bocas– verán reducidos sus márgenes en las ventas que superen ese volumen.

ANCAP, al contar con Ducsa –el distribuidor de combustible más grande–, define una paramétrica de precios que los otros distribuidores (Petrobras y Axion) deberán respetar para poder ser competitivos.

Distribuidoras sin contratos

Hasta ahora esas distribuidoras se niegan a aceptar el nuevo modelo propuesto. La brasileña tiene 88 estaciones en todo el país, y Axion –que abastece a ESSO– cuenta con 101 puntos de venta.
De hecho, luego del intercambio de cartas que se dio hace dos semanas previo a que cayeran los contratos entre ANCAP y las multinacionales –el pasado 8 de diciembre–, el diálogo se cortó y hasta ahora se mantiene cerrado, según supo El Observador.

Las distribuidoras Petrobras y Axion están retirando combustible de la refinería de La Tablada desde el 9 de diciembre a precios 10% más caros de lo que lo hacían antes de esa fecha.
En la primera jornada que ambas empresas levantaron combustibles de los centros de distribución de ANCAP dejaron constancia que lo hacían bajo protesta. Hoy están trabajando sin tener contrato con el ente.

Los cambios que quiere introducir el Poder Ejecutivo permitirán reducir en 10% (unos
US$ 36,2 millones) los costos de distribución y comercialización que alcanzan los US$ 362 millones anuales.

De acuerdo a estudios técnicos comparativos que realizó ANCAP, el margen de ganancia que tiene la cadena de distribución y comercialización en el país es de los más elevados en la región. Más que duplica al de Argentina y Chile, y está una vez y media por arriba de Brasil.

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