"Andá corazón": recuerdos de la madre de la joven que murió en el asesinato de narco paraguayo

El País publica hoy el testimonio de Carina, madre de Marcela de 16 años, que el sábado 6 fue atropellada por la camioneta fuera de control

La adolescente que murió atropellada el sábado 6 de febrero por la camioneta tiroteada en la que viajaba una pareja de paraguayos relacionados a la droga, quería ser pediatra oncológica, contó su madre a El País. "Con que yo pueda salvar la vida de un solo niño, ya está", recuerda Carina, su madre, que le decía.

. Y agregá: "Mi hija fue víctima del narcotráfico en Uruguay".

A Marcela le decían "Pochis" y era la segunda de cuatro hermanos: Emiliana de 19 años, un varón de 14 y una niña de 7. Este año empezaba quinto biológico en el liceo Solymar. Siempre vivió en Ciudad de la Costa.

La familia intentaba por todos los medios proteger a sus hijos –la hermana mayor, Emiliana, se tomó un ómnibus sola por primera vez a los 16 años. Carina siempre se preocupaba por las salidas nocturnas y le preguntaba a Marcela para qué salía tanto con sus amigas si ni siquiera consumía alcohol.

"Yo le decía: mi amor, ya sé que no hacen nada malo, pero sabés lo que pasa, hay mucha inseguridad, te puede alcanzar la bala perdida de una rapiña", dijo Carina en la entrevista concedida a El País.

Inseguridad en la zona

La preocupación de la madre de Marcela tenía base además en la situación de inseguridad que se vive en la zona. Para ella ""todos los malandras de Montevideo se fueron a Ciudad de la Costa". Carina fue robada a mano armada cuando entraba a su casa y a la hermana mayor la intentaron violar de día y en una calle muy transitada de Solymar, al lado de una parada. A eso se suman robos a vecinos y comercios cercanos.

Como publicó El Observador el martes 9 de febrero, en el momento en que Marcela fue atropellada caminaba adelante con cuatro amigas y un muchacho. Más atrás los seguían otros dos jóvenes. El camino era conocido, ya que eran de la zona y estaban acostumbrados a recorrer el barrio.

De un momento a otro la noche se derrumbó. Las adolescentes que caminaban adelante apenas sintieron bocinazos y los gritos desesperados de sus amigos que, desde más atrás, intentaron alertarlos de lo que estaba ocurriendo a sus espaldas. Todos corrieron para donde pudieron.

Marcela quedó atrapada debajo de la camioneta.

El asesinato de un narco y el horror colateral

Camioneta crimen ciudad de la Costa
La camioneta, tras el crimen
La camioneta, tras el crimen

El último recuerdo de la madre sobre su hija fue antes de que saliera al festival de música al que iba con sus amigas y novio; les hizo una tortilla para que comieran, la ayudó a elegir la ropa que usaría y la despidió. "Y lo último que yo le dije fue: Andá, corazón. A los 10 minutos me llamó Loly para decirme que había habido un accidente en Giannattasio, que tenía que ir urgente".

Carina es actuaria en el juzgado de Ciudad de la Costa y por eso logró que se aceleraran los trámites para la cremación del cuerpo de su hija. Sus cenizas fueron esparcidas en parte en la plaza ubicada a dos cuadras de su casa, donde se reunía con sus amigas, y el resto en La Paloma, donde había pasado unos días en enero que, según dijo a su padre, fueron los mejores de los 16 veranos que vivió.


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