Antibióticos, la nueva oportunidad de la carne

Podemos pensar que la evolución biológica que extinguió a los dinosaurios es como la aguja que marca las horas de un reloj
Podemos pensar que la evolución biológica que extinguió a los dinosaurios, y abrió el terreno para la expansión de los mamíferos hace 70 millones de años, es algo que como la aguja que marca las horas de un reloj, transcurre demasiado lento para ser observada a simple vista. Pero no es así. Los agricultores observan con preocupación la evolución de las malezas cada vez más resistentes, al tiempo que los médicos observan con alarma la evolución de las bacterias.

En la evolución se usa la metáfora de carrera armamentista para describir como cambian un atacante y un defensor, un depredador y su presa cada uno buscando subsistir y reproducirse. La velocidad de las gacelas hace más veloces a los guepardos, que a su vez hacen más veloces a las gacelas, porque solo las más veloces se salvan de las garras y solo los felinos más veloces logran conseguir su sustento.

La resistencia de las bacterias es un problema grave porque hemos dado a los antibióticos como un hecho consumado. Un dato de nuestra realidad supertecnológica. Pero no es así.

La pasada Asamblea General de Naciones Unidas acaparó la atención en los medios locales porque el presidente del país, Tabaré Vázquez, presentó el caso Philip Morris. Pero la reunión cumbre tuvo otro tema de importancia cualitativa para Uruguay. Fue solo la cuarta Asamblea en la historia de Naciones Unidas que estuvo dedicada a un tema sanitario, y ese tema no era el tabaquismo. Así como antes hubo una dedicada a la epidemia causada por el virus ébola, y previa a esa una dedicada al sida, la de este año se focalizó en lo que se considera el más grave reto sanitario que enfrenta la humanidad: la resistencia bacteriana. Los productores agropecuarios entienden claramente de qué va la resistencia de un ser vivo al ataque que recibe de un producto que le resulta tóxico.

Desde la yerba carnicera a los parásitos gastrointestinales de los ovinos o las garrapatas dan testimonio de los problemas que genera una dosis persistente de un producto. El ser vivo innova, evoluciona y se vuelve invencible.

Eso es lo que nos está pasando a los humanos con los antibióticos. Suministrados sin ton ni son, hacen más resistentes a los antibióticos. Y a veces la carne es fuente de antibióticos.

Quien tiene en un lugar encerrados a miles de animales por mucho tiempo debe darles antibióticos preventivamente o arriesga a que uno enferme, muchos se contagien y ocurra un desastre. Pero quien come la carne de esos animales sanos, está ingiriendo antibióticos sin saberlo y comienza a seleccionar sin querer a las bacterias más tolerantes a antibióticos.

Para el Uruguay pastoril, la decisión de Naciones Unidas de llevar este tema al tope de la agenda es una nueva fuente de oportunidades que se abren. Ya en 2017 la ONU reclamará que los países tomen medidas para evitar alimentos con residuos de antibióticos. En la ganadería uruguaya que desde hace tiempo es promocionada astutamente como una en la que cada novillo tiene "dos canchas de fútbol para pastorear" no suele necesitar antibióticos.

Se trata de registrar y certificar lo que en muchos casos ya se hace. Ahí hay un camino de diferenciación que difícilmente tenga retorno. Así como la humanidad tratará de sustituir el petróleo como consecuencia del cambio climático, es muy probable que la producción animal tenga que renunciar paulatinamente a los antibióticos hasta renunciar a su uso. De lo contrario, volveremos a la medicina de los tiempos de Aparicio Saravia, donde una herida menor causaba la muerte por infección.

"Pone al nivel que le corresponde la realidad de las resistencias bacterianas, que están poniendo en riesgo a la medicina moderna", dijo sobre la resolución de Naciones Unidas José Miguel Cisneros, vicepresidente de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc) al diario El Mundo de España. "Si no se ponen los medios para atajar el problema, en unas décadas podríamos volver a la era anterior al descubrimiento de los antibióticos. Y que no se puedan realizar trasplantes o cirugías complejas porque no se puede hacer frente a las bacterias", añadió. Espera que la lucha contra la amenaza de los patógenos resistentes reciba el mismo impulso que la inclusión en la agenda de la ONU dio al combate contra el sida en 1996.

El acuerdo votado en la ONU implica tres compromisos que deben cumplirse en un plazo de dos años.

1)Desarrollar sistemas regulatorios y de vigilancia para el uso de estos fármacos en humanos y animales.

2) Se promoverá el desarrollo de nuevos productos.

3) Se mejorará la formación tanto de profesionales sanitarios como de la población en general.
"Tenemos que aprender a usar muy bien estos fármacos, porque el mal uso y el abuso son una causa directa de resistencias", explicó Cisneros.

Esto parece un tema meramente médico. Pero el mismo Cisneros subrayó en esa nota que es fundamental coordinar a las distintas áreas que recurren al uso de antibióticos, como la medicina humana, la agricultura o la ganadería.

Debería llevar también a un cambio cultural, ya que mucha gente cuando va al médico siente que si no le recetan algo ha perdido el tiempo o toma fácilmente antibióticos ante cualquier resfrío. Incluso debería evaluarse si se deben vender con la facilidad actual.

En materia de producción de carne y lácteos el uso de antibióticos pasará a ser regulado. Y lo que es una gran oportunidad para el Uruguay de la trazabilidad ganadera: todo el que no los use –y pueda demostrarlo– será premiado. Es un antes y un después para la medicina y la ganadería pastoril diferenciada de Uruguay.

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