Anticonceptivos más efectivos estarán en mutualistas en 2017

MSP evalúa si se distribuirán de manera gratuita o a un mínimo costo a usuarios de esos centros

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La mitad de las mujeres uruguayas tienen embarazos no deseados. El 50% de ellas quería tener hijos, pero no en ese momento. Casi la misma cantidad no quería tener nunca. Sin embargo quedaron embarazadas. Estos datos se reflejan en que hay 8.500 abortos anuales, de los cuales el 17,8% fue en menores de 20 años, según los últimos datos procesados del Ministerio de Salud Pública (MSP) que refieren a 2014. Son cifras que la cartera de salud quiere disminuir. Es por eso que busca globalizar la utilización de anticonceptivos de larga duración –entre tres y cinco años–, para evitar que las mujeres queden embarazadas si no buscaban la maternidad.

Hasta ahora, el método anticonceptivo más efectivo son los implantes subcutáneos, pero solo pueden acceder a ellos las usuarias de salud pública.

El MSP recibió la propuesta de un laboratorio para que las usuarias de mutualistas puedan acceder a ellos. "Tenemos el debe de facilitar el acceso y queremos que eso suceda en el 2017. A más tardar al inicio del año", confirmó a El Observador la subsecretaria del Ministerio de Salud Pública, Cristina Lustemberg. Para ello, se trabaja en la modificación de la canasta básica de anticonceptivos a la que pueden acceder las mujeres en todos los centros de salud del Sistema Nacional Integrado de Salud (ver apunte). Los implantes serán incluidos en esa canasta y lo que buscan es determinar cuáles deberán ser comprados por las mutualistas y cuáles serán provistos por el MSP.

"Queremos que los implantes sean gratis o con la misma política que los DIU. Con un mínimo tique moderador, que es de muy bajo costo y sin el cobro del procedimiento de la instalación", agregó.
Su alta eficacia durante cinco años se debe a que son independientes de la actitud del usuario. No depende de que las mujeres tomen una pastilla o se inserten un preservativo para ser efectivo.

Rafael Aguirre, responsable del Programa de Salud Integral de la Mujer del MSP, indicó que "el gran problema de los anticonceptivos orales es que el olvido atraviesa todos los niveles socioeconómicos". Eso hace que exista una brecha entre la eficacia teórica y la real, porque el uso típico refleja errores: el olvido de tomarlas, la toma a distintas horas (lo que reduce su efectividad) y los casos de vómitos o diarreas, que también disminuyen su efecto.
"En los métodos de alta duración la posibilidad de que puedan fallar es muy baja porque son muy independientes de los usuarios", agregó.

Gran cantidad de no deseados

A pesar de que en los prestadores públicos todos los anticonceptivos se entregan de manera gratuita y en las mutualistas a un bajo costo, hay un 13% de las mujeres que declaró no utilizar algún tipo de anticonceptivo, según la Encuesta Nacional de Salud, Nutrición y Desarrollo Infantil publicada en 2015 por el Ministerio de Desarrollo Social, el Instituto Nacional de Estadística y la Facultad de Ciencias Económicas.

En ese sentido, la cartera de salud reconoce que las mujeres tienen un desconocimiento del uso, la durabilidad y los efectos adversos de los anticonceptivos de larga duración como el DIU o los implantes, y esto les impide decidir a cuál acceder con la información adecuada. Su eficacia es mucho mayor: mientras que cada 1.800 mujeres que tienen un implante una queda embarazada, esa cantidad asciende a 200 entre las que utilizan pastillas como método de anticoncepción. Por esa razón, las autoridades quieren consolidar la utilización de los dispositivos de larga duración.

El ministerio comenzó a distribuir los anticonceptivos más efectivos –los implantes– de manera gratuita a las mujeres usuarias de todos los centros de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE). Sin embargo, hasta el momento ningún laboratorio había manifestado su interés de venderlos en el servicio mutual, por lo que eso chocaba con la, según Lustemberg, "casi política de Estado" de lograr universalizar este método anticonceptivo a todas las mujeres, sin importar a que institución de salud asistan. El MSP los adquiere a US$ 8,5 cada uno, a través del Fondo de Población de las Naciones Unidas.

La pastilla de emergencia


Por otro lado, en el MSP buscan eliminar el tabú que se considera existe con la anticoncepción de emergencia, también llamada "pastilla del día después". "Es necesario que las usuarias tengan claro su uso, porque un preservativo se le puede romper a cualquiera", expresó Aguirre. El experto consideró que es un método muy seguro para prevenir un embarazo, pero que no debe ser utilizado de manera crónica, porque es ahí que se asocia con complicaciones. "Si necesitan tres, o cuatro veces al mes, deben usarlo. Es preferible eso a un embarazo no deseado", dijo.

Embarazo adolescente


El 16% de los embarazos en el país son de adolescentes y es una cantidad que se mantiene estable desde hace 10 años. Los niveles de fecundidad en adolescentes es superior a la media de la región y hay departamentos –como Artigas, Río Negro, Durazno, Salto y Cerro Largo– en que los niveles de embarazo adolescente son similares a países africanos de extrema pobreza, aseguró Lustemberg.
"El 72% de ellas hubiera elegido posponer la maternidad", dijo. Por esa razón fue identificado como uno de los problemas prioritarios del MSP para mejorar en este quinquenio.

Dentro de las jóvenes embarazadas hay inequidades según el nivel socioeconómico. En hogares en los que hay dos necesidades insatisfechas, la tasa de embarazo es del 22,4%, mientras que en los hogares en los que están todas las necesidades básicas cubiertas es del 3,6%. Con el nivel educativo ocurre algo similar: las jóvenes que tienen mayor nivel presentan menos embarazos no deseados.

"Para el embarazo adolescente, que es de los indicadores de inequidad más grandes que tiene Uruguay, los implantes son un método que facilita la seguridad anticonceptiva", dijo la subsecretaria general de la salud.

Muchas de ellas son la tercera o cuarta generación que vive en condiciones de pobreza estructural, lo que demuestra que viven en hogares de extrema vulnerabilidad. "En la adolescencia el desarrollo tiene que ir por otro lugar que no es la maternidad", aseguró Lustemberg.

Desde el hospital

Una de las políticas implementadas por la cartera de salud es que las mujeres embarazadas se vayan del hospital con un anticonceptivo de larga duración luego de parir, y después de ser aconsejadas por médicos.

En el Centro Hospitalario Pereira Rossell nacen 7.800 bebés por año, de los 18.000 de todo ASSE, lo que lo transforma en la maternidad más grande. En ese centro, el 82% de las que se dan de alta salen con un anticonceptivo de larga duración colocado. "La estrategia en conjunto surgió cuando detectamos que había dificultad en el acceso y no se podía perder esa oportunidad", dijo Lustemberg. Pasaron de ser 100 mujeres por mes a 400.

"La anticoncepción es una de las inversiones que mayor retorno tiene. Un embarazo deseado es un embarazo que tiene muchas fortalezas: el niño tiene muchas chances de educarse, ser sano, que hayan menores tasas de abandono escolar y de criminalidad", aseguró. l


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