Apoyo a Trump lleva a la empresa New Balance al borde de una crisis de imagen

Miles de estadounidenses tomaron a la marca de calzado como foco de ataques, luego de que uno de sus directivos mostrara su favoritismo por el presidente electo

Un comentario realizado por uno de sus principales ejecutivos al diario The Wall Street Journal convirtió a New Balance en un símbolo de rechazo al presidente electo de los Estados Unidos Donald Trump, hasta el punto de que usuarios de redes sociales comenzaron a subir imágenes donde muestran cómo tiran a la basura o prenden fuego las zapatillas de la popular marca estadounidense y advierten sobre una gran pérdida de ventas.

Todo comenzó un día después de la victoria de Trump, cuando en un comunicado el vicepresidente de Asuntos Públicos de la compañía, Matt LeBretton, dijo que "las cosas van a avanzar en la dirección correcta" una vez que el nuevo presidente asuma el poder. Ese fue el detonante para la actual crisis en la imagen de la marca de zapatillas. La frase del directivo se basa en la oposición de Trump a la Asociación Trans-Pacífico (TPP), algo que la empresa reclama desde hace tiempo. Por ejemplo, cuando el año pasado el presidente Barack Obama visitó a Nike, LeBretton dijo que "sería genial que viniera a una compañía de calzado que todavía fabrica zapatos en los Estados Unidos".

Es que New Balance, que nació en Boston, es una de las pocas empresas de calzado que aún fabrican sus productos en los Estados Unidos, con una producción estimada en cuatro millones de pares de zapatillas al año. Una de las consecuencias del TPP es que reduce los aranceles para las empresas que fabrican fuera de los Estados Unidos, una clara desventaja para New Balance.

En abril, LeBretton también había apuntado contra Obama en una nota del diario Boston Globe, donde acusó al Pentágono de no respaldar un acuerdo para equipar a las tropas con las zapatillas de New Balance. "Las posibilidades del Departamento de Defensa de comprar zapatos que se hacen en los Estados Unidos son escasas a ninguna mientras Obama es presidente", dijo. La posición de New Balance no es una novedad: es parte de un largo debate comercial que lleva más de cuatro años. Cuando el gobierno de Obama negoció el acuerdo comercial con varios países de la región Pacífico, el sector de fabricantes de zapatillas se dividió en dos, a favor y en contra. New Balance se presentó históricamente como la única marca de zapatillas que todavía produce en los Estados Unidos y siempre se mostró abiertamente contraria a tratados de este tipo que, entre otras cosas, eliminan los aranceles para que artículos producidos en dichos países entren en los Estados Unidos.

New Balance emplea a unas 1.500 personas en sus cinco fábricas en la región de Nueva Inglaterra, al norte del país pero no niega que parte de su producción se encuentra también en China, Indonesia o Vietnam. Tras la fuerte polémica, la marca publicó un tuit donde señalaba "siempre hemos creído en la comunidad y en la humanidad y trabajamos con la mayor integridad". La compañía defendió en un comunicado que ha sido injustamente tratada ya que su apoyo se refirió exclusivamente al rechazo al TPP de Trump.



Fuente: El Cronista