Aristóteles en Facebook

El antropólogo uruguayo Daniel Vidart convocó al filósofo a la red para "desentumecer neuronas"
"El amigo de la filosofía lo es en cierta manera de los mitos, porque en el fondo de las cosas está siempre lo maravilloso". La cita es de Aristóteles y la divulga en Facebook uno de los grandes pensadores uruguayos, el antropólogo Daniel Vidart.

Dice Vidart a quien quiera escucharlo dentro de la comunidad de Facebook: "conviértanse por unos minutos en rumiantes de lo que se esconde bajo la cáscara de las palabras". Y explica: "eso ayudará a desentumecer unas neuronas que incuban ocurrencias facilongas o respuestas coléricas, cuando no narcisismos fotográficos en fatigante reiteración".

Hay varias razones por las que me resulta muy interesante lo que Vidart está haciendo en su Facebook. Para empezar, se nota la lucidez juguetona, casi airada, con la que este dinosaurio define a Facebook desde las entrañas del propio monstruo. Y todo en tres pinceladas: ocurrencias facilongas, respuestas coléricas, narcisismos fotográficos.

Qué difícil es encontrar algún post en la bienamada red social que no entre con comodidad en alguna de esas tres categorías. Y qué gratificante es que el propio comentario de Vidart sea un ejemplo de lo que intuía Aristóteles: la maravilla acecha aún en los lugares más insospechados.

Pero Vidart no se detiene en la crítica sino que muestra un camino, el camino de la filosofía. Para eso acude no sólo a Aristóteles sino también a Nietzsche, que se pregunta y se responde: "¿Cómo vino la razón al mundo? Pues de una manera irracional: solo por la virtud del azar. Habrá que adivinar este azar como si fuera un enigma".

A mí me pareció un excelente estímulo para desentumecer las neuronas. Dejar atrás a Perogrullo y a Narciso y dejarse guiar por Vidart, Aristóteles y Nietzsche. El segundo –el primer gran pensador del que se tiene noticia– manifiesta su respeto por la magia y la fábula, en tanto que el último juega con la idea de un mundo pre-racional en el que el sentido llega por azar.

Vidart eligió dos ejemplos lúdicos. Nietzsche se ríe de la propia herramienta que usamos para entender el universo y sugiere que todo es un juego que no tiene más sentido que el grito de un pájaro. El mundo es una adivinanza porque así lo tomamos y, por más serios que nos pongamos, la verdad de la milanesa es que solo estamos jugando.

Aristóteles, por su parte, ha dedicado su vida a convertir el caos en cosmos, a dibujar un mapa del universo con todas las aclaraciones necesarias para que los navegantes sepan exactamente por dónde andan. Y sin embargo intuye que en el fondo de la realidad habita lo incomprensible, lo mágico, y que los mitos son tal vez un camino más directo, aunque salvaje, para entrar en comunión con ella.

Juntos, por invitación de Vidart, pareciera que el griego y el alemán quisieran decirnos que, mal que nos pese, nuestro destino es pensar, que el ansia de entender nos va a acompañar hasta la muerte, aunque pretendamos hacernos los distraídos o aunque intuyamos que es en vano, que no vamos a desentrañar la madeja, que ni siquiera nos estamos acercando a ningún lado en concreto.

Me imagino a Luca Prodan recitando algo más o menos así: "Aristóteles, el pájaro, el universo, yo, Vidart, los mitos, Nietzsche, Perogrullo, la maravilla, el azar, Narciso, la razón, Facebook... pero no, mejor no hablar de ciertas cosas".

Yo me permito discrepar con Luca y lo invito a Vidart a que mantenga ese nado en contra de la corriente y que insista en desempolvar las palabras de los grandes pensadores, aunque sea para darle un color más a Facebook.

Sería refrescante que se escuche de vez en cuando las voces de los maestros entre todo el griterío, la ternura y la tontería de esa red entrañable.

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