Armada moderna para un mar ampliado

La ampliación de la plataforma marítima será útil en un futuro incierto, cuando Uruguay cuente con una fuerza naval adecuada

La ampliación de la plataforma marítima será de utilidad en un futuro incierto, cuando Uruguay cuente con una fuerza naval adecuada, ya que la actual ni siquiera alcanza a controlar un espacio mucho menor por la obsolescencia de sus unidades. Igualmente prestigia que, después de siete años de complejas gestiones, la Convención del Derecho del Mar de Naciones Unidas haya ampliado el mar uruguayo en 83 mil kilómetros cuadrados, casi en 50%, poniendo al país a la cabeza de América Latina en este campo. Pero de poco sirve mientras no se modernice a la Armada para que pueda controlar eficazmente una gigantesca zona de 300 mil kilómetros cuadrados.

Hace años que los jefes navales claman por unidades modernas, equipadas con los elementos técnicos y el armamento que permitan cumplir tareas de vigilancia y combatir presencias ilícitas en nuestro mar territorial. Los reclamos han sido desatendidos hasta ahora por escasez de recursos y resabios ideológicos. El resultado es que las tres armas, pero especialmente la fuerza aérea y la naval, tratan de arreglárselas con equipos anticuados e insuficientes. El resultado ha sido fatales accidentes aéreos recientes y un patrullaje marítimo precario con barcos viejos de hace 50 años, algunos de ellos reliquias de la segunda guerra mundial.

Este último problema se agrava con la ampliación de la plataforma marítima. Anticipando el fallo del organismo mundial, el ministro de Defensa, Jorge Menéndez, y el jefe de la Armada, Leonardo Alonso, han planteado en el Parlamento la urgencia de fortalecer a esa fuerza. Menéndez adelantó que se necesita “una inversión de US$ 250 millones en una nueva flota”, incluyendo tres naves de patrulla de 1.800 toneladas y equipadas con los avances tecnológicos indispensables para el control de la vasta nueva zona marítima. La Armada precisa también aviones de patrulla y otros elementos de los que sigue careciendo. Alonso, por su parte, advirtió ante la comisión de Defensa del Senado que, sin mejor equipamiento, el país seguirá vulnerable a “piraterías, accidentes marítimos, contaminación, narcotráfico, contrabando y pesca ilegal”.

Pero no se avizora que la suma requerida pueda serle asignada en el futuro cercano, en momentos en que múltiples organismos estatales y sectores partidarios y sindicales presionan en la Rendición de Cuentas por tajadas adicionales de un presupuesto apretado y deficitario. Aunque las perspectivas de nuestra estancada economía parecen ser menos malas que lo anticipado hasta hace poco tiempo para el año próximo, no hay señales de que el gobierno arbitre los recursos necesarios para la modernización de la degradada estructura militar.

No se trata de quedar bien con sus jefes o de armarse para alguna guerra improbable, sino de ponerla en condiciones de atender de manera eficiente las múltiples funciones que se las llama a cumplir en áreas de apoyo social y de vigilancia y control en tierra, mar y aire. La ampliación de la plataforma marítima puede permitir extender eventualmente las zonas de exploración submarina en busca de hidrocarburos. Pero mientras no se atiendan las necesidades fundamentales de modernización, retaceadas no solo por falta de recursos sino también por anacrónicas reticencias políticas en sectores del Frente Amplio, la distinción que acabamos de lograr es como tener una valiosa alhaja improductiva en una caja de seguridad.


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