Armonía con ventajas económicas

La perspectiva sólida de ventajas económicas para Uruguay fue el principal resultado del encuentro del canciller Rodolfo Nin Novoa con su par argentino

La confirmación de la restablecida armonía rioplatense y la perspectiva sólida de ventajas económicas para Uruguay fue el principal resultado del encuentro en Montevideo del canciller Rodolfo Nin Novoa con su par argentino Susana Malcorra. En un posterior encuentro con los medios no hubo anuncios públicos sobre puntos específicos que hayan discutido, sino menciones generalizadas acerca de relaciones comerciales, ríos y puertos y el trancado Mercosur. Lo principal de todo fue la reafirmación del nuevo clima entre ambos países, pese a las diferentes posiciones ideológicas de sus gobiernos, iniciado en la cordial reunión anterior de los presidentes Tabaré Vázquez y Mauricio Macri en Anchorena.

De especial significación fue la declaración de Malcorra de que “la decisión de Macri es que todos los temas que lleven a facilitación de temas para Uruguay se deben tratar”. La expresión indica la disposición del nuevo gobierno argentino a atender las necesidades de nuestro país, hostilmente reprimidas durante años por el régimen de Cristina Fernández de Kirchner. Excepto por el suministro de electricidad y eventualmente gas, es poco lo que Uruguay puede aportarle en forma directa a una economía del volumen de la argentina. Pero es mucho lo que nuestro país puede recibir en recuperar el ingreso de sus exportaciones a un mercado que el proteccionismo kirchnerista había cerrado, en las operaciones portuarias que habían sido arbitrariamente restringidas, en el dragado de los canales y en los muchos temas comunes en materia fluvial y energética.

Ya antes de la reunión la administración Macri había dado un paso importante al dejar sin efecto la arbitraria prohibición kirchnerista del transbordo de mercaderías desde puertos argentinos. Malcorra señaló que una de las primeras medidas de trabajo común será el control ambiental del río Uruguay. Esta cuestión vital fue ensuciada durante años por el kirchnerismo con sus denuncias de contaminación de la planta de celulosa de UPM, con su negativa a dar a publicidad los informes internacionales que demostraban lo infundado de esas acusaciones y con su negativa al control de plantas del lado argentino que no cumplen las exigencias ambientales. La ministra argentina destacó que el control del río Uruguay cubrirá no solo la parte ambiental sino también la importancia de ese curso fronterizo en la construcción de la hidrovía como canal de conexión regional.

El cambio en las relaciones, restableciendo una hermandad histórica que el matrimonio Kirchner se empeñó en desmenuzar, se reflejó también en el anuncio de los dos cancilleres de que se reunirán dos veces por año para evaluar temas pendientes, así como en una prevista visita próxima de la vicepresidenta Gabriela Michetti a nuestro país. La mejorada actitud argentina deriva directamente del propio Macri, una figura que une a su pragmatismo político su anunciada convicción realista de que hay un destino común e indisoluble entre las dos naciones rioplatenses, al margen de quienes los gobiernen en uno u otro momento. El rompimiento que creó el kirchnerismo llevó a la administración Mujica a recostar más a Uruguay en Brasil. Pero en los momentos actuales, con Brasil castigado por una grave crisis económica que aún durará buen tiempo, es doblemente provechoso para nuestro país que al restablecimiento de relaciones normales con Argentina se agregue la reapertura de sus mercados y otros beneficios prácticos.


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El Observador

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