Arriba las manos “compañeros”, y perdón: el ajuste puede doler

Bajó la marea y los gobiernos del Cono Sur pagan las cuentas que dejó el populismo que dilapidó la bonanza


Uruguay se encuentra entre los países de América Latina con “moderado” margen fiscal para enfrentar el nuevo contexto de desaceleración económica provocado por la caída en los precios de las materias primas y para tomar medidas de carácter anticíclico, según un reporte de la calificadora de riesgo estadounidense Moody`s al que tuvo acceso El Observador.


En ese estudio, la agencia concluyó que los gobiernos de América Latina tendrán menos margen para apoyar a sus economías usando la política fiscal este año, ya que el crecimiento es débil y los precios de las materias primas siguen deprimidos, reportó Reuters.


El margen fiscal, la capacidad de un gobierno para adoptar medidas que impulsen el crecimiento económico sin comprometer su solvencia, será de moderado o bajo en América Latina durante 2016, según Moody`s.
La situación es particularmente evidente en Argentina y Brasil, que están en recesión.
“Muchos gobiernos de la región se verán obligados a reducir gastos a expensas del crecimiento económico”, dijo en un comunicado citado por la agencia de noticias, Renzo Merino, analista de la calificadora de riesgo .
En el informe, titulado Evolución de los espacios fiscales y respuesta de política, Moody's considera que dentro de la región, Chile y Paraguay son los países con mayor margen fiscal.


A Perú se le considera un país con un espacio fiscal alto a moderado, por lo que su gobierno podría implementar una respuesta contracíclica a la desaceleración.


El margen fiscal de Argentina y Venezuela es de moderado a bajo, mientras que el de Brasil es bajo. Como se sabe, en ambos países el populismo corrupto dejó un estrago de dimensiones y esta semana se saldó con el juicio político de la presidenta Dilma Rousseff. en la principal economía de Amèérica Latina y principal socio comercial de bienes de Uruguay. Su sucesor Michel Temer deberá reactivar una economía que padece la peor depresión en su historia y un astronómico déficit fiscal de casi 10% del PIB con un ajuste que ya reconoció será “doloroso”.


En Argentina, el nuevo presidente Mauricio Macri busca casi con desesperación explicar casi a diario en público el fuerte aumento del costo de vida que ha provocando la corrección del fin del aquelarre kirchnerista mientras sigue confiado que en la segunda mitad del año el ajuste empezará a cambiar los grandes indicadores de finanzas, actividad y empleo a signo positivo.
En la gobernabilidad y contención del malhumor popular que logre darle Sergio Massa, el emergente líder de un nuevo peronismo más racional, se juega buena parte de la suerte de lo que algunos analistas han dado en llamar el tercer gobierno radical.

¿Y por casa?

Actualmente Moody`s califica la deuda soberana uruguaya dentro del grado inversor con una nota de Baa2 y su perspectiva es estable. Esa calificación indica que la capacidad de pago del deudor tiene un “moderado” riesgo de incumplimiento.


Sin embargo, en el capítulo del informe dedicado a Uruguay, la calificadora advierte que “las medidas de consolidación fiscal” adoptadas por la administración que preside Tabaré Vázquez “no serán suficientes” para reducir el desequilibrio de las finanzas públicas, que en los últimos 12 meses cerrados a marzo alcanzó a 3,6% del Producto Interno Bruto (PIB), Sin esa disminución, la agencia estima que “la deuda seguirá subiendo” hasta situarse en 50% del PIB a fin del año que viene.
“La desaceleración del crecimiento y mayor inflación han aumentado la presión sobre las cuentas fiscales del gobierno”, afirma el reporte.
El crecimiento económico se desaceleró a 1,0 % en 2015 desde 3,2 % en 2014, agrega la calificadora. Moddy`s. Sostiene, además, que la inflación se mantendrá por encima de la banda objetivo del Banco Central( de entre 3% y 7% ) y resalta que se elevó por encima del 10% al comienzo del presente año.
La agencia afirma que los salarios, las pasividades y otros gastos de seguridad social representan 48% del total de egresos fiscales, por lo que estima “probable” que el rojo de las finanzas públicas se mantenga. Por ese motivo, y el aumento del precio del dólar, considera que “la carga de la deuda seguirá subiendo hasta representar el 50% del PIB en 2017 dada “la alta proporción” de obligaciones en moneda extranjera (más del 50% )” .

En mayo de 2015, al presentar en el Parlamento el proyecto de ley de Presupuesto, el ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori, se comprometió a reducir el déficit fiscal a 2,5% del Producto al final del ejercicio en 2019.

¿Más impuestos?

En la misma línea que Moody’s, el economista de CPA-Ferrere, Gabriel Oddone, dijo esta semana en Metrópolis FM que la economía uruguaya se encuentra “estancada” y pronosticó que cerrará 2016 con una modesta expansión de entre 0% y 0,5%. Esa desmejora, explicó, obedece a la “caída de precios de exportación y al impacto de “una región muy deteriorada”, sobre todo por la crisis política y la “debacle” económica que padece Brasil .
Sostuvo que Uruguay está “ mejor preparado que en el pasado” para afrontar ahocks externos, pero advirtió que “se deterioró el resultado fiscal” y que eso genera fragilidad”. El experto agregó que dado que el gobierno “subestimó” el impacto de la crisis brasileña sobre Uruguay y que existe una elevada “rigidez” del gasto público, “probablemente” las autoridades se vean obligadas a “subir impuestos” el año que viene para no perder el grado inversor.
Consideró “imprescindible” recuperar la estabilidad fiscal y lograr “rápido un resultado fiscal primario (antes del pago de intereses de la deuda) equivalente a “de 1%- 1.5% del PIB para no perder el grado inversor”.
“La situación fiscal no está descontrolada pero sin mejoras se puede perder el ancla de la economía y perder el grado inversor”, advirtió.
La administración de Tabaré Vázquez ya puso en marcha un ajuste fiscal aunque sus allegados se esfuercen por buscar eufemismos como correciones y otras vaguedades. La orden que tienen los técnicos que trabajan en el Ministerio de Economía en asuntos presupuestales de cara a la Rendición de Cuentas es que se note lo menos posible, pero que se recorte, sobre todo a nivel de empresas públicas.
A su vez, al aumento de las tarifas de los servicios públicos monopólicos se sumó en los últimos días el análisis de la posibilidad seria de no devolver a los contribuyentes los excedentes del Fonasa aportado por ciudadanos con ingresos medio y medio alto.
Desde chico me dijeron que quedarse con lo ajeno no està bien.


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