Artigas y Rivera respiran pero ya se preparan para la próxima tormenta

Buscarán predecir las inundaciones con hasta 48 horas de anticipación
Para los más de 70 mil uruguayos que viven en zonas inundables de todo el país, las lluvias abundantes implican el desarraigo de tener que abandonar el hogar en medio de la tempestad, y el temor a que la corriente se lleve todo. Cuando el agua cede, espantan las alimañas que trae el agua –como ratas y viboras–, esperan a que la humedad se seque, y se preparan para continuar con sus vidas, hasta que otra vez la lluvia reinicie el ciclo.

Esa suerte es la que viven las más de 800 personas que hasta ayer permanecían fuera de sus hogares en los departamentos de Artigas y Rivera, luego de que entre el domingo y el lunes cayeran más de 200 milímetros de agua, cuando lo normal para esta época del año es que se registren precipitaciones de 130 milímetros en todo el mes.

Ayer el río Cuareim había superado los 12 metros por encima de su cota normal, lo que afectó a cerca de 600 personas en la ciudad de Artigas.

El intendente, Pablo Caram, dijo que el número de evacuados es lo "normal" para este tipo de crecientes, que suelen afectar a algunos de los barrios más poblados del departamento.

Según datos de la Dirección Nacional de Agua (Dinagua), son casi 7.000 las personas que viven en áreas inundables en la ciudad de Artigas (más del 15% de la población total). "Esta es una zona muy suceptible a las inundaciones", reconoció Caram, aunque admitió que es difícil pensar en reubicar a sus habitantes: "el río (Cuareim) genera mucho trabajo, hay gente que vive acá hace 40 años y no cambia de lugar así nomás".

En diciembre de 2015, el departamento sufrió su peor inundación en 50 años cuando el río Cuareim superó por 16 metros su nivel normal, lo que generó casi 12 mil evacuados.

Por su parte, en la ciudad de Rivera fueron evacuadas unas 300 personas. Fue en este departamento donde se registraron las lluvias más abundantes (225 milímetros), lo que llevó a que en pocas horas el arroyo Cuñapirú, que atraviesa la ciudad, se desbordara. El intendente de Rivera, Marne Osorio, dijo ayer a Desayunos informales de canal 12 que el agua ya había bajado y ahora la comuna estaba abocada a tareas de limpieza, como la evacuación de fosas sépticas, para generar condiciones para el retorno de sus habitantes.

Prepararse para el diluvio

Inundaciones Artigas

La Dinagua está instalando en zonas vulnerables a las inundaciones un sistema que permitirá predecir estos fenómenos con hasta 48 horas de anticipación. Este sistema, que consta de medidores de niveles de ríos y modelos matemáticos predictivos, ya está siendo aplicado en el departamento de Durazno, al tiempo que se están ajustando detalles para que en los próximos meses entre en funcionamiento en Artigas.

El director de Dinagua, Daniel Greif, dijo que ya se han colocado medidores de caudal en afluentes de la cuenca del río Cuareim –incluso del lado brasileño– y están ajustando los modelos matemáticos, que se basan en datos históricos de inundaciones y pronóstico de precipitaciones, entre otros datos.
Greif dijo que eso permitirá coordinar evacuaciones con anticipación y avisar a la población para que tome recaudos a la hora de proteger sus pertenencias. Este sistema también servirá para tomar acciones de prevención, como generar infraestructura para mitigar los efectos de una inundación o generar políticas para evitar que se creen asentamientos en zonas inundables, apuntó el director de Dinagua.

El objetivo es aplicar este sistema, que fue desarrollado en conjunto con la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), la Facultad de Arquitectura, el Sistema Nacional de Emergencia (Sinae) y el Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet) en distintos puntos considerados vulnerables del país, fundamentalmente en las capitales del litoral oeste y en Montevideo. En la capital del país casi 20 mil personas viven en zonas inundables.

La ciudad de Rivera no será considerada para esta tecnología, ya que, según Greif, las inundaciones que se producen allí no pueden ser anticipadas, debido a que son producidas por la propia lluvia que cae en la capital departamental, y no por el efecto de una cuenca, como ocurre en Artigas.

Rescate en la tormenta

Inundaciones Artigas

Las lluvias que durante las últimas horas afectaron a Rivera y Artigas llevaron a que la Fuerza Aérea y Bomberos debieran intervenir para rescatar a 23 personas atrapadas por las aguas, producto del rápido crecimiento de ríos, arroyos y cañadas.

La primera intervención de la Fuerza Aérea fue en un cerro, ubicado a 50 kilómetros al sureste de la ciudad de Artigas, donde seis personas quedaron aisladas por el agua.

A pocos kilómetros de allí, los efectivos debieron asistir a 16 personas que estaban haciendo canotaje en el río Cuareim, cuando la crecida los tomó por sorpresa y se vieron obligados a abandonar sus embarcaciones. Según contó el jefe de Relaciones Públicas de la Fuerza Aérea, Gerardo Tajes, el grupo, que mostraba signos de hipotermia, estaba llegando a una estancia en la que pudieron refugiarse, al tiempo que avisaron que uno de los que había participado de la expedición estaba desaparecido.

Fue así que sobre la hora 19, en la oscuridad y con una espesa llovizna, los rescatistas que viajaban en un helicóptero encontraron al hombre, aferrado a un árbol que era golpeado por una fuerte corriente de agua. Las hélices del helicóptero rápidamente comenzaron a levantar viento, y la frágil rama sobre la que se apoyaba comenzó a quebrarse.

El rescatista bajó con una cuerda, tomó al hombre –que tenía signos de hipotermia– y lo subieron a la nave.

La tormenta también tomó por sorpresa a un grupo de cuatro personas que viajaban en auto por el kilómetro 89 de la ruta 27 (cerca de Vichadero, en el departamento de Rivera), cuando la crecida del arroyo Blanco hundió buena parte del vehículo. Parados sobre el techo del auto, finalmente fueron rescatados por Bomberos.


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