Asesinatos múltiples que encendieron la crónica roja

Uno de cada 10 presos es homicida; algunos tienen hasta seis muertes en su haber
La liberación del múltiple homicida Pablo Goncálvez disparó el debate acerca de qué hacer con presos que se insinúan como irrecuperables, las penas que les caen a los múltiples homicidas y cómo mensurar la gravedad de sus actos. Según datos oficiales, uno de cada 10 presos fue a la cárcel por homicidio. De acuerdo a estas cifras, de 10.228 reclusos que hay en el país, 1.204 fueron apresados por homicidio (11,7%). A continuación, una serie de casos policiales que involucraron a homicidas múltiples que actuaron impulsados por diversos móviles.

La masacre del Barrio Sur

La llamada "masacre del Barrio Sur" conmovió a Montevideo. En mayo de 1989, Sandra Bachino (19) y su esposo, Leonardo di Leonardi (27), mataron a golpes y puñaladas a los padres de la joven y a la hermana de esta de 17 años. "Fue el crimen más espeluznante de todos los tiempos", diría el cronista policial Aureliano Folle. Luego de quemar los cadáveres, los asesinos intentaron incendiar una serie de garrafas de gas de 13 kilos que de milagro no hicieron explotar el edificio. En 2007 la mujer, principal responsable intelectual de los hechos, quedó libre. Su marido permaneció preso durante más tiempo.

El Romi murió en su ley

A Claudio Rodríguez Álvarez le decían el Romi. Cuando era adolescente mató a un joven cuando salía de un baile. Luego, en 1996, con 16 años, asesinó en dos días a dos comerciantes y un cliente de uno de esos comercios que quería rapiñar. Con cuatro muertes en su haber, en 2001 el Romi murió en su ley: en Cerro Norte, de donde era oriundo, le robó la ropa a un adolescente de 14 años sin antecedentes, pero que se había comprado un arma para defenderse. Fue en busca del Romi y le disparó ocho balazos.

Otros "asesinos seriales"

Según publicó entonces el semanario Noticias de Colonia, en 2005 Ramón Aníbal Beltrán Castro (el Tuco) y su hermano el Bizco, "ingresaron en la historia de la criminología uruguaya como los segundos asesinos seriales" detrás de Goncálvez. Empezaron a matar en 2002 y sus víctimas fueron dos hermanas de 76 y 78 años, Blanca y María Fuentes Dalaison. Les robaron e incendiaron la casa. En 2003 mataron, también para robar, a Oscar Ademar Ferreira, de 54 años. Fueron procesados por tres delitos de homicidio especialmente agravados.

1.204 Homicidios. De los 10.228 reclusos que hay en el país, 1.204 fueron apresados por homicidio, lo que representa 11,7% del total

Cuatro cadáveresColonia volvió a conmocionarse el 5 de marzo de 2008, cuando un hombre de 31 años, Pablo Borrás, mató a cuchilladas a cuatro personas (entre ellas a su abuela y a su prima embarazada) en una estancia, con el objetivo de robarlas. Le dieron 30 años de cárcel. El diario La República dijo que Borrás no era un asesino serial ni masivo, sino "itinerante".
Borrás asesinos múltiples
Pablo Borrás conmocionó a Colonia
Pablo Borrás conmocionó a Colonia

El Sapo y el Cosita

En 2005, Diego de León (alias El Cosita) y Rafael García (alias El Sapo) violaron y asesinaron a María del Carmen Alcoba Núñez y a Ximena Britos. De León tenía antecedentes por violación como menor pero estos, por ser inimputable, habían sido eliminados de cualquier prontuario. Los informes psiquiátricos de De León indicaban que debía estar medicado en forma permanente y que al actuar no era consciente de la realidad que lo rodeaba. Todo parecía indicar que era inimputable, pero la Justicia, conmocionada como el resto de la sociedad por los homicidios, lo mandó a la cárcel. En 2011, con su compinche atacaron a un compañero de celda que había violado y matado a una adolescente, lo descuartizaron y el Cosita se comió su corazón. Sigue en la cárcel.

Persiste el enigma

El 3 de julio de 2006, Gladys Aguirre y su hija Marisel Gutiérrez fueron encontradas maniatadas en la cama matrimonial de su casa, con un balazo en la cabeza. Marisel había sido asfixiada con un trapo. Mientras, el esposo de Gladys y padre de Marisel, Luis Gutiérrez, fue encontrado en su taller –frente a la vivienda– maniatado y con un balazo en la cabeza.

Mauro Enrique Gadea, de 34 años, confesó que los mató para robar pero investigaciones posteriores descartaron ese móvil. Aún persiste el misterio.

JLD no perdonó ni a su hijoEn 2012 un empresario asesinó en El Pinar a su exesposa, Andrea Perrota (39 años) de 14 puñaladas, para lo cual utilizó un cuchillo de caza y luego mató de otras nueve puñaladas a su exsuegra, Marta Bellono (66). Tomó a su hijo Renato de 14 meses y lo apuñaló tres veces en el pecho, espalda y cuello. Los medios –incluso un portal con información sobre la situación de mujeres agredidas– se referían al empresario como J.L.D. No existe ninguna disposición que obligue a los medios de comunicación a omitir el nombre de un asesino aunque sea primario. De lo contrario, Pablo Goncálvez hubiese sido señalado como P.G. Esa norma rige para la Policía al divulgar los hechos, no para los medios.

La tía malvada

En 2013, Paola Fraga, profesora de biología, estaba obsesionada con la herencia que recibiría su cuñado Carlos Gau y la esposa de este, Zully Aguirre. Contrató a dos sicarios de 19 y 16 años y esperó a la pareja en su casa. Los mataron a puñaladas. Fraga se montó sobre el cuerpo de la mujer y le dio varias puñaladas. Cuando uno de los sicarios le hundió el cuchillo que la mató, Fraga le pegó al mango del cuchillo para que entrara más adentro. Ante la situación, el pequeño hijo de Gau y Aguirre corrió hacia los brazos de su tía, quien lo acostó, le puso una almohada en la cara y se le sentó encima hasta asfixiarlo. Todo ocurrió en Rivera.

El Nikito

El Nikito, de 22 años, confesó haber asesinado a dos hombres que fueron encontrados en una cuneta del barrio Maracaná, uno con nueve balazos y otro con dos; ambos habían sido quemados. Además, el Nikito era responsable de la muerte de un comerciante. También confesó haber asesinado a Carlos Barrios, un policía de 55 años que estaba por retirarse.

Seis muertos y contando

Asociado con el Nikito, Aron Anezio Scaffo La Rosa, de 19 años –alias el Piru–, tiene un prontuario mayor. Participó en los mismos homicidios que su compinche, dos comerciantes, un cliente y un policía que luego de ser herido por el Nikito fue rematado en el piso por Scaffo, con un balazo en la cabeza. Luego mató a Julio Andrés Perdomo, de 30 años de edad, a quien intentó robarle su moto. Para terminar su saga sangrienta, mató a dos jóvenes, de 19 y 20 años, con quienes tenía problemas desde hacía tiempo. Roció los cuerpos con nafta y los quemó.


Represores

Según el número de víctimas que figuran en el acta de procesamiento, los que acumulan más asesinatos, 28, son los exmilitares José Gavazzo, Ricardo Arab, Gilberto Vázquez, Jorge Silveira y el expolicía Ricardo Medina. La Justicia los condenó a 25 años de prisión.

Tres peligros enjaulados

Vito Carlos Álvez Ribero, alias El Carliño. En 1996, con 15 años, se responsabilizó por la muerte del hincha de Nacional Daniel Tosquellas. Como mayor, participó en una rapiña en la que mataron a un policía. Luego cometió otro homicidio; en prisión asesinó a Mario Soria, uno de los pesos pesados de Libertad, con cuatro asesinatos encima.

Gerardo Beledo tiene 46 años, está preso desde los 18, cuando mató a dos policías y quienes lo conocen dicen que nunca saldrá de prisión.

Es uno de esos presos que no tiene a nadie afuera que lo espere, y que dentro del penal se dedica a ser "perro" de otros presos que lo usan como mano de obra para ejecutar sus crímenes.

Durante los últimos motines en Libertad fue señalado como responsable de varias muertes de reclusos. Luego de los motines, usó una lanza para, por el agujero de la puerta de la celda por donde se sirve la comida, ensartar y matar a un preso.

Edward Palavechino tiene 43 años y está preso por homicidio. Las autoridades le atribuyen la muerte de al menos cuatro presos, todos ellos por estrangulamiento. l


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