Así es Mar-a-Lago, la lujosa "Casa Blanca de invierno" de Donald Trump

Cualquier persona puede hacer fiestas en la residencia salvo por el precio elevado de la inscripción

Exclusividad. Eso es lo que define a la estrecha pero prolongada isla de Palm Beach, ubicada entre el Lago Worth y el océano Atlántico, en el estado de Florida. El panorama está lleno de grandes mansiones, la mayoría rodeadas de arbustos gigantes alineados uno al lado del otro en el borde de la playa.

Una de estas lujosas propiedades, ubicada al norte de la isla, en donde el territorio se ensancha un poco, es la renombrada residencia de Mar-a-Lago, el club privado propiedad del presidente Donald Trump.

getImageu.jpeg

Trump volvió realidad el sueño de la heredera de la compañía de cereales General Foods, Marjorie Merriweather Post de convertir la antigua residencia familiar -construida en 1922- en la casa presidencial.

getImage.jpeg

En su interior, llena de azulejos decorativos, la entrada de la casa -llamada "unidad de palma"- tiene un tamaño de 33 mil metros cuadrados. La entrada de piedra tiene un estilo gótico y está adornada con una elaborada baranda de hierro forjado. En el interior, la entrada tiene una serie de coronas de piedra montadas en las paredes.

getImage1.jpg

El presidente estadounidense llama a Mar-a-Lago la "Casa Blanca de invierno", ya que los mandatarios de Estados Unidos suelen trasladarse seguido desde la Casa Blanca hasta estos lugares designados por ellos mismos. Por ejemplo, Obama iba a Plantation Estate, en Hawái, de donde es originario.

Con la exuberancia que lo caracteriza, Trump escogió un lugar que compró en 1985 y que es un enorme club social con 114 habitaciones, en donde vacacionan y festejan eventos privados millonarios y famosos.

gjg.jpeg

Aunque a simple vista este lugar no se diferencia de los complejos aledaños en dimensiones y lujos, rompe con la dinámica de la isla al ser más "inclusiva", ya que Trump permite ingresar en su mansión sin tener una membresía, algo raro en la isla.

La costumbre de Mar-a-Lago es conversar a la vieja élite y, por eso, a la mayoría de los clubes (de playa, tenis, vela, pesca, etc.) solo se puede acceder si se es miembro y para lograrlo hay que atravesar un complicado proceso de admisión que requiere la recomendación de alguien que ya sea miembro.

getImage.jpg

El modelo de negocio de Trump en Palm Beach, sin embargo, permite a los no miembros, así como a los miembros, alquilar espacios para bar mitzvahs, bat mitzvahs, bodas y galas de caridad.

"Creo que es lo mejor que hizo Trump en toda su vida", dijo a Bloomberg Laurence Leamer, el autor de del libro Locura bajo las palmeras Reales: amor y muerte detrás de las muertas de Palm Beach. "Abrió la isla. Incluso tuvo a judíos, gays y afrodescendientes, además tuvo el primer casamiento gay", agregó.

trtj.jpeg

Cualquier persona puede hacer fiestas en la nueva casa presidencial de invierno. También se puede vacacionar si se inicia el trámite de membresía, que es mucho más laxo y suele admitir a la mayoría. El único gran detalle es el precio que tiene visitar Mar-a-Lago: la cuota de inscripción de US$ 100 mil (y aumenta a 200 mil si se ingresa en enero).

rrt.jpeg

Pero este cambio en Palm Beach no fue gratuito para Trump, ya que en la década de 1990, el entonces empresario tuvo que enfrentar una serie de demandas por parte de los habitantes de Palm Beach, por haber obtenido su mansión a un precio muy inferior a su valor real. En su defensa, Trump alegó que era injustamente atacado porque representaba una política de puertas abiertas en un pueblo a puerta cerrada. De acuerdo con Bloomberg, Trump habría enviado al ayuntamiento de Palm Beach copias de las películas La barrera invisible (1947) y Adivina quién viene esta noche (1967), en un tono irónico.

Polémicas visitas al presidente

No todo es color de rosa en Mar-a-Lago. Ocho senadores demócratas solicitaron esta semana a Donald Trump, que hiciera públicos los registros de visitantes que llegan a Mar-a-Lago, adonde el mandatario acudió varios fines de semana.

"La conducta del presidente Trump de llevar a cabo asuntos oficiales en una propiedad privada, a la que alguna gente (no perteneciente al gobierno) tiene acceso, parece ser algo sin precedentes en los últimos tiempos", dice la carta a Callahan.

"Aunque apreciamos que todos los presidentes tienen derecho a una cierta privacidad cuando no están en la Casa Blanca, este presidente invitó a miembros de la esfera pública que en muchos casos han pagado cantidades significativas de dinero por acceder a él, y en algunos casos buscaron su consejo durante estas pausas de Washington", agregan los senadores.

Los reclamos de los senadores llegan varias semanas después de que Trump recibiera al primer ministro japonés, Shinzo Abe, en su propiedad privada de Florida, donde ofreció una comida al aire libre de la que sus invitados compartieron imágenes en las redes sociales. La Casa Blanca negó no obstante que en dicho encuentro se compartiera información clasificada con los asistentes.

Populares de la sección