Así funciona la dieta mediterránea

Más allá de los ingredientes, cómo se come es lo fundamental
Por Ellie Krieger, The Washington Post

Lo mágico de la dieta mediterránea es que deja satisfechos a chefs y nutricionistas por igual. Por su abundancia en vegetales y frutas, en frutos secos y granos, en ajo y hierbas, en condimentos, en aceite de oliva y, por supuesto, por su buen vino, esta dieta ofrece grandes posibilidades para que cualquier amante de la cocina se inspire. Existe además una sólida base científica que respalda sus beneficios para la salud. Está comprobado que la dieta regula el colesterol malo y puede reducir drásticamente el riesgo de enfermedades del corazón. Además, hay pruebas de que podría proteger la función cerebral a medida que envejecemos.

Los atributos culinarios y saludables de esta dieta van más allá de lo que se come tradicionalmente en la región: también importa cómo se come y cómo se aprovecha el momento de la comida.

Buena comida como prioridad

Una cosa que me quedó grabada del viaje que hice por ciudades como Roma y Barcelona fue algo que nuestro guía dijo mientras viajábamos a una degustación en Testaccio: "No hay una palabra en italiano para foodie. La comida es esencial para la vida de todos, por lo que es normal preocuparse profundamente por ella". La calidad y el sabor son muy importantes en Italia y en todo el Mediterráneo.

Existe un gran respeto por el arte de producir alimentos y aunque los platos generalmente se preparan de una manera simple, la excelencia en los ingredientes se valora y los atajos se rechazan. Fue un recordatorio de lo sabio que es alejarse de la comida procesada y de aprovechar los platos simples pero auténticos.

Saborear el momento

En Provenza nos dijeron que si nos sentábamos en un restaurante para el almuerzo, incluso en uno sencillo, no contáramos con el servicio de entrada y salida al que estamos acostumbrados en Estados Unidos. En el Mediterráneo, la comida es un momento para bajar la velocidad, para saborear. No solo el alimento se valora, sino también los rituales y el placer de compartir el momento con los demás. .
Cómo la comida te hace sentir

En la manera mediterránea de comer también se le da gran importancia a la buena digestión. Esa es la razón principal detrás de muchos de los patrones de alimentación tradicionales, como servir la ensalada después de la entrada, comer queso al final de una comida y nunca elegir pizza para el almuerzo o un capuchino luego de la comida del mediodía (el espresso, en cambio, parece ser buena opción).

En el Mediterráneo importa cómo se come y cómo se aprovecha el momento de la comida.

No he visto ninguna investigación sobre cómo estos patrones impactan en la digestión, pero si las razones son válidas o no está fuera de discusión. El valor reside en tomar decisiones basadas en cómo ese patrón te hace sentir. Esa clase de conciencia, que va de la mano de la ralentización y el aprovechamiento del tiempo dedicado a la comida, puede inlfuir mucho a la hora de evitar comer en exceso y, por ende, sentirse mejor a corto y largo plazo.

Comer por temporada

Alcachofas

Las alcachofas estaban fuera de temporada cuando viajé a la zona Mediterránea, por lo que aunque se incluyeran en los menús, no estaban disponibles. En un mundo donde la gente puede permitirse conseguir cualquier ingrediente con dinero, es sorprendente oír "No, la temporada terminó". Este enfoque busca la variedad, ya que ofrece pasar por diferentes sabores durante todo el año y exige a los mediterráneos comer más a nivel local.

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