Así son las nuevas reediciones de Jaime Roos

Entre fines de 2015 e inicios de 2016 se editaron nueve álbumes
La obra de Jaime Roos durante la década de 1980 fue apabullante en cantidad y calidad.
Vale la pena repasarla brevemente: Roos editó seis discos (uno de ellos a dúo con Estela Magnone) con material original en un periodo de seis años. Al menos tres de esos álbumes –Aquello, Siempre son las cuatro y Mediocampo– podrían considerarse no solo los mejores del artista sino también pilares de la música uruguaya. Por fuera de esos discos lanzó un álbum en vivo y canciones nuevas en un simple y una recopilación, entre ellas Brindis por Pierrot, una de las canciones más populares en la historia de la música local.

Además, fue responsable de la producción artística y dirección musical de discos de Canario Luna, Laura Canoura, Jorge Nasser y Repique, aportando también en esos álbumes canciones propias previamente inéditas. En toda la década –especialmente entre 1984 y 1989- hizo un sinfín de presentaciones con su banda en todo el país, siendo además parte del grupo Repique y tocando con el Canario Luna y con José Carbajal.

Hemos podido revalorar esa etapa increíble de Roos gracias a las excelentes reediciones en CD que está haciendo el sello Bizarro de su obra completa. Entre fines de 2015 e inicios de 2016 se editaron nueve álbumes: sus dos discos inaugurales de fines de la década de 1970, los seis de estudio de los 80's y el álbum en vivo Esta noche, editado originalmente en 1989.

Los de los 90

No usar Jaime Roos

Ahora esta nueva camada de cuatro ediciones, que cierra la etapa de Roos con el sello Orfeo nos acerca sus dos primeros discos de estudio de la década de 1990, un álbum que recopila algunas canciones que hizo el músico con otros artistas (más varias rarezas) hecho entre los años 1980 y los años 1990 y un nuevo álbum recopilatorio que reúne todo lo que editó con Orfeo entre 1983 y 1992, por fuera de sus álbumes.

Estas ediciones continúan el buen estándar de calidad de la serie: una remasterización cuidada a partir de las cintas originales y una presentación austera pero que mantiene el diseño y la información de los discos originales, añadiendo muy buenos textos informativos e históricos de Guilherme de Alencar Pinto.

Roos en los primeros 90's

No usar Jaime Roos

Estamos Rodeados, el primer álbum de estudio de Jaime Roos en la década, llegó en 1991, cuatro años después de su disco anterior, Sur , editado en 1987. Para los estándares que venía manejando el músico, fue una espera larga. Desde que sacó su primer álbum, Candombe del 31, editado en 1977, nunca habían pasado más de dos años sin un nuevo disco suyo.

El disco retoma en parte la idea de su disco Mediocampo de hacer un álbum de canciones de estructura pop usando una cantidad de géneros como referencia, siempre pasados por la mirada única de Roos. La gran diferencia con aquel disco y con buena parte de la discografía del artista hasta ese momento, es la opción por un plantel de músicos mínimo: casi todas las canciones tienen la única participación –además de Roos en voz, guitarras y ocasionalmente bajo- de Hugo Fattoruso en teclados, Gustavo Etcheniqe en batería y Walter "Nego" Haedo en percusión.

La presencia de Fattoruso como hombre orquesta marca el sonido del disco no siempre para bien. Fattoruso es un músico genial, probablemente uno de los mejores tecladistas del mundo y un gran orquestador, pero en este álbum el uso de los timbres de su sintetizador Yamaha DX7 simulando diversos instrumentos le da a algunos temas un aire de maqueta y no de canción terminada, algo muy extraño en el siempre cuidado diseño sonoro de los discos de Roos.

Si se logra sobrepasar ese obstáculo –que pesa en algunas canciones más que en otras– Estamos rodeados es un disco excelente que está al nivel en materia de composiciones con sus mejores discos de los 80's. La mezcla de canción beatle y tema de fogón de El hombre de la calle, las influencias de Joni Mitchell de Dices que te vas, el candombe jazz de No puedo llorar (con un excelente solo de Hugo), el bolero Inexplicable cantada a dúo con Laura Canoura y la infaltable murga canción (e infaltable hit) Colombina, son algunos de los puntos altos más recordados de este disco. Las tres canciones que cierran el álbum, Laraila, Igual que ayer y Huayno del Ciego , combinan de manera sobresaliente esa mezcla única de extrañeza, sorpresa, oscuridad y a la vez frescura y familiaridad que logran los mejores temas de Roos.

El segundo disco de Jaime Roos en la década salió tres años después de Estamos Rodeados y fue un proyecto muy distinto a todo lo que había hecho el músico hasta el momento. En La Margarita el artista musicaliza una parte de la obra del mismo nombre escrita por Mauricio Rosencoff.

El autor escribió esta obra, compuesta por 25 sonetos que cuentan una inocente historia de amor que va de la infancia a la primera juventud en un ambiente de barrio montevideano en las década de 1940 y 1950, cuando se encontraba preso en condiciones infrahumanas por su actividad como guerrillero tupamaro. Los versos escritos en hojillas para armar cigarros se salvaron de forma milagrosa y terminaron editándose en forma de libro el mismo año en que salió este disco. Roos seleccionó 15 sonetos de los 25 para construir este álbum único.

El plantel de músicos es el mismo que el de Estamos rodeados (Fattoruso, Echenique, Haedo), pero aquí el muy trabajado sonido de cada canción, la producción y los arreglos, parecen ser siempre los ideales para cada ocasión .

La Margarita es uno de los trabajos más arriesgadas de Roos, no por lo raro o vanguardista de su resultado final, sino por la dificultad que conllevaba musicalizar una obra con una estructura literaria muy alejada del formato canción, que desarrolla una historia en forma cronológica.

El riesgo se sortea con gran éxito. El disco es un deleite, lleno de hallazgos, con músicas que recuerdan o casi citan a sus primeros albumes, que mechan referencias a géneros populares con toques originales que siempre son el vehículo ideal para trasmitir toda la emoción y la inocencia de los textos.
Más allá de que el disco está estructurado en canciones de corta duración, todas tienen atractivos individuales, La Margarita es una obra que tiene que ser escuchada en su totalidad para ser bien apreciada y disfrutada. Su duración no muy extensa ayuda a esta experiencia.

Hits y rarezas

El álbum El puente se editó originalmente en 1995. Es una selección de canciones de muy diversa procedencia, grabadas entre 1983 y el año de la edición.

En su mayoría son colaboraciones con otros músicos. Hay dos temas grabados en vivo en un concierto con Ruben Rada y Hugo Fattoruso, previamente inéditas; dos temas incluidos en el álbum de Pinocho Routin Noches de carnaval, producido por Roos; seis canciones con Estela Magnone (tres de su disco a dúo y tres del álbum de Estela Vals Prismático, también producido por Jaime); una improvisación instrumental con Mateo; una canción compuesta conJorge Galemire y grabada con La Escuelita y tres temas suyos ya conocidos, pero presentados aquí en versiones muy distintas a las originales.

El resultado es lógicamente muy dispar, pero nunca deja de ser interesante. Más allá de la rareza de escuchar a Jaime cantar en inglés una versión de All You Need is Love de los Beatles o apreciar un retazo de lo que pudo haber sido un álbum estadounidense del músico que quedó trunco en una nueva versión de la canción Lo que no te di, hay varios puntos altos en este álbum. Un buen ejemplo es la canción Pa'l mercado compuesta para el disco de Pinocho Routin, un sorprendente collage musical con toques de murga, tango, milonga y samba. Otro es Siestas de mar de fondo tema inédito de Eduardo Mateo incluido en Vals Primatico, que muestra el enorme talento de Roos como arreglador y productor artístico.

Selladas, último álbum de esta serie, es una nueva recopilación con canciones que el artista grabó para el sello Orfeo y no incluidas en sus LP's, algunas mezclas distintas de canciones que sí lo fueron y un par de temas suyos incluidos en el disco de Washington "Canario" Luna, Todo a Momo (1986).

En medio de su actividad febril en la década del 80 Jaime Roos terminó de componer la canción Brindis por Pierrot. El tema le "quemaba las manos" según él mismo dijo, por lo que casi junto al álbum Mujer de sal junto a un hombre vuelto carbón, que Roos lanzó en 1985 con Estela Magnone, se editó una recopilación con el nombre del tema, que incluía además las canciones más carnavaleras del artista.

El pálpito de Roos era correcto: ese tango con aires de murga canción cantado por Canario Luna fue un éxito increíble y llevó a que las ventas de ese álbum superaran el cuádruple platino. Roos y el Canario Luna tocaron una fibra en los uruguayos que hasta ese momento no se sabía que existía. Tres décadas después sigue siendo una canción enorme, que trasciende cualquier análisis musical o letristico.

El lado psicodélico

La asociación de Roos con el Canario Luna dio origen a otros hits como Que el letrista no se olvide o El grito del canilla, ambos incluidos en esta recopilación. También está Cuando Juega Uruguay una composición hecha a pedido de la AUF, que sigue siendo parte de la banda sonora de la selección celeste.

Selladas no es solo una recopilación de grandes éxitos. Ella allá remite a la época de su álbum Siempre son las cuatro. Editada en un casete simple en 1983, junto a una muy divertida versión en español del tema de Los Shakers Nunca, nunca, nunca, es una de las mejores muestras del lado psicodélico de Roos, con su clima hipnótico y su gran arreglo coral.

La canción es además un encuentro con la generación musical anterior a Jaime: Pippo Spera toca el bajo, Osvaldo Fattoruso la batería y Eduardo Mateo la percusión.

Con esta nueva serie de reediciones se completan trece discos que muestran la época de oro de Jaime Roos como creador, intérprete, arreglador y productor. Aunque de forma más espaciada (mantener ese ritmo de cantidad, calidad y auto exigencia en tres décadas es imposible) siguieron surgiendo buenos discos y grandes canciones y seguramente vendrán más.

Pero, la obra de Jaime Roos desde fines de los 70 hasta mediado de los 90 es un catalogo único de ideas, identidad y cosmopolitismo que construyó una nueva forma de entender la música de este lado del mundo. Los trece Cds editados hasta ahora son una demostración cabal de esto.

Los discos


Selladas. Una nueva recopilación con canciones que el artista grabó para el sello Orfeo, que no se incluyeron en sus LP's, algunas mezclas distintas de canciones que sí lo fueron y un par de temas suyos que integran el disco de Washington "Canario" Luna, Todo a Momo (1986).

El puente (1995). Es una selección de canciones de muy diversa procedencia, grabadas entre 1983 y el año de la edición. En su mayoría son colaboraciones con otros músicos.

Estamos rodeados (1991). Retoma en parte la idea de su disco Mediocampo de hacer un álbum de canciones de estructura pop usando una cantidad de géneros como referencia, siempre pasados por la mirada única de Roos.

La margarita (1994). En este disco el artista musicaliza una parte de la obra del mismo nombre escrita por Mauricio Rosencoff.

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Acerca del autor

Andrés Torrón