Astori en su laberinto

Las posibilidades de que se postule dependen más de Mujica y Vázquez que de sí mismo
La senadora Lucía Topolansky, esposa del ex presidente José Mujica, puso arriba de la mesa un asunto de principal importancia para la definición de las candidaturas en el Frente Amplio, donde hay más incertidumbre en ese plano.

En declaraciones a El País, la senadora dijo que será determinante saber si el ministro de Economía, Danilo Astori, se postulará o no a la internas por la candidatura a la Presidencia. Dijo que Mujica no va y que la presencia o no del líder de Asamblea Uruguay marcará si habrá una interna con la presencia de un líder histórico. Además aventuró que habrá varios precandidatos a la Presidencia.
Topolansky sabe de política.

Mujica dijo que no aceptaría la changa en la elección de 2009 que lo llevó a la Torre Ejecutiva después de derrotar a Astori en la interna, de la misma manera que lo había hecho Tabaré Vázquez en 1999 por mayor margen. Más allá de sus expresiones de voluntad, Mujica no tiene relevo en su sector político y le será muy difícil soportar la presión de su gente, que advierte con razón, además, que es una carta ganadora para todo el Frente.

Esa incógnita no se despejará hasta bien próximo a los comicios internos de 2019, pero ahora se trata del factor Astori.
El Frente Amplio le debe mucho, mucho más de lo que la militancia es capaz de admitir. Convertido involuntariamente en el ministro del ajuste, Astori exhibe una muy baja popularidad entre los líderes de izquierda y de todo el país, según coinciden los sondeos de opinión, que retratan fotografías de un momento determinado. Astori bien podría pensar que, ahora, por fin le toca.
Pero no se trata de justicia, sino de poder. El asunto es que al ministro le surgió un competidor potente en el ala moderada de la coalición de izquierda, el intendente de Montevideo, Daniel Martínez, que con liderazgo propio se metió a la fuerza en el coto de caza privado de Mujica, Vázquez y Astori. Al parecer, eso no ha caído muy simpático a los líderes históricos, pero no se trata de ganar simpatías, sino de poder.

Si Mujica no se presentara, bien podría apoyar a Astori, más por conveniencia que por gratitud y a contrapelo del sentimiento de su gente, tal vez más proclive a apoyar a un candidato propio o del Partido Comunista. Estas fugas debilitarían a Astori en favor de Martínez a quien Mujica le convendría limar para retener posiciones en un eventual gobierno. No se trata de compañerismo, sino de poder.

Si Mujica y Martínez se presentan, el expresidente es mano y Astori tiene la peor chance según las encuestas actuales. Martínez haría gran negocio igual al juntar una gran masa de sectores y votantes bajo su liderazgo. La deriva le arrimaría los restos de un naufragio del Frente Líber Seregni.
Los caminos para que Astori decida presentar su postulación están abiertos, pero dependen más del posicionamiento de Mujica y Vázquez en su apoyo y en contra de Martínez. Esa sería su mejor chance de alcanzar la candidatura en una competencia de porte mayor y donde nada estaría seguro.
El reto es afrontar lo que asoma como la elección más competitiva y peligrosa desde que la izquierda llegó al gobierno. Si el frente le erra es boleta.

Para el candidato no se trata de ganar una pugna de entrecasa, sino de vencer a los rivales en la cancha grande.

Acerca del autor