Astori ve escaso margen para bajar gasto y no descartó subir impuestos

La Rendición de Cuentas recortará el gasto y buscará aumentar ingresos públicos
El Consejo de Ministros volverá a sesionar hoy para definir detalles del proyecto de Rendición de Cuentas, que estará marcado por un recorte del gasto y acciones para aumentar los ingresos, en un escenario caracterizado por el desequilibrio de las cuentas públicas y el freno de la economía.

El ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori, fue la primera autoridad de gobierno que ayer habló públicamente de la línea que seguirán las modificaciones presupuestarias que impulsa de cara a 2017. Astori dijo que se trabaja para reducir el gasto "sin afectar el corazón del programa de gobierno" y enumeró el Plan Nacional de Cuidados, la seguridad pública, la educación y los compromisos con las intendencias como prioridades. "Eso no se puede tocar", dijo.

"Tenemos que tratar de reducir los gastos y tenemos que aumentar los ingresos", insistió, al tiempo que reconoció que el "margen es realmente pequeño". En ese sentido, explicó que la apuesta "genuina" para lograr una mayor recaudación es a través de la inversión nacional y extranjera para que el país retome niveles de crecimiento similares a los de años anteriores.

Al ser consultado sobre la posibilidad de que haya cambios tributarios o aumento de impuestos para mejorar los ingresos Astori prefirió no hablar. "Estamos pensando básicamente en el camino de la inversión y el crecimiento. Hasta ahí les puedo decir, porque sinceramente la discusión no ha terminado. No puedo dar más detalles", se excusó durante una rueda de prensa en Torre Ejecutiva.

Si bien el ministro no confirmó un aumento de impuestos, su evasiva dista mucho de declaraciones anteriores, cuando negaba la posibilidad de aumentar tributos con el argumento de honrar la promesa de campaña realizada por su fuerza política. Ahora, en un contexto más complicado de lo previsto en el Presupuesto realizado el año pasado que sobreestimó el potencial de crecimiento, donde se destaca la desaceleración de la economía y las complicaciones en el frente fiscal, sus palabras dejan una puerta abierta para modificaciones en ese frente.

El año pasado, el gobierno ya recortó parte del gasto discrecional por el lado de las inversiones, en particular de las de empresas públicas. Eso moderó el deterioro fiscal, pero la realidad impone nuevas correcciones.

El Presupuesto quinquenal para 2017 equivale a US$ 12.100 millones. La tarea de recortar esa cifra no es fácil tomando en cuenta la elevada rigidez del gasto público, donde algo más del 70% ya está comprometido para sueldos, pasividades y transferencias, entre otras obligaciones, que son dífíciles de revisar. Eso acota de forma considerable el margen de maniobra de las autoridades.

Los planes del gobierno para encaminar las cuentas públicas en una coyuntura de menor crecimiento dado por el nuevo contexto regional y global tampoco terminan de acomodarse totalmente con los reclamos del PIT-CNT y sectores de la coalición de izquierda.

Mientras la central sindical reclama que se mantengan los niveles de inversión pública en los entes para evitar la pérdida de empleos, dentro del Frente Amplio hay grupos que entienden necesario revisar las exoneraciones tributarias para las inversiones e incrementar la carga impositiva a los sectores. Sobre este punto Astori evitó hacer valoraciones y se limitó a decir que "los estímulos fiscales son fundamentales" y han jugado un papel "muy positivo" para la inversión.

También la senadora del MPP Lucía Topolansky dijo esta semana en radio Carve que aunque no plantea eliminar la devolución de los excedentes del Fondo Nacional de Salud (Fonasa), esta podría ser un área en la cual podría haber medidas. "Hay que ver exactamente el tema de las tasas del Fonasa, los cálculos que se hicieron de determinada manera en determinado momento, hay que ver si eso sigue así o no. Es un tema muy complejo, por lo menos hay que estudiarlo", dijo.

Por otro lado, ayer el semanario Búsqueda informó en base a fuentes de gobierno que una suba de la carga tributaria está sobre la mesa debido a la urgencia de empezar a corregir el desequilibrio fiscal. En la reunión de hoy se espera que el gabinete arribe a conclusiones y acuerdos respecto a qué gastos e inversiones se van a priorizar, asociado a las nuevas proyecciones de crecimiento que serán corregidas a la baja por el equipo económico.

Bajo la lupa de las calificadoras


Los resultados a los que llegue el gobierno también tiene expectantes a las agencias calificadoras. Si bien hasta ahora han depositado confianza en el gobierno de Tabaré Vázquez y sus planes de mediano plazo para ordenar las cuentas públicas a la luz del desmejoramiento de los indicadores macroeconómicos y sus perspectivas, ven en esta Rendición de Cuentas una instancia clave para redoblar o declinar su apuesta por Uruguay.

Las cuentas públicas cerraron en los 12 meses a marzo con un déficit equivalente a 3,6% del Producto Interno Bruto (PIB) y la mediana de los analistas encuestados en abril por El Observador espera que el año cierre con un rojo de 3,9%, para moderarse a 3,6% en 2017. Si se concreta el resultado fiscal esperado para este año por la mediana de los expertos, se estaría frente a los niveles más abultados desde el año 1989.

Esta semana en diálogo con El Observador, el analista de Fitch Ratings para Uruguay, Todd Martínez, sostuvo que "la falta de progreso en contrarrestar" las tendencias negativas en las finanzas públicas y el crecimiento "podría ser negativa para la calificación".

"Vemos desafíos para las metas fiscales, especialmente en este contexto económico. Si bien los aumentos de las tarifas públicas ayudarán a los balances de las empresas públicas, y el achicamiento de la hoja de balance del banco central reducirá su déficit, no hemos observado medidas explícitas para el gobierno central", dijo Martínez.

"Su balance enfrenta varios desafíos: presión inercial en los gastos por reformas sociales en los últimos años, menor recaudación tributaria por la desaceleración económica y mayores intereses por la suba del dólar. Por eso, estaremos prestando atención a los detalles de las medidas de ajuste fiscal recién señaladas por las autoridades, y la estrategia fiscal que salga de la Rendición de Cuentas", añadió el experto de Fitch.

La calificación de grado inversor que tiene la deuda uruguaya es hoy una de las principales fortalezas con las que cuenta la economía local y en la que ayer se detuvo Astori en ocasión de un evento organizado por el instituto Uruguay XXI en la Torre Ejecutiva. "Esto lo tenemos que cuidar y no se puede perder", dijo.

El grado inversor es una cualidad que hoy distingue a Uruguay de la mayoría de los países de la región, y es un respaldo a la hora de generar confianza para atraer inversión y buscar fuentes de financiamiento externo. Astori también resaltó ayer los créditos contingentes de organismos multilaterales a los que podría recurrir el país en caso de necesitarlo.

"Aun con números muy reducidos hemos mantenido condiciones de crecimiento y es fundamental seguir manteniéndolos, pero sin ignorar los desequilibrios macroeconómicos muy importantes (inflación y déficit fiscal) que tiene Uruguay y a los que tiene que prestar una atención muy fuerte", dijo.


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