Ataque a iglesia aviva el temor en Francia por objetivos católicos

El grupo yihadista había llamado a atacar al "reino de la cruz"
Un cura fue degollado ayer por la mañana en una pequeña iglesia del noroeste de Francia durante una toma de rehenes, en un nuevo ataque reivindicado por el grupo Estado Islámico (EI) que agregó más desconcierto y miedo 12 días después de la matanza de Niza.

"Los atacantes de la iglesia normanda son soldados del Estado Islámico que realizaron el ataque en respuesta a llamados a atacar países de la coalición" internacional que combate al EI en Irak y Siria, explicó Amaq, órgano de propaganda del grupo terrorista.

Cinco personas se encontraban en esta iglesia de Saint-Etienne-du-Rouvray, una localidad normanda de 29 mil habitantes a 125 kilómetros de París, cuando dos atacantes entraron al recinto, al grito de "¡Allah Akbar!", según un testigo.

Los agresores fueron abatidos al salir de la iglesia por miembros de la Brigada de Búsqueda e Intervención (BRI), especialista en secuestros, que habían rodeado el templo. Tres rehenes fueron liberados sanos y salvos y un cuarto terminó herido de gravedad. El cura asesinado se llamaba Jacques Hamel y tenía 84 años de edad.

Uno de los dos atacantes "estaba fichado por los servicios antiterroristas", explicaron a la AFP fuentes cercanas a la investigación.

El individuo trató de viajar a Siria en 2015 y, al regresar a Francia, desde Turquía, fue puesto en prisión preventiva, acusado de asociación delictiva en relación con una actividad terrorista. Posteriormente fue liberado, con condición de llevar un brazalete electrónico.

Esta toma de rehenes tuvo lugar en un contexto de alerta máxima en Francia, 12 días después del atentado en Niza, también reivindicado por el EI, que dejó 84 muertos y más de 350 heridos. El presidente francés, François Hollande, que se trasladó inmediatamente al lugar de los hechos, condenó el "vil atentado terrorista". "Estamos frente a un grupo, Dáesh, que nos declaró la guerra. Debemos desarrollar esta guerra, por todos los medios, respetando el derecho, porque estamos en una democracia", agregó.

El ataque también movilizó a la oposición francesa, que a través de su líder, el ex residente Nicolas Sarkozy, demandó mayor respuesta del gobierno ante las continuas amenazas yihadistas en el país. "Debemos cambiar profundamente la dimensión, la medida, la estrategia de nuestra respuestas", dijo Sarkozy, que denunció "una acción incompleta contra el terrorismo".

Además, insistió con la iniciativa de crear centros de detención para los sospechosos de radicalización. "Debemos ser implacables", aseguró.

Marine Le Pen, presidenta del partido de extrema derecha Frente Nacional, también denunció a través de Twitter la "responsabilidad (...) inmensa" de "todos los que nos gobiernan desde hace 30 años".

Después del ataque en Niza, Francia extendió seis meses el estado de emergencia, en vigor desde los ataques yihadistas del 13 de noviembre de 2015 en París. Este régimen concede a la policía poderes adicionales para llevar a cabo registros y para poner a sospechosos bajo arresto domiciliario.

En su propaganda y sus comunicados de reivindicación, el EI insta a atacar a los dirigentes "cruzados" occidentales y al "reino de la cruz". La amenaza de un ataque contra un lugar de culto cristiano estaba en mente de todos en Francia, sobre todo después de que se abortara un proyecto de atentado contra una iglesia católica en las afueras de París en abril de 2015.

Tras este proyecto de atentado, el gobierno había anunciado que adaptaría su dispositivo de lucha antiterrorista a los lugares de culto católicos. Cerca de 700 escuelas y sinagogas judías, así como entre 1.000 y 2.500 mezquitas están protegidas por militares, pero parece difícil aplicar las mismas medidas de seguridad en las 4.500 iglesias católicas que tiene el país.

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