Atentado en Bogotá pone en entredicho la paz en Colombia

Es una muestra de que el acuerdo de paz entre el gobierno y las FARC no supone el fin de la violencia en un país bañado de sangre desde hace más de medio siglo
El atentado terrorista ocurrido este sábado en un exclusivo shopping de Bogotá, en unos de los barrios más distinguidos del norte de la capital de Colombia, que dejó tres muertos y nueve heridos –uno de extrema gravedad– es una muestra palpable de que el acuerdo de paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla marxista de las FARC, que en las próximas dos semanas completa la entrega de armas, no supone el fin de la violencia en un país bañado de sangre desde hace más de medio siglo.

Hubo quienes recordaron los atentados de las épocas negras del narcotráfico de las décadas de 1980 y 1990, cuando las bombas generaban un clima de miedo en la población civil.

Es que el ataque, mediante un artefacto explosivo escondido detrás de un inodoro en un baño de mujeres del Centro Comercial Andino, de 52 mil metros cuadrados, ubicado en la Zona Rosa, donde están instaladas las grandes tiendas internacionales de ropa y de joyería, minutos después de las 17.00 horas local (19.00 horas de Uruguay), en la víspera del Día del Padre, pudo haber terminado en una desgracia mucho mayor.

Luego de una reunión del Consejo de Seguridad, el presidente Santos dijo en conferencia de prensa, flanqueado por el vicepresidente de la República, Óscar Naranjo, y el alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, que las autoridades trabajaban este domingo sobre "tres hipótesis concretas", pero evitó dar detalles para no "dañar las investigaciones" y ofreció una recompensa del equivalente a unos US$ 33.000 dólares a quien diera información para dar con los responsables.

"No vamos a permitir que cobardes o quiénes no quieren la reconciliación del pueblo colombiano. Solo una sociedad unida puede vencer a los violentos, no hay bomba que venza la voluntad de un pueblo", afirmó Santos.

Al cierre de esta edición, los investigadores no habían revelado ningún dato acerca del tipo de artefacto explosivo que utilizaron los responsables y ningún grupo reivindicó el ataque.

Todo el espectro político, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) e incluso también el díscolo Ejército de Liberación Nacional (ELN), en negociaciones de paz con el gobierno, en Ecuador –que había sido considerado sospechoso por su poder de fuego, organización, antecedentes recientes, y sus críticas permanentes al oficialismo– repudiaron el violento hecho.

"ELN repudia ataques a civiles y pide seriedad a quienes hacen acusaciones infundadas", escribió un vocero de la organización armada guevarista, en alusión a quienes los habían responsabilizado de la mortal agresión, un mensaje que tranquiliza al gobierno, que intenta avanzar en un acuerdo de paz como el que firmó con las poderosas FARC, la guerrilla más antigua de América Latina que este mes llega a su fin.

El mismo día, también se supo que presuntos guerrilleros del ELN dinamitaron un oleoducto y provocaron un derrame de crudo en una zona rural del departamento de Arauca. Entre enero y este mes se produjeron 32 ataques contra oleoductos.

El diario El Tiempo, en su edición dominical, informó que el sábado 17 de noche el gobierno manejaba como hipótesis que el ataque pudo haber sido responsabilidad de un llamado Movimiento Revolucionario Popular (MPR), un pequeño grupo de izquierda radical, con presencia en Bogotá, que estaría formado por guerrilleros disidentes y "extremistas" de la estatal Universidad Nacional.

El portal de la revista Semana aseguró que además del MPR, figuran como "sospechosos del salvaje atentado" el ELN y el temido Clan del Golfo, la organización narco-paramilitar más peligrosa y salvaje que opera en Colombia.

El alcalde Peñalosa fue el primero en advertir este sábado de tardecita que había sido un ataque terrorista: "Me duele el atentado terrorista cobarde en Centro Andino".

Una francesa de 23 años y dos colombianas (de 31 y 41 años) murieron debido a las lesiones sufridas. Entre los nueve heridos figura otra ciudadana francesa y una mujer en "estado crítico de máxima gravedad", a la que probablemente deban amputarle una pierna.

En tanto, el Secretario de Salud de la Alcaldía de Bogotá, Luis Gonzalo Morales, declaró visiblemente conmovido: "Este es un atentado miserable contra las mujeres. La manera como vi que quedaron, mutiladas, produce un dolor indescriptible. Se me salieron las lágrimas como si fueran mis propias hijas".

Ayer, durante el Día del Padre, varias familias se acercaron hasta el Centro Comercial Andino con ramos de flores en homenaje a las víctimas, y alrededor de las 16.30 horas (18.30 de Uruguay) se realizó un minuto de silencio.

El atentado y el proceso de paz

Analistas y un buen número de dirigentes políticos coinciden en que el ataque terrorista apunta a dañar el acuerdo de paz entre el gobierno y las FARC, a dos semanas de completar la entrega de armas a representantes de las Naciones UNidas, y también poner palos en la rueda a las negociaciones con el ELN.

"Los que quieren aguar la fiesta de la paz no van a tener éxito y si esto es una manifestación en ese sentido tengan la absoluta seguridad de que a esos enemigos de la paz los vamos a perseguir sin tregua ni cuartel", advirtió Santos.

Monseñor Luis Augusto Castro, presidente de la Conferencia Episcopal colombiana, aseguró que este acto podría ser "coletazos de los enemigos de la paz que de alguna manera quieren que el ambiente siga siendo de guerra".

Las FARC exigieron al Estado una "investigación profunda" y aseguraron que van "a persistir en la construcción de un país en paz". Mientras, el ELN repudió el ataque contra civiles. "Compartimos el dolor y nos solidarizamos con las víctimas", señaló.

El jefe de las FARC, Rodrigo Londoño –conocido como Timochenko–, expresó a su vez en Twitter que el ataque "sólo puede venir de quiénes quieren cerrar los caminos de la paz y reconciliación".
"Hay quiénes pretenden hacer trizas los procesos de paz", dijo por su lado el ELN, guevaristas.

"El terrorismo lo que quiere es cambiar la agenda al país; empezando por el presidente, la respuesta por este tipo de ataque es la normalidad", afirmó Santos el este sábado por la noche.


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