Attacca Quartet se presentará esta noche en el Teatro Solís

Será con un espectáculo de piezas históricas con un nuevo sonido
Alexander Laluz, especial para El Observador

Devenido emblema de la música de cámara desde el Clasicismo –sobre todo con su piedra de toque: la prolífica obra de Haydn–, el cuarteto de cuerdas conserva intacta su capacidad para fascinar al escucha y, a la vez, para operar como un desafío de sin par exigencia para intérpretes y compositores. La lista de casos ejemplares que han dinamizado la historia de esta formación solo en el pasado siglo es casi interminable. Se podría comenzar, sin ninguna pretensión de rigor crítico o musicológico, con el Arditti, con el Latinoamericano, con el LaSalle o con la actitud transgresora (o, en muchos casos, de impostura transgresora) del Kronos. Y se podría continuar. En materia de repertorios, la lista se complica aun más. Están las obras de Haydn, Mozart, Beethoven, Schubert, Ravel, Webern, Berg, Bártok, Nono. Y el lector podrá agregar más nombres a la lista.

Pese a sus exigencias, estas varas de medida no han sido restrictivas (aunque los severos custodios de las buenas costumbres en música culta frunzan sus ceños ante cualquier signo de innovación), y nuevos proyectos interpretativos siguen aireando esta práctica con otras inquietudes, con otras exploraciones tanto con el repertorio canónico como con nuevas músicas. Tal es el caso del joven Attacca Quartet, integrado por las violinistas Amy Schroeder y Keiko Tokunaga, el violista Nathan Schram y el violonchelista Andrew Yee, que esta noche darán su primer concierto en Uruguay (Teatro Solís, hora 19.30), en el marco de la temporada 2016 del Centro Cultural de Música.

Formado en 2003, en la Julliard School of Music de Nueva York, el Attacca comenzó su carrera con el pie derecho. Su apuesta ha conjugado convicción y concentración en las interpretaciones, y un abordaje diferente en la selección de obras para sus programas. Esto le valió el reconocimiento de la crítica y del público desde su debut, en 2007, en la Artists International Winners Concert Series, en el Weill Recital Hall del Carnegie Hall. Y no ha parado. Sus proyectos han incluido músicas de Maurice Ravel a Beethoven, y de John Adams a la integral de cuartetos de Haydn (sí, los 68 cuartetos) en un solo ciclo.

La todavía breve pero intensa trayectoria del grupo resalta al menos dos valores del programa que abordarán esta noche en el Teatro Solís. Por un lado, será la oportunidad de apreciar en vivo un lenguaje interpretativo en plena maduración. Por otro, la selección de obras compondrá una suerte de esbozo sintético de los múltiples caminos en los que se ha desarrollado el género, especialmente entre los prolíficos siglos XVIII y XIX. En la apertura revisitará una obra que ya es seña de identidad del conjunto: el Cuarteto de cuerdas en re mayor Op. 76 número 5, de Haydn. Le seguirá un monumento: el Cuarteto Op. 59 número 3, de Beethoven. Y en el cierre, del muy personal Edvard Grieg, hará el Cuarteto de cuerdas en sol menor Op. 27.

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