Audífonos para niños y el riesgo de pérdida auditiva

Un estudio analizó modelos que no restringían el volumen al límite prometido
Por Catherine Saint Louis, The New York Times

En estos días, incluso los niños de tres años usan audífonos, y a medida que se acercan las fiestas, los vendedores están bien provistos de modelos que afirman ser "seguros para oídos jóvenes" u ofrecer "una escucha 100 por ciento segura". Los dispositivos limitan el volumen al cual se puede reproducir el sonido; los padres confían en ellos para evitar que sus hijos escuchen a, digamos, Rihanna a niveles peligrosos que pudieran llevar a una pérdida de la audición.

Pero un nuevo análisis realizado por The Wirecutter, un sitio web de recomendaciones de productos propiedad de The New York Times, ha concluido que la mitad de 30 modelos de audífonos para niños probados no restringía el volumen al límite prometido. Los peores audífonos producían sonido tan alto que podía ser peligroso para los oídos en cuestión de minutos.

"Estas son conclusiones terriblemente importantes", dijo Cory Portnuff, un audiólogo pediatra en el Hospital de la Universidad de Colorado, quien no estuvo involucrado en el análisis. "Los fabricantes están haciendo afirmaciones que no son precisas".

El nuevo análisis debería ser una llamada de atención para los padres que pensaban que la tecnología de limitación del volumen ofrecía protección adecuada, dijo el doctor Blake Papsin, jefe de otorrinolaringología en el Hospital para Niños Enfermos en Toronto.

"Los fabricantes de audífonos no están interesados en la salud de los oídos de su hijo", dijo. "Están interesados en vender productos, y algunos de ellos no son buenos para usted".

La mitad de los niños de entre ocho y 12 años escuchan música diariamente, y casi dos tercios de los adolescentes también, según un reporte de 2015 con más de 2,600 participantes. Escuchar de manera segura está en función del volumen y la duración: entre más alto el sonido, menos tiempo debería escucharse.

No es una relación lineal. Ochenta decibeles es el doble de alto que 70 decibles, y 90 decibles es cuatro veces más alto.

La exposición a 100 decibles, alrededor de volumen del ruido causado por una podadora eléctrica, es seguro durante solo 15 minutos; el ruido a 108 decibles, sin embargo, es seguro por menos de tres minutos.

El límite de seguridad en el lugar de trabajo para los adultos, establecido por el Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional de Estados Unidos en 1998, es de 85 decibeles por no más de ocho horas. Pero no hay un estándar obligatorio que restrinja la producción de sonido máxima para los dispositivos de escucha o los audífonos vendidos en Estados Unidos.

Cuando se sube todo el volumen, los dispositivos portátiles modernos pueden producir niveles de sonido de entre 97 y 107 decibeles, concluyó un estudio de 2011.

Un equipo en The Wirecutter usó dos tipos de sonido para probar 30 conjuntos de auriculares y audífonos con un iPod Touch. Primero, reprodujeron un fragmento del éxito de Major Lazer Cold Water como un ejemplo del mundo real del tipo de música atronadora que los niños escuchan todo el tiempo.

Segundo, los probadores reprodujeron ruido rosa, regularmente usado para probar los niveles de producción del equipo, para ver si los audífonos realmente limitaban el volumen a 85 decibeles.

Al reproducir por 21 segundos de Cold Water al volumen máximo, la mitad de los 30 audífonos excedieron los 85 decibeles. Los audífonos más ruidosos llegaron a los 114 decibeles.

Con el ruido rosa, aproximadamente un tercio excedió los 85 decibeles; los más ruidosos registraron 108 decibeles. Los resultados completos están disponibles en thewirecutter.com.

Para identificar los audífonos que reducían el volumen, el equipo de The Wirecutter conectó una computadora a un oído simulado con un micrófono en su interior y un acoplador que modela la acústica de un canal auditivo.

Brian Fligor, un audiólogo que es miembro del grupo de la Organización Mundial de la Salud que trabaja en dispositivos de escucha seguros, asesoró al equipo sobre cómo comparar sus resultados con los datos sobre el límite en el lugar de trabajo de 85 decibeles. (Los auriculares y audífonos están mucho más cerca del oído, obviamente; el límite para el lugar de trabajo fue ideado teniendo en mente áreas abiertas.)

Lauren Dragan, editora de The Wirecutter, también correlacionó a media docena de niños, de entre tres y 11 años, para probar cada modelo, elegir los favoritos y recopilar una "lista negativa" de los que nunca usarían.

Al final, la selección general de los niños fue un modelo de Bluetooth llamado Puro BT2200 (99.99 dólares). Los audífonos le gustaron tanto a los niños pequeños como a los preadolescentes, tenían una calidad de sonido excelente, ofrecían algunas funciones de cancelación de ruido y restringían adecuadamente el volumen en tanto no se usara el cable.

La batería dura un lapso impresionante de entre 18 y 22 horas, y la conexión con cable es usada solo como respaldo. Pero ese cable debe ser conectado según está etiquetado, con un extremo en particular a los audífonos y el otro al reproductor de música. Si se inserta al revés, "sonará realmente alto", dijo Brent Butterworth, un experto en audio que ayudó a probar todos los audífonos.

"Si están usándolo en modo Bluetooth, es imposible que suene demasiado alto", añadió.

Aun con audífonos que efectivamente limitan el sonido máximo, la supervisión es esencial. "Ochenta y cinco decibeles no es un umbral mágico debajo del cual uno esté perfectamente seguro y sobre el cual los oídos se dañen", dijo Fligor.

Audiólogos ofrecieron algunos consejos para escuchar: Primero, mantenga el volumen en 60 por ciento. Segundo, aliente a su hijo a tomar descansos cada hora para permitir que las células capilares en el oído interno descansen. Escuchar sin descanso eventualmente las dañará.

Finalmente, el doctor Jim Battey, director del Instituto Nacional para la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación, ofreció esta regla práctica: si un padre está a un brazo de distancia, un niño que use audífonos aún debería poder escuchar cuando se le hace una pregunta.

Que se entienda: si no puede oírlo, "ese nivel de ruido es inseguro y potencialmente dañino", dijo Battey.

Si esta generación de niños sufre mayor pérdida auditiva que las anteriores es tema de debate científico. Los estudios han mostrado resultados variados.


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