Aunque no lo creas, ¡hay beneficios de tener hijos después de los 40!

Ser una mamá adulta tiene sus riesgos, pero gracias a los avances científicos y tecnológicos existen tratamientos que los previenen y que "estiran" el reloj biológico

Por Ángela Fúnez, especialista sénior en comunicación en el departamento de Relaciones Externas del BID.

Al cumplir los 40 años, mi mayor preocupación era si todavía podía ser mamá y si lograría concebir un niño sano. Toda la información que leía se enfocaba en la manera brutal que se reduce la fertilidad a partir de esa edad, el aumento de los riesgos de tener un bebé con algún problema de salud y las posibles complicaciones durante el embarazo o el parto.

Después de intentar quedar embarazada por métodos naturales y no lograrlo, en mi cumpleaños 43 me dije a mí misma: “tengo que aceptarlo, se me pasó el reloj biológico, la maternidad no es mi destino. En fin, es muy riesgoso…”. Busqué toda suerte de excusas para conformarme. Pero, a los pocos meses, el destino tenía una sorpresa para mí: quedé embarazada de forma natural, justo cuando pensaba que se había cerrado esa puerta.

Beneficios:

Ahora, que estoy viviendo esta experiencia maravillosa de la maternidad, he encontrado información muy interesante y positiva sobre los beneficios de tener hijos después de los 40. Un reciente estudio elaborado por Birkbeck, University of London y University College London publicado en el Daily Mail de Inglaterra encontró que:

- los hijos de mujeres mayores de 40 tienen una mejor salud física y emocional debido a un mejor cuidado y atención que reciben, comparados con los hijos de madres en los 20.

- los niños de madres mayores sufren un 22% menos de probabilidades de lesionarse de forma accidental.

- casi un tercio de los niños es menos propenso a ser ingresado en un hospital antes de los tres años de edad.

- el desarrollo del lenguaje de niños con madres más maduras es mejor, y;

- los conflictos entre padres e hijos se reducen a mayor edad de la madre.

Según los autores del estudio, esto se debe en parte a que las madres mayores tienen más recursos económicos, experiencia y estabilidad que las madres más jóvenes.

Aumento de la fertilidad

La otra buena noticia es que el número de mujeres teniendo hijos después de cumplir 40 se ha cuadruplicado en los últimos 30 años.

Según el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos (2011), la fertilidad de mujeres maduras ha aumentado. Por ejemplo, del 2007 al 2009, la fertilidad de mujeres entre 40 y 44 años se incrementó un 6%, y para el grupo entre 45 y 49 la tasa fue de un 17%. ¡Impresionante! La tendencia en los nacimientos después de los 40 sigue creciendo, sobre todo en países industrializados.

Riesgos

Obviamente no se trata de minimizar los riesgos que implica tener hijos a una edad avanzada, que según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es a partir de los 35 años. O sea, yo caigo en el grupo de “mamá adulta mayor”.

Investigadores de la OMS publicaron en 2014 los resultados de un estudio realizado con datos de 359 centros de salud de 29 países y una muestra de 308.149 mujeres que habían dado a luz un solo hijo. El estudio concluye que la edad materna avanzada aumenta el riesgo de:

- muerte materna durante el embarazo, el parto o en los 42 días posteriores.

- complicaciones que provoquen que la madre tenga una experiencia cercana a la muerte (el término en inglés: Maternal Near Miss-MNM).

- nacimiento prematuro del bebé, es decir, antes de las 37 semanas.

- mortalidad fetal o mortalidad neonatal precoz que ocurre al nacer y en los primeros siete días de vida del bebé.

- que el bebé tenga un bajo peso al nacer (menos de 5 libras y 8 onzas o 2 kilos y 400 gramos).

La edad materna avanzada también aumenta la tasa de abortos espontáneos y partos por cesáreas. Y también otros problemas, como la diabetes gestacional, placenta previa y el riesgo de hemorragias preparto.

Sin embargo, a pesar de todos estos riesgos, la tendencia a nivel mundial es que un mayor número de mujeres están retrasando la maternidad, sobre todo en países de mayor poder adquisitivo. El estudio indica que, a pesar de diferencias en las características sociodemográficas de las mujeres embarazadas y el cuidado obstétrico disponible, también en los países de menores ingresos se observa una fracción importante y creciente de mujeres embarazadas en edad avanzada.

Ahora lo que se requiere es encontrar las intervenciones adecuadas y oportunas para reducir el impacto de los riesgos y lograr mejores resultados en la salud de madres e hijos.

Por mi propia experiencia, creo que no hay que darse por vencidas. Gracias a los avances científicos  podemos decir entonces que las baterías del reloj biológico duran cada vez más.  Además, existen muchos tratamientos de fertilidad exitosos que brindan nuevas alternativas y ponen menos presión a las mujeres que anhelan ser madres.


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