Ausentismo fraudulento

Pese a que pasó tiempo con el abuso de certificados médicos falsos para faltar a trabajar, recién ahora se anuncia medidas

Pese al largo tiempo transcurrido desde que se conoce el abuso de certificados médicos falsos para faltar al trabajo, recién ahora se anuncia encarar medidas oficiales para erradicar esa enquistada práctica. El escándalo estalló cuando El País reveló el caso de un médico que vendía por $ 300 constancias de enfermedades inexistentes para que un trabajador faltara a sus tareas sin perder salario. Solo ese médico le costó $ 550.000 al Banco de Previsión Social (BPS) en el pago de ausencias laborales injustificadas. Hace ya varios meses que el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Ernesto Murro, había advertido que el ausentismo alcanzaba hasta el 20% de los trabajadores en algunos sectores. Pero recién ahora el BPS y los ministerios de Economía y Trabajo, cuando vieron que entre 2012 y 2014 se triplicó el gasto por ese concepto, han resuelto formar un grupo conjunto de trabajo para diseñar medidas que erradiquen esa enquistada práctica.

Elvira Domínguez, representante de los empresarios en el directorio del BPS y quien más ha advertido sobre este problema (o estafa o “pequeña” corrupción), ha propuesto combinar bases de datos sobre ausencias por enfermedad, ya que sus costos recaen en parte sobre las empresas. El BPS se hace cargo del pago de salarios a partir del cuarto día en que un trabajador ha recibido constancia médica de estar incapacitado para cumplir sus tareas por enfermedades físicas o psíquicas, en tanto que durante los tres primeros días de ausencia el costo recae sobre las empresas. El 20% de ausentismo señalado por Murro incluye obviamente casos justificados. Pero buena parte de las ausencias es atribuible a la condescendencia de médicos en otorgar certificados generosos o, incluso, al fraude ya revelado de venderlos a cambio de un pago. Las ausencias se producen con sospechosa frecuencia en los días viernes o lunes, indicando claramente la intención de ganarse un largo fin de semana de descanso a expensas de las empresas que tienen que seguir pagando el salario a esos empleados.

El expresidente José Mujica ha catalogado reiteradamente a los uruguayos como haraganes y remolones para el trabajo. Su apreciación es exagerada, ya que la gran mayoría de los trabajadores cumplen sus tareas a conciencia. Son muy frecuentes los casos de personas que trabajan más allá de las ocho horas diarias habituales, al tener más de un empleo para mejorar salarios bajos que no les permiten llegar a fin de mes. Pero existe obviamente un núcleo considerable de trabajadores que se aferran a la triquiñuela de enfermedades inexistentes para asegurarse uno o más días de holganza, alegando enfermedades que no existen. La responsabilidad en el aliento a esta práctica ilícita recae también sobre los muchos médicos que se muestran complacientes ante esa práctica o que se abstienen de estudiar y establecer con la debida atención si las dolencias alegadas por un trabajador son reales o no.

Las medidas que eventualmente establezca la comisión tripartita del BPS y dos ministerios podrán atenuar estas irregularidades. En cualquier caso, lo que se necesita es que el BPS desarrolle un sistema más estricto y eficiente de control sobre todos los certificados médicos. Es la forma de asegurarse que las ausencias por enfermedad obedezcan realmente a esa causa y no sean solo engañifas generadas por un trabajador para faltar a sus tareas, imponiéndole un cargo financiero indebido al propio BPS o a las empresas que los emplean.


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