Autopartistas extranjeras tienen "un pie adentro y otro afuera"

La gremial del sector fue al Parlamento, donde dio su diagnóstico del momento que atraviesa
Menos personas empleadas, uno de cada cuatro trabajadores en seguro de paro, desaparición del grueso de las pequeñas y medianas empresas y dificultades para colocar la producción en los países vecinos. A grandes rasgos, esta fue la foto de la situación de las empresas de autopartes en Uruguay que mostró la gremial del sector cuando sus autoridades concurrieron a la Comisión de industria, Energía y Minería de la Cámara de Diputados el miércoles pasado.

El motivo de esta visita fue conocer la visión de la Cámara de Autopartes del Uruguay respecto a un proyecto de ley que busca crear un Fondo Social Metalúrgico, a estudio del Parlamento. La gremial aprovechó para presentar una radiografía del sector y explicar por qué, en un escenario desafiante para las empresas del rubro, si este proyecto tiene luz verde podría gatillar la ida de Uruguay de algunas de las firmas que siguen operando en plaza.

"Por este acuerdo las empresas van a tener que pagar un 0,9% para el fondo solidario, pero, en esta circunstancia, para cualquier CEO de una empresa comunicar que por ley tendremos que hacer un aporte del 0,9% del salario para un fondo social puede ser la gota que colme el vaso", dijo en la comisión el presidente de la gremial, Marcelo Graniero, según consta en la versión taquigráfica. Se trata de una novedad "invendible" a cualquier casa matriz de las empresas instaladas en Uruguay, añadió. El proyecto, sostuvo Graniero, es "muy negativo" por el momento en que se plantea y si se convierte en ley "hay empresas que pueden cerrar e irse del Uruguay".

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De acuerdo a los números presentados por la gremial, hace tres años las empresas de autopartes daban trabajo a 4.500 personas, cifra que hoy cayó a 3.000. Entre 25% y 30% del personal está en seguro de paro. La virtual paralización de las ensambladoras locales, en tanto, provocó que de los 32 miembros con los que contaba la cámara, hoy estén en el rubro autopartes solamente ocho empresas. Este puñado de firmas, explicó Graniero, producen en su totalidad para el exterior. "Hoy existen multinacionales de gran porte, con un nombre a nivel mundial, que en estos momentos están con un pie adentro y otro afuera", indicó.

Lista de obstáculos


Las dificultades para ingresar a Argentina y Brasil, la abolición del sistema general de preferencias con Europa, el surgimiento de Paraguay como competidor y los costos locales son algunos ingredientes del cóctel que provoca que hoy los números no les cierren a estas empresas, indicó el presidente de la gremial.

"Hoy por hoy, los CEO de todas las empresas están haciendo dibujos para sus filiales y sus jefes en el exterior, a fin de justificar por qué estamos en Uruguay", expresó Graniero. Desde 2013 (cuando se vendieron fuera de fronteras US$ 113 millones de estos productos en los primeros cinco meses del año) las exportaciones uruguayas de autopartes vienen cayendo, según datos de Uruguay XXI. En el periodo enero-mayo de este año llegaron a US$ 69 millones. En el terreno salarial, Graniero dijo que un trabajador autopartista "cuesta" a la empresa alrededor de US$ 1.500 mensuales.

"No estamos diciendo que queremos bajar el sueldo a la mitad, porque sabemos que con US$ 1.500 acá, en Uruguay, los trabajadores, después de deducidos los impuestos, viven con lo justo", comentó. Añadió, sin embargo, que en otras latitudes las remuneraciones son sensiblemente más bajas, lo que repercute en la competitividad.

Asimismo, el empresario mencionó los niveles de ausentismo –alrededor de 25%– que enfrentan estas empresas, lo cual golpea su productividad. Para minimizar este fenómeno, dijo, las firmas han alcanzado acuerdos internos para pagar por presentismo o producción, cifras que oscilan entre los $ 5.600 y los $ 2.800 mensuales, dependiendo de la empresa.

"Se paga eso para que vayan a trabajar, para que cumplan. Explicar esta situación en Japón, en Alemania o en Francia –de donde son las empresas que hoy están instaladas en Uruguay– no es fácil", apuntó. Las matrices, agregó, están exigiendo "más producción" y la eliminación del presentismo. La cámara entiende que la finalidad del fondo puede ser "muy loable"; Graniero, sin embargo, apuntó que pese a que la gremial sabe que sería un logro para el sindicato, puede ser "una gran derrota para los 3.000 trabajadores de las cinco o seis empresas que están hoy instaladas en Uruguay".

Reclamo de "sincerar" el bloque


El presidente de la gremial de autopartes dijo que la instalación en Uruguay de las multinacionales del rubro respondió a la facilidad para exportar desde aquí a las ensambladoras de los países vecinos. Sin embargo el barrio se ha vuelto un dolor de cabeza. "Si no lo sinceramos, desaparecemos", reclamó sobre el Mercosur. Según él, no se puede exportar a Brasil o Argentina y Paraguay se volvió un competidor "desleal".


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