Autoridades advierten que muertes de menores en episodios de violencia doméstica van en aumento

Los casos de abuso y violencia aumentaron 30% en 2016 con respecto al año anterior

Su prontuario por denuncias de violencia doméstica venía desde 2015. Como era policía, el Ministerio del Interior le había retirado su arma de reglamento basado en el protocolo que aplica ante casos de ese tipo. A eso se le sumaba una orden de alejamiento de su expareja, quien lo denunció por última vez el martes 9 de mayo. Ese día, el hombre fue hasta la casa donde vivía la mujer, quien, al verlo, avisó a la Policía. Pero eso no lo detuvo. Sacó un arma pero apuntó hacia otro lado: sin pensarlo dos veces, le disparó a sus hijas, de 5 y 12 años. Ambas estuvieron varios días internadas en cuidados intensivos.

Los casos de violencia doméstica ejercida directamente contra niños dejaron de ser aislados y comienzan a instalarse en Uruguay como un fenómeno en aumento. Así lo considera el Consejo Nacional Consultivo de Lucha contra la Violencia Doméstica, presidido por el Instituto Nacional de Mujeres (Inmujeres) del Ministerio de Desarrollo Social e integrado por organismos del gobierno y organizaciones de la sociedad civil, que se reúnen mensualmente con el único objetivo de combatir la violencia doméstica y basada en género.

La directora de Inmujeres, Mariella Mazzotti, consideró que existe un "cambio cualitativo en la expresión más grave de la violencia de género, especialmente hacia niñas y niños". Con la "expresión más grave", Mazzotti se refería a la muerte. "Lamentablemente ya no es solo daño psicológico, sino que han encontrado la muerte y eso es una expresión más de la situación que estamos viviendo", dijo en diálogo con El Observador. La jerarca definió a este fenómeno, en el que la violencia se ejerce contra niños y termina en algunos casos en homicidios, como una "lamentable novedad". "Hay un reconocimiento de que estamos frente a un problema", sostuvo, y agregó que las autoridades se encuentran en una "fase de análisis" de los casos que sucedieron entre el año pasado y lo que va de 2017 , para poder diseñar nuevas políticas que atiendan este problema.

"Es violencia doméstica, basada en género, fundamentalmente contra parejas o exparejas, pero la forma en la que se está manifestado ha cambiado porque se está ejerciendo de forma totalmente directa contra niñas y niños", dijo Mariella Mazzotti, directora de Inmujeres

Según el psicólogo Gonzalo Corbo, "hay una tendencia" a que la violencia se ejerza también contra los niños. "Antes parecía ser un problema de adultos y los niños quedaban por fuera. Esto es algo nuevo. La violencia doméstica y de género incorpora a los niños", dijo el especialista, quien recientemente publicó su tesis de maestría sobre la violencia de funcionarios policiales contra sus parejas.

Es difícil pensar en situaciones como esas y no recordar a Felipe Romero, el niño de 10 años asesinado a fines de abril por su entrenador de fútbol. O el caso de las cuatro niñas de Paysandú, que en junio del año pasado murieron en un incendio en su casa, prendida fuego por la expareja de su madre.

Mazzotti sostuvo que los organismos que trabajan en ese tema están "analizando y pensando" cómo seguir trabajando este fenómeno. "Es violencia doméstica, basada en género, fundamentalmente contra parejas o exparejas, pero la forma en la que se está manifestado ha cambiado porque se está ejerciendo de forma totalmente directa contra niñas y niños", dijo.

Los integrantes del consejo consultivo consultados por El Observador coincidieron acerca de que en una situación de violencia de un hombre contra una mujer frente a sus hijos, los niños siempre son víctimas directas. Tal fue el caso de los hijos de Valeria Sosa, una mujer asesinada a principios de año por su expareja frente a ellos. Pero los niños están pasando a ser los objetivos directos. Para Clyde LaCasa, coordinadora de la Red Uruguaya Contra la Violencia Doméstica y Sexual, en muchos casos se prefiere ejercer la violencia contra los niños porque "(sus hijos son) lo que la mujer más quiere". "El hombre le quiere pegar a la mujer donde más le duele y sabemos que a una mujer madre donde más le duele es el daño a un hijo", sostuvo.

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Por su parte, la directora de la División Políticas de Género del Ministerio del Interior, July Zabaleta, señaló que esta forma de ejercer violencia doméstica en su peor expresión está ocurriendo con más fuerza desde el año pasado.

En 2016, una decena de niños fuero asesinados por esa causa. "Creemos que esto que veníamos viendo antes, lo veíamos con situaciones de menor gravedad. Ahora el niño es tomado como un objeto que se lastima directamente con el fin de dañar a su madre", indicó, y agregó que antes los casos de violencia hacia niños con el propósito de castigar a la expareja "pasaban más desapercibidos".

Según un informe del Sistema Integral de Protección a la Infancia y a la Adolescencia contra la Violencia Infantil, los casos de abuso y violencia crecieron 30% en 2016 con respecto al año anterior.

Alejamiento

El proyecto de ley integral para garantizar a las mujeres una vida libre de violencia basada en su género, que se encuentra a estudio del Parlamento, indica que "deben adoptarse medidas especiales para la protección de la integridad física y emocional de las niñas, niños y adolescentes involucrados, así como las de sus familias y testigos frente a posibles represalias y asegurar que los mismos no coincidan en lugares comunes con las personas denunciadas en los espacios judiciales policiales". Zabaleta afirmó que una de las medidas que se propone reforzar con ese artículo es que cuando un hombre tiene una medida de alejamiento de su pareja o expareja dispuesta por la Justicia, también sea aplicada con respecto a sus hijos. "Lamentablemente los hechos demuestran que no podemos pensar que el que es violento con su pareja va a ser bueno (con sus hijos)", dijo.

En la misma línea, Mazzotti afirmó que "hay una gran preocupación" con los regímenes de visitas de padres, denunciados por violencia, que no viven con sus hijos. "Cuando hay situaciones de extremo riesgo, consideramos que la visita pone en peligro a los niños y las mujeres", dijo.


Los últimos casos que tuvieron a niños como víctimas

El asesinato de Felipe Romero

La muerte de Felipe Romero, por parte del entrenador de baby fútbol Fernando Sierra, fue uno de los casos trágicos más recientes de violencia contra niños.

El cuerpo de Felipe, de 10 años e hijo del exfutbolista Luis Romero, apareció en Villa Serrana. Sierra lo mató de un disparo y se suicidó, según confirmó en abril el jefe de Policía de Lavalleja, Eduardo Martínez. Los cuerpos fueron encontrados luego de varias horas de rastrillaje en la zona.

Con un vehículo alquilado, el entrenador recogió al niño de la escuela a la que concurría en Maldonado antes de la hora normal de salida. Cargó combustible y arrojó su celular por la ventana del auto. Ya sin comunicación, manejó rumbo a Lavalleja, abandonó el auto en Villa Serrana y caminó junto a Felipe. A medida que pasaban las horas y no había novedades del paradero del niño, la desesperación iba en aumento. Luego de la búsqueda que protagonizó la Policía junto a varios voluntarios, llegó la peor noticia.


Un policía disparó contra sus hijas

Cuando se enteró de que su expareja estaba comenzando otra relación, explotó de ira. Y, como forma de que pagara por el daño que, según él, ella le estaba causando, decidió matar a sus propias hijas. El policía Víctor Alvez, de 42 años, disparó contra las dos pequeñas y terminó abatido luego de enfrentarse a otros agentes. El hecho ocurrió en mayo de este año.

Las niñas lograron sobrevivir al ataque de su propio padre. Fueron internadas en el Hospital Policial. Valentina, de 12 años, fue quien sufrió las heridas más graves. Recibió un disparo que ingresó por el tórax y la bala quedó alojada al costado de su columna vertebral. A su hermana de cinco años, la bala la rozó en la cara. También tuvo una herida de bala a la altura del pecho que le quedó alojada en una costilla. Los efectivos lograron llegar al lugar gracias a que su exesposa llamó a la Policía cuando lo vio venir.

iba en aumento. Luego de la búsqueda que protagonizó la Policía junto a varios voluntarios, llegó la peor noticia.


"Sos mía o de nadie"

El hombre llegó a la humilde vivienda ubicada en la costanera de Paysandú a los gritos. “Sos mía o de nadie”, decía. Había ido hasta allí para discutir con su expareja y terminó prendiendo fuego la casa en la que, además de la mujer, había cuatro niñas que murieron carbonizadas.

Derramó combustible y dijo: “De acá no salen”. Las niñas que murieron en aquella madrugada de junio de 2016 tenían entre 2 y 7 años. El hombre de 46 años, que tenía antecedentes por violencia doméstica, también murió en el lugar. La mujer, su expareja, en tanto, fue la única sobreviviente y debió ser internada en el Centro Nacional del Quemado, en Montevideo. Es la madre de tres de las cuatro niñas muertas. La restante era hija de su actual pareja, un camionero que estaba trabajando.

El caso encendió las alarmas respecto a la creciente violencia contra los niños. En aquel entonces, el Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay alertó acerca de la acumulación de casos de dramas familiares con niños como víctimas.


Una mujer mató a su hijo

La mujer trabajaba como policía, pero estaba de licencia como consecuencia de sus problemas psiquiátricos. Incluso le habían quitado el arma de reglamento.

La agente de 46 años vivía junto a su hijo de 11 años en Toledo, en el departamento de Canelones, y estaba separada de su pareja.

En diciembre de 2013, la mujer mató a su hijo de varios disparos y decidió suicidarse.

En la casa quedaron varias cartas en las que la mujer daba algunas pistas de por qué había tomado esa decisión.

La funcionaria trabajaba como agente en la Seccional 18 de Montevideo. Estaba separada de su esposo, quien también es policía y cumple funciones como efectivo en Montevideo. A raíz de los sucesivos conflictos que habían ocurrido en los últimos meses, el padre del niño estaba decidido a llevárselo a vivir con él. De todos modos, la intención era esperar que pasaran las fiestas de fin de año.


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